Tras 28 años de carrera en el mundo de la actuación Salma Hayek aún no logra dominar uno de los peores miedos para un actor, el pánico escénico.
La intérprete se luce frente a las cámaras como toda la diva que es, pero al cambiarla por un público comienza a sentir un miedo incontrolable y paralizador.
'Sufro pánico escénico. Nadie se da cuenta, pero lo paso muy, muy mal. Si me apartas la cámara y me pones delante del público, simplemente me muero. Una vez que me subo al escenario, no lo parece, pero luego no puedo hacer nada en todo el día porque estoy agotada', confesó a la versión estadounidense de la revista ¡Hola!
Quizás por esta razón la actriz ha mantenido su carrera dentro de la pantalla, desde sus inicios en las telenovelas con 'Nuevo Amanecer' (1988) hasta su debut en el cine con 'El Callejón de los Milagros' (1995).
La actriz también recordó el momento en el que descubrió que quería ser actriz, siendo aún una niña mientras miraba el clásico 'Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate' de 1971.
'Fui a ver 'Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate' y no pensé 'Quiero ser actriz', sino 'Hay un mundo en el que todo es posible. Puede haber un río de chocolate. No hay límites', y así es como me enamoré del cine', recordó.
'Siempre supe que Salmita estaba destinada a algo grande en la vida por su personalidad, su manera de trabajar para conseguir lo que quiere, pero siempre me sorprende. Continúa sorprendiéndome cada vez. Siempre quise algo: que Salma creciese e hiciese lo que ella quisiese', contó la orgullosa madre.
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