Vivió casi cuarenta años entre planos y diseños, sintiendo el olor a cal y cemento para ver hecho realidad su sueño y el de los sampedranos: la Catedral San Pedro Apóstol. El maestro de obra Orlando Andino permanecía día y noche dentro del templo en construcción, desde que asumió el reto de entregarlo terminado.
Sin proponérselo se había convertido en el principal responsable de materializar el proyecto después de haber empezado como albañil a los 19 años. 'Era un cipote', dice ahora don Orlando al recordar aquella dura labor en la que cada ladrillo pegado representaba una gota de sudor suya y de los trabajadores bajo su mando.
Todos ellos eran obreros humildes formados a pulso en el oficio de la albañilería, pero embarcados igualmente en aquel compromiso encomendado por el pueblo a través de un comité pro construcción.
A veces había fondos para contratar hasta veinte albañiles, pero otras las recaudaciones no alcanzaban más que para tres, dice Andino, quien hacía el papel de ingeniero no obstante que solamente llegó a segundo grado.
Aprendió a doblar las gruesas varillas de hierro sin necesidad de calentarlas, utilizando llaves especiales, para ir formando la estructura de la colosal obra.
Los planos dejados por el arquitecto costarricense José Francisco Salazar le iban diciendo lo que tenía que hacer, pero no era nada fácil. 'Había planos hasta para colocar un tornillo', expresa. Lo que más le costó fue la construcción de la cúpula principal por la dificultad que representaba subir los materiales. 'Todavía sueño que estoy encaramado en los andamios', agrega.
Hallazgo
La construcción comenzó en 1949 bajo la dirección del salvadoreño Pablo Barahona y el ingeniero italiano Emilio Arocni quienes poco a poco le fueron legando la responsabilidad a Andino, como si presintieran que la muerte no les permitiría llegar al final del proyecto.
Recuerda que cuando estaba abriendo las cunetas para levantar los cimientos, encontró soterrados cuatro cadáveres que supone eran de personas fusiladas o muertas durante las guerras intestinas. 'Tuvimos que volverlas a enterrar allí mismo para continuar con los trabajos', manifestó.
También tuvo que cargar personalmente los restos del padre Juan Sartre que se encontraban sepultados en la vieja iglesia de madera, para depositarlos en una tumba de la cripta recién construida.
Allí se encuentran actualmente sepultados los cuerpos de los primeros cuatro párrocos que tuvo San Pedro Sula, entre ellos Juan Sartre.
También está enterrada bajo las baldosas, una urna conteniendo la primera piedra de la construcción, monedas antiguas y documentos de la época. Estas reliquias serán exhumadas durante un acto especial, al cumplirse doscientos años de iniciados aquellos trabajos.
Andino permaneció en el templo ultimando detalles hasta que fue pintado por primera vez en 1986. Incluso ayudó al artista libanés Jacobo Fanous a representar los santos que parecen mirar desde lo alto de las paredes y la bóveda principal.
'Yo nací para hacer esta Catedral. Se me metió en la cabeza que tenía que terminarla', dice orgulloso de su obra.
Ahora quiere casarse allí mismo con su compañera Alejandrina Díaz con quien ya contrajo matrimonio por lo civil.
Cómo todavía están guardados los planos de su obra, tiene en mente además hacer, a pequeña escala, la fachada de la Catedral en la sala de su casa del barrio Santa Anita, como para volver a vivir, a sus 75 años, aquella agradable experiencia.
Sistema automático hace sonar las campanas
La cuerda usada por muchos años para hacer sonar las campanas de la Catedral, desapareció hace más de una década para dar paso a un sofisticado sistema electrónico que funciona en forma automática.
Las cuatro campanas están sincronizadas con los relojes de la torre, para dar la hora cada treinta minutos.
El sistema es activado con una batería que dura cinco años, por eso los relojes siempre darán la hora aunque se interrumpa el fluido eléctrico en el templo.
No obstante, si hubiera un descontrol, automáticamente se regula la hora conforme a la de un pequeño reloj que se encuentra en la parte baja, explicó Juan Diego Mejía, administrador del templo.
Si el problema es mayor, interviene directamente desde España la compañía Portillo Linares que instaló el sistema.
Lo dijo
Se hará un museo con las reliquias que hay en la Catedral y se creará una galería con los retratos de los párrocos y obispos que ha tenido San Pedro Sula'
Luis Alberto Cardinali
Sacristán
Preparación
Muchos conocimientos los obtuvo en libros de arquitectura o recibiendo cursos sobre manejo de materiales.