Garachana: “Me preocupan las fuerzas poderosas que no quieran un cambio en Honduras”

El también presidente de la Conferencia Episcopal llama a los hondureños a no perder la esperanza.

Monseñor Ángel Garachana
Monseñor Ángel Garachana

San Pedro Sula, Honduras.

Cumplir con las medidas de bioseguridad es un acto de caridad con uno mismo y con el prójimo, dice el obispo de la Diócesis de San Pedro Sula, Ángel Garachana, a los miles de hondureños que decidieron salir a divertirse en medio de la pandemia.

El obispo conversó con LA PRENSA sobre la situación política del país y abordó diversos temas como líder católico del país. Garachana dice que todo lo que se está viviendo en Honduras deja en evidencia la desigualdad, y además la deficiencia en el sistema de salud. Envió un mensaje a la población para que no desmaye pese a los problemas que atraviesen y que se aferren con fe a Jesús, acudan a la iglesia y busquen hacerle frente unidos.


¿Cómo analiza la situación del país?

Estamos padeciendo una situación social, política y económica preocupante en todos los aspectos. Si nos fijamos en los efectos de la pandemia en la salud física y psíquica de la población, esta situación puso de manifiesto algo que ya conocíamos, un sistema de salud muy deficiente y la pandemia lo ha dejado mucho más claro.

Tenemos una población que no tiene garantizada la salud básica y los medicamentos, por ello estamos sometidos a sus consecuencias. La preocupación económica también es fuerte, ya antes de la pandemia había pobreza extrema escandalosa y hoy la estadística aumentó porque no hay empleo y por eso buscan salida en otros sitios generando un incremento a la migración.


¿Y en el ámbito político?

Todos somos conscientes de la crisis en las instituciones, el Estado que no está cumpliendo su finalidad y en lo interno de los partidos políticos. Las elecciones internas han puesto de manifiesto que no superamos los defectos que tenemos; hay falta de transparencia y también corrupción. Estas últimas elecciones despertaron esperanza, pero al final más bien crearon decepción. También quedó afectada por la reciente condena de Tony Hernández y sus implicaciones. Todo esto saca a la superficie algo que los obispos habían ya denunciado en 2019 de cómo el narcotráfico impregnó a las instituciones.


¿Qué se debe hacer?

La situación del país en este momento es preocupante y debe ser abordada con mucho realismo, con mucho profesionalismo, diálogo por parte de todos, para llegar en un plazo no muy largo hacia una verdadera propuesta del desarrollo integral del país. Se debe buscar desarrollo para todos y la propuesta elaborada por todos los sectores bien dialogada, aceptada y así será más fácil ejecutarla.


¿En un panorama sombrío cuál debe ser nuestra motivación en esta Semana Santa?

Ante las pruebas difíciles hay personas, instituciones y colectividades que se hunden y caen en la frustración y desesperanza, o sálvese quien pueda. Mi opinión es que ante pruebas graves colectivas necesitamos estar unidos, romper el individualismo y a salvarnos todos, porque padecemos de la falta de unión, división y odio.

Cuanto mayor es la prueba mayor debe ser la esperanza, porque tener esperanza cuando todo va bien es fácil; pero la fortaleza, la capacidad de superación de una persona, de una colectividad de un país, se muestra en las situaciones de prueba, y eso renueva la creatividad y hace brotar las energías que estaban latentes. Honduras necesita renovar la esperanza de manera fuerte y creativa. La fe cristiana celebrada con mayor fuerza en Semana Santa tiene mucho que aportar y decir precisamente para afrontar la crisis que atravesamos y no perder la esperanza.


¿Qué es lo que más le preocupa?

Que haya fuerzas grandes, organizadas y poderosas en Honduras que no quieran un verdadero cambio político, social, económico. Fuerzas que quieran que sigamos en el mismo modelo y en más de lo mismo. Quien en esta situación está bien, no pasa necesidad y tiene los medios no quiere que cambien las cosas, pero eso es una minoría. Por ello debe organizarse la sociedad y formar una conciencia ciudadana para trabajar en el cambio que Honduras necesita, un cambio integral prácticamente en todas las dimensiones.

La Iglesia suspendió procesiones, pero una buena parte de la gente se fue a las playas, ¿qué piensa?

Desde que empezó la pandemia en Honduras hay personas conscientes de la gravedad de la pandemia, facilidad de contagio, efectos negativos en la salud, el luto en las familias y el impacto en la economía; pero también hay personas que no son conscientes, y aunque esté dada la norma no la cumplen y actúan irresponsablemente. En esta Semana Santa existe un peligro gravísimo de contagio y se está advirtiendo. Será una situación difícil y preocupa los efectos dentro de un par de semanas. No cumplir las medidas de bioseguridad es un atentado a la vida propia, y cumplirlas es un acto de caridad a uno mismo y al prójimo.


¿Cuál es el mensaje para los que han perdido la esperanza?

Yo percibo que en muchos hondureños hay como una pérdida de ilusión, esperanza, porque viven en situaciones muy duras. A todos los que estén experimentando el dolor por la pérdida de los seres queridos, la soledad y el luto. Los que sufren por la crisis interna porque no hay ingresos para la vida familiar y están pasando necesidad, a todos los que perdieron sus bienes por los huracanes, les digo que no los domine la tristeza o el abatimiento porque más se hunden, permanezcan unidos con su familia y amistades, así mantengan el ánimo de luchar y salir adelante, pongan su confianza en Dios y ayúdense unos a otros.


¿Y a los políticos?

Hay tantas cosas que decirles. Ustedes los políticos se presentan para servir al pueblo y piden el voto popular precisamente para servir al pueblo. Son elegidos por el pueblo, entonces no se olviden del pueblo.

Sean hombres y mujeres con sensibilidad social, sientan los problemas de la mayoría de los hondureños que les duela el corazón y la conciencia, no sean indiferentes y sirvan al pueblo buscando el bien, no sus intereses.

La Prensa