“Aunque piensen que les mienten, esto no es un cuento, el coronavirus es muy serio”

El intensivista Óscar Díaz, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del IHSS en San Pedro Sula explicó los efectos que afrontan los médicos en la lucha con el coronavirus.

El intensivista Óscar Díaz, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del IHSS en San Pedro Sula explicó los efectos que afrontan los médicos en la lucha con el coronavirus.

San Pedro Sula, Honduras

Hace pocas horas, el video de varios vecinos aplaudiendo a las afueras de la casa de un médico sampedrano que lucha contra el coronavirus, mientras el galeno llegaba a la vivienda luego de un largo y agotador día de trabajo, se viralizó rápidamente.

Era obvio que muchos, no solo a las afueras de la vivienda sino por las redes sociales, se identificaban con el agradecimiento hacia el médico y el personal de salud que tratan de salvar vidas en medio de la pandemia que aumenta en Honduras dejando 1461 contagios y 99 fallecimientos.

Lo que pocos saben, es que el protagonista del video, a quien no le gustan las cámaras o estar en el foco de los medios de comunicación, es uno de los hombres que en sus manos tiene la protección de la vida de quienes sufren los rigores más extremos del coronavirus.

“Para nosotros que estamos dedicados a estar tras bambalinas, no estamos acostumbrados al foco mediático, pero como parte de nuestra obligación con nuestra sociedad, toca participar para generar conciencia”, explica el intensivista Óscar Díaz, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Instituto Hondureño del Seguro Social en San Pedro Sula

En medio de la pandemia, el doctor Díaz dialogó con Diario LA PRENSA, sobre su experiencia como uno de los seis intensivistas en San Pedro Sula, en donde se registra la mayor cantidad de casos

“Esto es como que cada día nos manden a la guerra. Nos levantamos y no sabemos si vamos a regresar a casa saludables o enfermos y el riesgo a morir existe. Al principio teníamos miedo y en la medida que pasaron los días nos revestimos de otros sentimientos. También está el problema de caer en síndrome de agotamiento y los colegas que se dedican a la salud mental nos han apoyado para saber en qué punto estamos. Esto condiciona a que haya ansiedad, estrés postraumático, depresión o fatiga física. Estamos trabajando entre 16 y 20”, agrega.

Y la lucha de los médicos, enfermeras y personal de apoyo se complica al pensar en las familias y hasta en la estigmatización.

“No sabemos cuándo es fin de semana, los tiempos libres son muy limitados. Yo tengo dos hijas mayores, que son médicos y están en Costa Rica en la primera línea de batalla contra el coronavirus allá. Al igual que yo se exponen todos los días y mi comunicación con ellas es por vía electrónica. Acá tengo a mi hijo de ocho años con quien habitualmente hacíamos actividades diarias como la escuela y ahora lo veo un par de veces a la semana luego de seguir el protocolo de desinfección estricto”.

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Estigmatización

Pero lo más lamentable, según el especialista es la insensibilidad social a la que se enfrentan algunos de sus compañeros de trabajo. “Lamentamos que se hayan dado casos, con compañeras como las enfermeras, que sufren estigmatización. Eso es muy penoso. Nos ven como si fuéramos contaminantes y eso nos afecta; pero es parte del paquete que va integrado en esto. Para las enfermeras hay muchos más sacrificios, muchas son madres solteras o tienen que atender a sus parejas, tienen dobles turnos y toda esa presión genera muchos impactos que no son tangibles a corto plazo, pero luego de cierto tiempo aparecen fracturas emocionales que cuesta sanarlas”.

Pese a esa guerra en la sala de cuidados intensivos y fuera de ella, cada paciente recuperado es una victoria que impulsa a los médicos a seguir adelante. “Cada recuperación nos llena de esperanza en el trabajo realizado y nos renueva el compromiso porque sabemos que esto va a continuar”.

Tras casi dos meses de la pandemia, las victorias parecen incrementarse, aunque la lucha no deja de ser difícil. “Cada recuperación significa el sacrificio personal de muchas otras que han arriesgado su vida por atenderlos, además del sacrificio de las instituciones que asumen altos costos por los tratamientos. Sobrevivir al Covid-19 es una bendición de Dios y si lo viéramos con seriedad nos ahorraríamos mucho. Como equipo hemos vivido dos etapas en relación a la pandemia. En las dos primeras semanas fue bastante frustrante ver como lo pacientes no tenían mejoría y mucho de ellos fallecieron. Al entender mejor la enfermedad, hemos mejorado la capacidad de respuesta en cuanto a nuestra organización y también la enfermedad para buscar los tratamientos más efectivos. Las últimas semanas han sido de alegría porque hemos podido parar la curva espantosa de muerte que amenazaban a nuestros pacientes y cada día seguimos egresando a los pacientes que han superado la fase crítica y han pasado a recuperación antes de irse a su domicilio”.

Hace dos semanas el IHSS reportaba 52 pacientes recuperados de la enfermedad, seis de ellos habían salido de UCI y la cifra aumenta. “No todos han requerido Cuidado Intensivos ya que no a todos les produce la forma grave. Quienes llegan a UCI si enfrentan un panorama complicado, la enfermedad es bastante grosera y los hace sufrir mucho, por mucho tiempo y con un riesgo alto de muerte”.

Lo que viene

Sin embargo, el intensivista sabe que en los próximos días, la pandemia se va a recrudecer según la información de expertos. “Nos están ofreciendo cifras alarmantes y las proyecciones son preocupantes, con el pico en las últimas dos semanas de mayo y las dos primeras de junio. Si eso se da, nos va a poner en una seria dificultad para atender a todos los afectados. Además de los médicos intensivistas, recibimos el apoyo de otras especialistas como anestesiólogos, internistas o especialidades afines pero somos muy poco en relación a la población. También tenemos déficit de enfermeras con entrenamiento en el manejo de pacientes con enfermedades graves”.

Por eso el llamado es a la colaboración de los hondureños, para que tomen y respeten las medidas de prevención. “Es importante que la gente entienda que ningún país tiene un sistema de salud tan robusto para atender todos los casos. En nuestro caso, esto es mucho más evidente. Lo que queda es pedirle a la gente que comprenda, que no piensen que se les está mintiendo, esto no es un cuento, el coronavirus es muy serio”.

La Prensa