Prehabilitar nuestro organismo, es decir prepararlo mediante el ejercicio y la optimización física y mental para que afronte con una base firme las condiciones desfavorables, es una de nuestras mejores aliadas para disfrutar de una vida sana y feliz, de acuerdo con un experto en radiología y especialista en esta faceta médica.
Sin embargo, hay un componente de esa gran fórmula magistral para estar felices y sanos, menos divulgado que los anteriores, pero sumamente poderoso, que nos aportará la motivación y el empuje que necesitamos para cambiar el papel de espectadores por el de protagonistas en nuestra propia historia clínica, según explica el doctor José Manuel Felices.
Ese ingrediente poco conocido, “casi secreto”, de “la ciencia que existe detrás de la salud y de la felicidad” es la prehabilitación, que el doctor Felices describe como “la construcción de una base firme en nuestro cuerpo para afrontar lo que tenga que venir, tanto al recibir un diagnóstico de lesión o enfermedad, como para afrontar lo que ocurra en nuestro día a día”.
José Manuel Felices, doctor en Medicina, médico especialista en Radiología Diagnóstica e Intervencionista, profesor universitario y divulgador en redes sociales (@doctorfelices), describe detalladamente la prehabilitación y explica cómo aplicarla en su libro ‘Radiografía de una vida sana’.
Preparación ante una crisis.
“Nadie puede prometerte una vida sin tormentas (una cirugía programada o un tratamiento agresivo por un diagnóstico de cáncer, infarto o ictus), pero la prehabilitación puede ofrecerte un paraguas que funciona y unas botas cómodas para cuando te toque mojarte”, asegura.
Científicamente, este enfoque médico consiste en “aumentar la reserva fisiológica del paciente. Es preparar al cuerpo (y a la mente) para el momento del diagnóstico y el inicio del tratamiento”, amplia.
“Prehabilitarte, más allá de disminuir la probabilidad de que ocurra esa enfermedad que tanto te asusta, es ganarle terreno a la posibilidad de superarla con menos secuelas y en mejor disposición de recuperarte y que tu vida normal vuelva con calidad lo antes posible”, recala.
FortalecER las reservas del cuerpo y la mente.
Los efectos saludables de la prehabilitación tienen una base científicamente comprobada y se relacionan con la fisiología humana y sus respuestas a distintos estímulos, tanto internos como externos, que la disciplina prehabilitadora busca potenciar, cuando favorecen la salud, y reducir, cuando, por el contrario, la menoscaban, según los fundamentos de esta disciplina.
Por ejemplo, “está demostrado que las personas bajo un estrés crónico intenso tardan más en cicatrizar heridas pequeñas en la piel. Sucede porque aumenta el cortisol (una hormona producida por las glándulas suprarrenales), lo cual produce inflamación, y se traduce en una curación más lenta”, explica Felices.
Señala, por otra parte, que está demostrado que “nuestro cerebro puede fabricar analgésicos naturales potentes, como las endorfinas, la serotonina y la dopamina”, y que “confiar en los profesionales médicos que velan por ti, en tu camino y en ti mismo, activa mecanismos reales de analgesia y recuperación”.
También se sabe que “nuestro cuerpo tiene memoria”, señala Felices, haciendo referencia a los “engramas”, huellas de experiencias que se graban en nuestra mente y que le recuerdan a nuestros músculos y neuronas que hay patrones que son seguros, haciendo que cada vez le cueste menos activarlos”.
Asimismo, distintos estudios indican que con cada persona que siente felicidad que se añade a nuestro entorno inmediato aumentan las probabilidades de que nosotros mismos nos sintamos felices; y que los abrazos ayudan a reducir el estrés, proteger el corazón y bajar el riesgo cardiovascular de las personas que los dan y reciben, señala.
Otras investigaciones indican que sentir soledad de manera prolongada o habitual puede perjudicar la salud de una persona tanto como el hecho de que fume quince cigarrillos al día, añade el doctor Felices.