Honduras: Sin procesiones, pero con fe y devoción

Algunas comunidades realizaron cuadros en vivo, pero sin público.

Las distintas comunidades y parroquias de la Diócesis  de San Pedro realizaron las actividades propias del Viernes Santo.
Las distintas comunidades y parroquias de la Diócesis de San Pedro realizaron las actividades propias del Viernes Santo. /

San Pedro Sula, Honduras.

Fue un Viernes Santo diferente. La pandemia detuvo la afluencia de feligreses, pero no aplacó la fe y devoción de miles de católicos que vivieron a su manera la Pasión y Muerte de Jesús.

El año pasado no hubo viacrucis porque la emergencia sanitaria recién comenzaba. Esta vez la feligresía revivió la tradición, aunque con mucha cautela.

La Iglesia católica anunció previamente sus protocolos de bioseguridad para realizar las actividades religiosas y cada parroquia las cumplió a cabalidad, reviviendo el camino de Jesús al calvario.

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No hubo procesiones masivas. Los viacrucis se realizaron en los templos y a puerta cerrada transmitiéndolos por redes sociales para llegar al pueblo.

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Las distintas comunidades y parroquias de la Diócesis de San Pedro realizaron las actividades propias del Viernes Santo.

Otros decidieron hacer cuadros en vivo en las solitarias calles de San Pedro Sula.

Uno de los viacrucis que más llamó la atención fue el realizado por la parroquia San José, del barrio Medina, donde el grupo Nazareno, que tiene ya 26 años de recorrer las calles con cuadros en vivo, mantuvo viva la tradición.

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Las distintas comunidades y parroquias de la Diócesis de San Pedro realizaron las actividades propias del Viernes Santo.

Esta procesión recorrió las calles y avenidas del barrio Medina, pero por la pandemia el trayecto se acortó y la gente desde las afueras de sus casas presenció las escenas.

“Previamente, el padre Enrique Vásquez explicó en las misas a la feligresía cómo se haría el recorrido para evitar las aglomeraciones, y la gente entendió”, señaló Alejandra Alvarenga, una de las organizadoras de este viacrucis.

El grupo Nazareno ratificó que en el barrio Medina hay talento, devoción y fe; además, perseverancia para que la tradición no desaparezca.


Primera estación

En todos los viacrucis, las reflexiones coincidieron.

En la primera estación, donde Jesús fue condenado a muerte, se recordó la cultura de odio y resentimiento en que vivimos y el sistema de justicia que está concebido para liberar a los poderosos y condenar a los débiles. Por ello, en esta estación se pidió para que se agigante la necesidad de convivir con el prójimo y que surjan personas comprometidas para que atiendan los problemas de justicia en la sociedad.

Segunda estación

Jesús carga la cruz en sus hombros fue la segunda estación. La intención era que reflexionemos sobre nuestras acciones y la realidad que se vive en Honduras. No ser cómplices de la injusticia y buscar solo distanciarnos de ella sin asumir nuestra responsabilidad.

Tercera estación

La tercera estación nos recordó cuando Jesús cayó por primera vez.

Fue un momento para recordar a las familias hondureñas postradas en el camino sufriendo el dolor de la muerte de sus familiares por el covid 19.

Recordarnos de otras familias que están sin trabajo por la paralización de la economía y de todos aquellos que perdieron todo por los huracanes.

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Todas cumplieron las normas de bioseguridad durante el recorrido de las 14 estaciones.

Pero, en medio del dolor surge la esperanza de levantarse porque la cruz es pesada, pero Jesús les ayudará a levantarse.


Cuarta y quinta

En la cuarta y quinta estación, donde Jesús encuentra a su madre y el Cirineo ayuda a Jesús a llevar su cruz, se recordó a las madres que sufren con el dolor, llanto y muerte de sus hijos.

Además, nos recuerda que el Cirineo nos ejemplifica a los hermanos solidarios que entienden el mensaje de Jesús al identificarse con los que sufren.

La sexta y séptima

Todos estamos llamados a ser partícipes en la transformación de Honduras y se requiere de las decisiones de todos los sectores, fue el mensaje que se difundió en la sexta estación, adonde la Verónica limpia el rostro de Jesús.

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$Todas cumplieron las normas de bioseguridad durante el recorrido de las 14 estaciones.

En el dolor del hermano se esconde también una súplica y hay que abrir nuestros corazones; pero es necesario también que se dispongan de los recursos del Estado, de la sociedad civil, de la empresa privada y de otras instancias para eliminar las desigualdades, fue la reflexión que nos dejó la séptima estación, donde Jesús cayó por segunda vez.

Octava

En la octava estación, donde Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén, se reflexiona sobre la situación de muchas mujeres que experimentan humillaciones, rechazos, abusos sexuales, violencia, y el llamado es a salir de la pasividad y pasar a la acción teniendo conciencia de la realidad y así poder transformarla.

Novena

Injusticias. Jesús cayó por tercera vez fue la novena estación que nos dice que seguiremos cayendo, si no se buscan y establecen alternativas de desarrollo social en Honduras.

Décima

En nuestro país, durante décadas, los hondureños han sido despojados de su dignidad, salud, alimentación y calidad de vida y hasta se han acostumbrado a la miseria y una ciudad indiferente se asemeja a aquellos que despojaron de sus vestiduras a Jesús. Ese fue el mensaje de la décima estación del viacrucis.

La 11

Jesús fue clavado en la cruz es la estación número 11 y es donde se pide volver los ojos hacia los pueblos indígenas y garífunas, a quienes despojan de sus riquezas y a quienes hay que devolverles lo que les pertenece.

La 12, 13 y 14

Las tres últimas estaciones, donde Jesús muere en la cruz, es bajado y puesto en el sepulcro hizo alusión a los hondureños que siguen muriendo por distintas causas, especialmente por la pandemia y la violencia, y que tenemos la oportunidad de defender nuestra vida con esperanza construyendo una sociedad más justa.

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Todas cumplieron las normas de bioseguridad durante el recorrido de las 14 estaciones.

El padre Fredy Valdiviezo, párroco de San Pedro y San Pablo, una de las zonas más afectadas por Eta y Iota, explicó que se hizo el viacrucis con las meditaciones más apropiadas a la realidad que vive Honduras.

“Jesús se levantó cuando cayó con la cruz a cuestas y murió para salvarnos. Eso nos debe llamar a la reflexión que a pesar de los problemas que enfrentemos tenemos que luchar para salir adelante, aunque esa cruz sea pesada”, dijo María García.

La Prensa