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Cuevas de Quiscamote, maravilla natural que encanta en Lempira

En La Unión, en el norte del departamento, se encuentran unas espectaculares formaciones rocosas. Gobernación pedirá a Turismo que señale el acceso a las cavernas.

Las cuevas comenzaron a ser visitadas por turistas, además por espeleólogos.
Las cuevas comenzaron a ser visitadas por turistas, además por espeleólogos.

La Unión, Lempira.

Escondidas bajo una montaña rocosa de la comunidad de Quiscamote, municipio de La Unión, Lempira, se encuentra una de las maravillas naturales más impresionantes en la región, y son las cuevas que llevan el mismo nombre de la comunidad y se caracterizan no solo por sus extraordinarias formaciones, sino por su extensión y altura.

Las Cuevas de Quiscamote se han convertido en un atractivo turístico del municipio, y con la finalidad de mejorar los accesos, antes de Semana Santa, se da mantenimiento a las calles que acercan a las cuevas.

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Una de las rutas más utilizadas para llegar a La Unión es la carretera hacia Lepaera, de allí se debe recorrer una hora en carro por una calle de tierra hasta llegar al casco urbano de La Unión.

De allí son unos 20 minutos para llegar a la comunidad de Quiscamote y luego se recorre un trayecto de unos 10 minutos a pie hasta la principal entrada del majestuoso monumento natural.

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horas y media es la duración del viaje en carro para llegar a las cuevas desde San Pedro Sula tomando el desvío de San Nicolás, Santa Bárbara

La entrada mide 50 metros de altura y se debe descender por un pequeño sendero, una vez adentro se aprecian las diferentes formas que las filtraciones de agua han hecho durante miles de años.

Hay enormes formaciones provocadas por la disolución de rocas, y aunque las cuevas comúnmente son oscuras, las de Quiscamote tienen importantes entradas de luz que permiten que las estalactitas brillen con colores azul, turquesa y verde.

Leyendas. El lugar se ha convertido en un santuario para admirar las formaciones naturales, pero además una serie de leyendas giran a su alrededor.

Mariano Pérez es líder en la comunidad de Quiscamote y uno de lo principales testigos de cómo mucho visitan las cuevas en busca de “botijas”, conocida así como grandes cantidades de dinero que fueron escondidas y que hacen de esos sitios lugares míticos.

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Las personas escalan las cuevas y se ven diminutas ante las enormes estalagmitas y estalactitas.

El lugareño contó que hace muchos años un sacerdote escondió oro en algún lugar de la cueva, “la gente viene a buscar ese entierro permanentemente”.

El gobernador de Lempira, Wilson Pineda, destacó la belleza natural del lugar.

Es un monumento natural espectacular y que permite a un turista salir de la rutina, Aquí podemos apreciar los colores y diversidad de minerales del lugar”.

“Se harán todas las gestiones para que por medio del Instituto Hondureño del Turismo se haga una nomenclatura que facilite el acceso a turistas que quieren ver el enorme potencial de estas cuevas que nos ofrecen una experiencia diferente del departamento de Lempira”.