“Niégate a sufrir por amor, declárate en huelga afectiva, haz las paces con la soledad, atempera la necesidad de amar por encima de todo y a cualquier precio y rescata tu amor propio, el primer gran amor a partir del cual se generarán los otros”, afirma Riso en su reciente libro “Manual para no morir de amor” .
“Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente, ya que luchar por un amor imposible, nuevo o viejo, deja muchas secuelas”. Este es el primer principio de este psicólogo italiano, graduado en la Universidad de Colombia. “Cuando realmente ya no te aman, con independencia de las razones y causas posibles, es mejor sufrir la pérdida de una vez que someterse a una incertidumbre sostenida y cruel”, aconseja el psicólogo.
El segundo consejo de este experto es que nunca te cases con el amante, “porque es como echarle sal al postre. Solamente un pequeño porcentaje de amantes que acaban casándose o se van a vivir juntos, mantienen una relación que funcione”, sostiene el experto.
“También es común, en estos casos, que la persona mantenga un lazo compensatorio con su ex pareja por lástima, responsabilidad moral o culpa, un aspecto que pone los pelos de punta al viejo amante transformado”.
En ocasiones, los ex se convierten en una especie de apéndice: no cumplen ninguna función, son incómodos y habría que extraerlos de raíz si se quieres tener una vida saludable y en paz, según el especialista.
Para aquellos enamorados a quienes su pareja martiriza con el “ni contigo ni sin ti”, Riso aconseja que corran con todas las fuerzas lo más lejos posible y no salten al compás del otro, sino que sean rotundos en el “se acabó”.
Otro principio de supervivencia radica en alertar sobre que el poder afectivo lo tiene quien necesita menos del otro y no faltan quienes intentan sacarle provecho con el mensaje implícito de que se irán si no le dan lo que desea.
UN CLAVO NO SACA OTRO CLAVO
“Un clavo no saca otro clavo y, a veces, pueden quedar dentro los dos”, advierte el psicólogo para quienes suelen recurrir a este proceso.
“Con esta idea en la cabeza, los dolientes se lanzan al mundo del mercado afectivo en busca de un ”clavo” más grande y más potente que desplace y retire el anterior, sin pensar que en el mundo emocional hay una ley que subsisten antes deben ser asimiladas y diluidas por el organismo”, asegura Riso.
En su opinión, lo mejor sería un proceso a la inversa: primero hay que sacar el viejo clavo y luego, si tienes suerte, hallarás una persona que valga la pena y sin estorbos del exterior.