Luto, dolor y lamentos dejaron las lluvias en El Retiro, en las cercanías de la colonia Los Laureles de Comayagüela.
A eso de las tres de la madrugada de ayer, un muro de piedras y tierra cayó sobre una casa mientras sus habitantes dormían, dejando soterradas a cinco personas. Allí murieron una madre y tres de sus hijos y una vecina.
Las víctimas son Dominga Judith Alvarado (38) y sus pequeños Yeimi Sarahí Aguilar (10), Carlos Alberto Aguilar (8) e Isaac Felipe Vásquez Alvarado (10 meses). También murió Sonia Yoseline Amador (21).
La casa era una de miles que se encuentran asentadas en las laderas de los cerros de la capital, casi una sobre otra. Se habla de más de 300 mil personas que viven en áreas de riesgo de deslaves y derrumbes en Tegucigalpa.
Trágica madrugada
A las siete de la noche del domingo la familia se reunió para cenar y dos horas más tarde Dominga llevó a sus cuatro hijos a la cama, pues el lunes debían madrugar, dos de sus hijos asistirían a la escuela y ella al trabajo, pues lavaba y planchaba ajeno.
En su casa sólo quedaría Yeimy quien se encargaría de cuidar al pequeño Isaac, como cada lunes, día en que la pequeña no asistía a clases, pues debía quedarse para cuidar al bebé, mientras su madre estaba fuera del hogar.
Jamás imaginaron lo que sucedería unas horas más tarde. A eso de las tres de la madrugada, un fuerte estruendo se sintió producto del derrumbe, en el lugar no se escucharon lamentos, sólo el ruido. La mitad de la casa, que estaba conformada por dos habitaciones, cedió de inmediato.
Sobrevivientes
En la otra parte de la vivienda, que temblaba como un terremoto, se encontraba Wilmer Alexander Aguilar, de 9 años, junto a su padrastro Felipe Vásquez Aguilar, de 53 años.
El niño, según Felipe, fue quien le ayudó a salir. “Mi hijo se levantó y me dijo papi, hay que salirnos rápido, la casa se está cayendo”, relató Aguilar. Al salir del cuarto, el hombre se enteró que el resto de su familia había quedado sepultada bajo tierra y piedra. Desesperado comenzó a escarbar, con toda la fuerza que pudo logró retirar varias piedras y una gran cantidad de lodo.
De inmediato pidieron auxilio a los vecinos, quienes llamaron al Cuerpo de Bomberos con la esperanza de rescatar con vida a los soterrados, por lo que se movilizaron equipos de tres estaciones que operan en la capital.
Los esfuerzos resultaron infructuosos, porque la gran cantidad de tierra y piedras que cayeron provocó la muerte instantánea de los mal logrados.
'Cuando escuché que las láminas sonaron, pensé que eran ladrones que se querían meter a robar”, expresó el niño, aún nervioso.
Vásquez Aguilar relató que “yo oí que sonaba, pero no creí que era un derrumbe, porque siempre hay un guazalo que se sube a la parte de arriba, por eso fue que me equivoqué”.
Rescate
Después de cavar por más de dos horas y cortar madera con una motosierra los elementos del Cuerpo de Bomberos descubrieron los cuerpos de las víctimas entre los escombros.
El primer cadáver en ser rescatado fue el del pequeño Isaac Felipe, luego el de su progenitora Judith Dominga y después los tres restantes.
Entre llanto y consternación de familiares y moradores, los rescatistas trasladaron los cuerpos hasta la Iglesia de Dios Nueva Jerusalén situada a pocos metros del lugar del desastre.
Parientes y vecinos de los ahora fallecidos lloraron desconsolados al observar la dramática escena. Los cinco cuerpos fueron colocados, preliminarmente, en el piso del templo evangélico, en donde fueron reconocidos por empleados del Ministerio Público, quienes determinaron entregárselos a los dolientes para evitarles la molestia de ir a reclamarlos a la morgue de Medicina Forense.
El coronel Carlos Cordero, comandante de los bomberos, lamentó la tragedia. “El problema mayor fue el volumen -de tierra y lodo- que cayó sobre la casa, el peso del muro que hizo sucumbirlo y hay tres viviendas más que también resultaron afectadas por el deslizamiento”, indicó el oficial.
El alcalde municipal del Distrito Central, Ricardo Álvarez, llegó a solidarizarse con la familia doliente y apoyar con los ataúdes y otros gastos fúnebres, mientras que varios subalternos tomaron datos de los damnificados.
El edil capitalino prometió que apoyará a los dos sobrevivientes. “Alquilarles por un par de meses un lugar donde puedan estar mientras tanto”.Ante el riesgo en la zona, Álvarez dijo que tienen planificada la evacuación de los vecinos para que no ocurra otra tragedia.
Recuerdos
Los recuerdos de las víctimas quedarán imborrables en la mente de quienes les conocieron ya que, según los vecinos, fueron personas de bien, asistían a la iglesia y como es costumbre el día domingo habían asistido a las ceremonias religiosas.
“Yeimy era una hermana ejemplar, la niña era muy activa, vigilaba a cada momento a sus hermanos, los protegía como una segunda madre. Era muy especial con sus hermanos, su rol de hermana mujer lo hacía valer hasta en la escuela en donde en ocasiones pedía permiso para saber si estaban bien sus hermanitos”, dijo Linda Lagos, su maestra.
También hablaban del buen comportamiento de Carlos, quien estaba en primer grado, en la escuela Alfonso Guillén Zelaya, junto a sus hermanos.
El menor soñaba con ser maestro. “Carlos ha dejado un profundo dolor en mí, pues nunca se me apartaba, en donde yo estaba allí estaba él, el día viernes pasó toda la mañana junto a mí”, recordó Karitza Cáceres, su maestra.
365 damnificados en Tegucigalpa
El Comité de Emergencia Municipal registra al menos 360 capitalinos damnificados que por ahora se ubican en los seis albergues hasta ahora habilitados.
A raíz de los severos daños registrados en varias residencias de la colonia Izaguire, se habilitaron dos albergues más, uno en el Jardín de niños Yolanda Brito y el otro en el centro comunal de la zona, donde se encuentran al menos 106 personas en sus interiores.
La Escuela 14 de Junio del barrio El Bosque, que desde el fin de semana sirve de refugio, contabiliza 71 personas damnificadas de diferentes zonas de riesgo.
En la colonia Santa Eduviges, al menos 10 personas se encuentran albergadas en la Escuela Alfonso Guillén Zelaya.
En la localidad de Zambrano hay unas 26 personas evacuadas y albergadas en el centro comunal. Además hay otras 152 personas más damnificadas y han sido momentáneamente ubicadas en la Escuela Francisco Morazán de la aldea Cantoral.
De continuar las lluvias, las autoridades del Comité Permanente de Contingencias auguran una nueva descarga automática en la represa La Concepción, lo que podría agudizar los problemas de inundaciones en las colonias aledañas.
Otras zonas como San Matías, Cerro El Bambú, El Chimbo, Melodía, 17 de Septiembre, Los Laureles, Aldea de Suyapa y el reparto por bajo, resultaron con leves daños en sus infraestructuras.
Hasta las 5:00 de la tarde de ayer, las autoridades de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, reportaban un recuento de daños de tres muros colapsados, dos viviendas completamente destruidas, 14 inmuebles a punto de ser afectadas y 15 incomunicadas.
Un dique que divide Santa Lucía y Valle de Ángeles cedió
Lluvias y sismo parten motel en la capital
El miedo y la zozobra han resurgido entre los capitalinos. Los recuerdos del Mitch vuelven como una pesadilla. Sólo imaginar que otro huracán pueda causar tanto destrozo y dolor como el Mitch, le produce escalofríos a doña Concepción Pérez, vecina de la colonia Venezuela, pues aún no olvida como este fenómeno natural azotó duramente su localidad.
Sin embargo, los reportes de daños en la capital no son nada halagadores. Las constantes lluvias han hecho estragos nuevamente en esta vulnerable ciudad.
Las torrenciales lluvias apoyadas por un sismo, desplomaron casi 200 metros, en el kilómetro 10, carretera Panamericana que conduce al oriente. El fenómeno partió a la mitad un hotel de paso, ubicado en las cercanías de la zona del desastre. El motel Luxor quedó casi destruido, de sus 26 habitaciones, sólo tres quedaron con leves fisuras; las demás quedaron completamente destruidas.
También cedió un dique, ubicado en el kilómetro 18 que divide los municipios de Santa Lucía y Valle de Ángeles, lo que ha dejado incomunicados a sus pobladores. El hundimiento, de alrededor de 100 metros de longitud de la carretera, ha cerrado por completo el paso de vehículos pesados. Los buses del transporte interurbano dejaban en la calle a sus pasajeros.
“Estamos muy preocupados porque se nos avecina un enorme problema”, vaticinó Manuel Torres, alcalde de Valle de ángeles. En el deslizamiento, la tierra se tragó un enorme árbol de más de tres metros de altura, que luego fue arrastrado por el agua.
Los daños en los barrios y colonias fueron más leves pero no irrelevantes. El Cuerpo de Bomberos informó que en la colonia La Peña, se registraron derrumbes y la caída de un frondoso árbol, sin dejar pérdidas materiales.
En El Carrizal, un cabezal se dio vuelta, dañando una vivienda, el conductor resultó con pequeñas heridas.