Como alimento, el queso es muy completo gracias a su contenido en proteínas, lípidos, minerales como el fósforo y el calcio, sobre todo los de pasta dura y buena parte de las vitaminas de la leche fresca y otras de los grupos A, B y C.
Concretamente, los quesos de pasta blanca y, especialmente, los que incluyen hongos internos, son ricos en vitamina B. Su falta de hidratos de carbono se complementa cuando, por lo general, se acompaña de pan.
De hecho, esta mezcla es tan completa que una alimentación basada en pan, frutas y queso bastaría para mantener la vida.
Su valor culinario
La mayor parte de los quesos se elaboran para ser degustados como tales, pero es innegable su valor culinario.
Así, una simple ensalada a la que se agregan algunos trocitos de queso fresco adquiere una categoría de gran plato o las sopas pueden enriquecerse añadiendo un poco de queso rallado, pero eso sí, siempre al final de la cocción, dice el chef Walter Martínez del hotel Intercontinental.
Los quesos duros son adecuados para rallar, para gratinados y salsas. Se deben rallar en el mismo momento de su utilización.
Los blandos se usan para ser batidos y aplastados a fin de formar pasta y cremas, sobre todo el queso fresco.
Calorías
Queso fresco: 100 calorías por 100 gramos.
Queso blando: 283 calorías por 100 gramos.
Queso duro: 386 calorías por 100 gramos.