“Necesitamos el apoyo de los hondureños para reactivar con éxito la economía”: presidente del Cohep

El presidente del Cohep, Juan Carlos Sikaffy, resaltó la importancia de cumplir las medidas de bioseguridad para reactivar la economía y recuperar empleos.

El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Juan Carlos Sikaffy, es enfático en señalar que “el coronavirus vino a quedarse y tenemos que cohabitar con él'.

San Pedro Sula, Honduras

Van dos meses desde el inicio de la cuarentena por coronavirus en Honduras y el círculo vicioso de contagios, muerte, cuarentena, cierre de empresas y desempleo parece no tener fin.

Sin embargo, la llave para romper ese ciclo sigue estando en las manos de los hondureños y el sector empresarial lo enfatiza: distanciamiento social e implementar las normas de bioseguridad.

Ante la primera fase del programa que busca reactivar la economía y salvar miles de empleos, el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Juan Carlos Sikaffy, es enfático en señalar que “el virus vino a quedarse y tenemos que cohabitar con él, entendiendo e implementando las medidas de bioseguridad más rápido para poder abrir cualquier centro comercial, maquila o parque”.

La frase parece trillada –implementar las medidas de seguridad-, pero en medio de los primeros esfuerzos por reabrir la economía y salvar miles de empleos, parece ser el único antídoto ante una pandemia que golpea la salud y la economía sin que haya una vacuna para el cuerpo ni el bolsillo.

“No nos podemos dar el lujo de que más personas crucen el umbral de la pobreza, eso nos preocupa y por eso hemos planteado la apertura ordenada y consciente de la economía en el menor tiempo posible, pero necesitamos del apoyo de los hondureños para poder hacerlo”, enfatizó el líder empresarial.

El llamado del sector privado es a todas luces lógico ya que además de las 116 muertes y 2,100 casos confirmados, el Covid-19 deja también una catástrofe económica que golpea por igual a empresarios y trabajadores.

El Producto Interno Bruto registra una caída del 12 por ciento nominal, equivalente a más de 80 mil millones de lempiras; las exportaciones han bajado 30 por ciento –y se estima que cerrarán en tres mil millones de dólares cuando en 2017 fueron casi de cinco mil millones- y las remesas han caído un 20%.

Pero lo más grave es la pérdida de empleos. Unos 175 mil hondureños han sido suspendidos de su trabajo, 400 mil afrontan problemas de empleo y un millón del sector informal han dejado de percibir ingresos y las cifras están creciendo día a día.

“Para el hondureño, el límite de esta situación fue hace un mes, cuando dejaron de percibir ingresos y empezaron a vivir de los ahorros. Quien más ha sufrido es la gente más vulnerable que hoy sufre hambre. La cadena alimentaria está funcionando, pero el problema es que la gente no tiene dinero en su bolsa para comprar. La apertura tiene que ser al menor tiempo posible, de manera urgente y expedita, pero necesitamos que la gente nos ayude para obtener el visto bueno”, recalcó Sikaffy.

Por eso, lavarse las manos, no salir de casa si no es necesario, mantener la distancia en cualquier lugar fuera del hogar, usar la mascarilla y los guantes son también las claves para que la reactivación avance.

“Es momento de empezar escalonadamente a abrir la economía, siempre resguardando todos los protocolos de seguridad para cada uno de los sectores y rubros, los cuales han sido consensuados y autorizados por la academia, médicos y expertos virólogos e infectólogos. El plan piloto con restaurantes para entrega a domicilio y ventanilla ha sido exitoso y se han excedido con creces los estándares. Lo mismo que pasó con la Feria del Agricultor en Tegucigalpa, y debe seguir así para hacerlo con otras industrias”, explicó.

El plan de reactivación logrado entre empresa privada y Gobierno establece tres fases partiendo de los rubros más importantes para la generación de empleo, la seguridad alimentaria y la salud de los hondureños.

“Tenemos grandes retos, uno es tratar de que la mayor cantidad de personas conserve su empleo, pero todo depende de qué tan disciplinada sea la gente, que entiendan que la responsabilidad de nuestra salud está en nuestras manos, con nuestras propias decisiones”.

Retos especiales

Sobre el tema de la maquila, el Cohep considera que el reto principal a vencer es el transporte público, ya que el distanciamiento social obligará a que los buses que transportan a los trabajadores vayan a un 30 por ciento de capacidad.

“Se deben crear los mecanismos financieros para que los dueños de buses puedan compensar esa parte. Dentro de la maquila, las empresas tienen un montón de medidas de bioseguridad que exceden cualquier estándar, el problema es cómo llegan los trabajadores a la maquila y como se van y cómo lo hacemos seguro para que puedan funcionar”.

Otro tema que sigue el sector empresarial es la vuelta clases de los estudiantes hondureños, especialmente en el sector privado.

“Por el sector de las escuelas privadas, no creo que vayan a tener ningún problema, pero queremos hacer un llamado al ministerio de Educación para implementemos un plan integral de educación a distancia vía internet en el sector público. Necesitamos hacer una concertación nacional para llevar tablets y acceso a internet a la mayotría de niños. Eso tiene un componente que ayuda a que la gente no tenga que movilizarse a las escuelas y se hace mejor la vida a los niños con inversiones a calidad y reduciendo aún más el riesgo ante el virus”.

Lo que falta

Sikaffy también hizo un llamado al Gobierno para seguir apoyando al empresariado con el resto de medidas que impulsen la reactivación.

“Aunque la decisión de quedarse en casa fue la correcta, el 13 de marzo fue el último día en que las empresas pudieron trabajar normal y ese día fue cuando los hondureños pudieron definir su liquidez o iliquidez. Hoy necesitamos liquidez para las empresas y alivio fiscal para dar mayor certidumbre y que se retengan los empleos. El tema de los alivios es importantísimo, con la baja al encaje y fondos de garantías recíprocas para que los entes puedan prestar a los empresarios. Tenemos que imitar lo bueno, como en Perú en donde han destinado el 12% del PIB en alivio fiscal para empresas y emprendedores”.

La petición de apoyo del sector empresarial a la población y al Gobierno esconde otro componente: la velocidad con la que la economía regrese al estado en que se encontraba antes del covid-19-.

“En 2021 consideramos que no vamos a crecer como economía y la recuperación económica va empezar hasta en el 2022 y 2023, en el mejor de los casos, si tomamos las medidas correctas hoy”, concluyó Sikaffy.

La Prensa