Brigadas médicas desafían al coronavirus recorriendo zonas de alta incidencia

Las brigadas médicas se han convertido en un importante bastión de las acciones para contrarrestar la propagación del coronavirus.

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La mayoría de la gente ha sido receptiva y son muy pocas las personas que tienen temor.
La mayoría de la gente ha sido receptiva y son muy pocas las personas que tienen temor.

Tegucigalpa, Honduras

Las brigadas médicas que comenzaron su trabajo hace un mes siguen desafiando al coronavirus recorriendo zonas de alta incidencia en la capital hondureña a pesar del temor al contagio.

La doctora Alice Arzú, miembro de las brigadas médicas, dijo que tiene más de un mes sin abrazar a sus hijos y por eso ha decidido acortar al máximo el contacto con su familia.

Dato
En Tegucigalpa se ha llegado a más de 35 colonias que tienen casos confirmados de coronavirus.

Arzú forman parte de los más de 65 profesionales de la medicina que día a día salen de sus hogares con la responsabilidad de encontrar casos sospechosos de coronavirus, para evitar que las condiciones de los pacientes se vuelvan más complicadas y que requieran visitar los hospitales de la ciudad.

La brigada médica utiliza todos los elementos de bioseguridad posibles, reconoce que es importante “no descuidarse ni un momento”, porque el contagio acecha por todos lados y lo importante ahora “es evitar que el coronavirus siga avanzando”.

Cuando Arzú se refiere al avance del coronavirus y la labor de contención que ella y sus colegas realizan, lo hace en base a las 34,850 visitas casa por casa que las brigadas médicas han realizado en el Distrito Central y la atención que se ha realizado en favor de más de 158,000 habitantes.

De ese total, a 6,196 personas se les han entregado tratamientos Maíz por ser considerados sospechosos de coronavirus en la etapa inicial de la enfermedad.

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La doctora Alice Arzú tiene más de un mes sin abrazar a sus hijos y se debe bañar fuera de casa cuando vuelve de su trabajo en las brigadas.

Medidas de seguridad

Alice Arzú dijo que la labor ha sido ardua y muy agotadora; sin embargo, “lo importante es que se busca a los pacientes para atenderlos a tiempo y evitar que se compliquen”.

Añadió que uno de los momentos importantes en su quehacer diario lo viven cuando deben recordar las medidas de seguridad al pie de la letra.

“Siempre tengo mi alcohol gel para las manos, cloro para los pies, en el carro, y cuando llego a mi casa entro por la parte de atrás; me baño en la parte de la pila de agua y hasta me tienen el balde de agua con detergente para meter la ropa de un solo allí”, relató.

Expresó que cuando entra a su hogar “trato de no saludar a nadie, trato de no pasar mucho tiempo con mis hijos, y siempre decido tener el menor tiempo posible de contacto con mi familia”.

También confesó que hace más de un mes no abraza ni besa a sus hijos. “Eso ha sido duro, pero lo hago por su seguridad y para evitar cualquier peligro de contagio”, dijo.

Sin embargo, recordó que “lo que estamos haciendo ahora es valioso para el país y tenemos que hacerlo de la mejor manera posible”.

Arzú destacó que la mayoría de la gente ha sido receptiva y son muy pocas las personas que tienen temor. “A nosotros siempre se nos recalca guardar la distancia, y agradecemos a los que nos han permitido ayudarles en sus hogares. Tenemos temor al contagio, pero sabemos que esto es para evitar la propagación de la enfermedad”, indicó.

La Prensa