Desde niño Angel Ríos unió su vida al violín, relación que perdura cuando este violinista alcanza los 35 años de vida.
En los últimos dos años y medio Ríos bajó su perfil público y dedicó la mayoría de su tiempo al trabajo académico en la UPNFM (Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán), y a amenizar fiestas privadas.
Pero este año se toma una licencia para enfocarse en sus proyectos artísticos. Esta semana viajó a Louisiana, Estados Unidos, para participar en el New Orleans Jazz & Heritage Festival, que se celebra del 27 de abril al 6 de mayo.
Un evento que reúne a grandes figuras como Bruce Springsteen. El violinista hondureño tendrá su participación el 6 de mayo en Baton Rouge.
Angel Ríos comparte con los lectores de LA PRENSA aspectos de su regreso a los escenarios. Un retorno con proyectos y viajes.
Permiso de trabajo
Al estar comprometido con la universidad sentía que me hacía falta tiempo para lo artístico. He manejado un bajo perfil.
Nada más viviendo de la imagen que he levantado durante todos estos años. Como en este país el artista tiene que ser su propio promotor, había bajado el ritmo. Antes tenía más tiempo para dedicarme a promover conciertos y por mis compromisos académicos rechacé muchas invitaciones. Sin embargo, este año estoy abierto a participar en varias giras como esta en Louisiana, en agosto Atlanta, en septiembre Washington, después España y luego Corea de Sur, junto con el grupo folclórico Zorzales de Sula.
Salir del país y tocar el violín en el extranjero para mí es un triunfo, porque he puesto lo mejor de mí y he tratado de dejar en lo más alto el nombre de Honduras.
Proyectos
Este año grabaré música clásica que la gente identifica. Estoy grabando un videoclip del tema My heart will go de Titanic, que cumple 100 años del hundimiento. Pero mi motivación para hacerlo es que siempre que me contratan para ambientar un evento las personas disfrutan esa melodía.
Tengo una versión muy personal al violín y por eso la decisión de este videoclip. Luego grabaré Czardas para violín y temas de las estaciones de Vivaldi. La idea es que se transmita en la televisión local. Además tengo composiciones personales, aunque no pensadas para un disco. La idea es recopilar algunos de mis temas y grabarlos. Otro proyecto en mente es escribir piezas formales para violín y orquesta. He descuidado un poco la creatividad en la música no comercial y por eso comenzaré a trabajar mi música para concierto. Esto se hace por puro placer, porque tengo una base que me permite vivir de la música. Voy a dedicar tiempo a crear obras académicas y así satisfacer el lado artístico.
“Alas al viento”
Del 7 al 9 de mayo estaré en Washington, donde una orquesta juvenil ejecutará Alas al viento.
El año pasado impartí una clase maestra en una escuela con tres orquestas. El director me pidió una pieza para que los niños y jóvenes la ejecuten. Entonces le hice arreglos al tema escrito cuanto tenía nueve años. Recuerdo que estaba tocando con otro compañero y le decía ‘mirá que compuse esta pieza’. El maestro Benjamín Acevedo estaba escuchando, pero no me había fijado. De repente me dice: ‘Venga para acá gallito’ (cuando nos llamaba de esa forma uno esperaba un jalón de orejas). Me preguntó qué estaba tocando, luego me pidió que la ejecutara de nuevo. El maestro tomó un lápiz y allí mismo se puso a escribirla. A la semana la traía lista para tocarla con la orquesta. La llamé Alas al viento por un libro de poemas que escribió mi papá. En esa época leía los poemas de mi padre. Uno siempre siente admiración por lo que hace su papá.
Popular y clásico
Desde que tengo uso de razón hago música. Pero cierta música no ha encontrado eco en Honduras y genera más expectativas en el extranjero.
Interpreto música popular y también clásica, esta última no ha encontrado eco en mi país. En realidad mi formación es dentro de la música clásica, pero por el ambiente me he desarrollado más tocando temas populares y uso la técnica clásica para expresarla. La gente piensa que no toco música clásica, pero ahora la ejecuto mucho mejor. ¿Con qué orquesta de Honduras va a tocar música clásica? En primer lugar, no le van a pagar lo digno por presentarla; es la realidad de nuestro país. Aunque si cobro cierta cantidad por presentarme en un evento donde toco música ambiental o para ejecutar música hondureña, sin problemas me pagan. Nadie dice te vamos a pagar por un concierto de música clásica. Y cuando lo he hecho, es difícil porque se debe rogar a la gente para que asista.
Versatilidad para sobrevivir
No lo digo con jactancia, pero tengo la versatilidad de moverme en cualquier estilo y eso me ha permitido sobresalir en Honduras. Si solo pretendiera tocar música clásica de repente nadie sabría quién es ángel Ríos. La música popular permite hacer un poco de show, porque el ambiente de nuestro país exige una mentalidad para ofrecer cosas un poco informales, donde se involucre al público.
De alguna forma también así hacemos cultura, pues no podemos pretender que a la gente le gusten los conciertos clásicos de un solo. En una cultura donde no existe tradición de ir a salas de concierto debemos llevar paso a paso a las personas, primero escuchando buena música popular y luego la más formal.
Momentos bajos
Todos los artistas en Honduras en algún momento hemos sentido insatisfacción de habernos quedado en el país.
Considero que me he salvado un poco porque aprendí a ser versátil. Quizá eso es lo único que puede salvar a un artista de ese sentimiento de frustración. No trabajo solo ejecutando el violín, también hago arreglos en mi estudio o canciones para ciertos clientes, y además me ayuda la disponibilidad de fusionarme con otros artistas y otros instrumentos.