Bien dice el dicho 'nadie es profeta en su tierra', y eso es en Nueva York la hondureña Maribel Lieberman, una profeta, pero del chocolate moderno.
Es toda una reina. Ha construido a base de trabajo, pasión y dedicación su firma Mariebelle, un reino de sabor en pleno corazón de Manhattan en el que distribuye 27 propuestas de este elixir café y otras creaciones más entre famosos como Bill Clinton, Susan Sarandon, Steven Spielberg y Brad Pitt hasta los más apasionados de esta delicia proveniente del cacao.
Nació en Jutiquile, Olancho, una modesta comunidad de donde emigró a la Gran Manzana en 1988 con la meta de estudiar diseño de modas en Parsons Institute. Meses más tarde conoció a Jacques Lieberman, un pintor francés con el cual se casó y tienen una niña de tres años: Angelina.
Su matrimonio la alejó del ideal como diseñadora de modas y la enfocó en los quehaceres del hogar, pero ese fue el ambiente perfecto para convertir a Maribel en un ejemplo de creatividad e inteligencia para los hondureños.
Su nuevo rol de ama de casa la hizo amar la cocina y ahí nació la Maribel que ha hecho historia no sólo en Nueva York, sino en Japón, Francia y hasta en internet, donde los que no tienen acceso a una de sus boutiques de chocolates aprovechan la venta en línea.
A medida que pasaban los días, la 'madame chocolatier' fusionó sus dos pasiones. Retomó el diseño, pero esta vez en la gastronomía.
Se inspiró en los lienzos de su esposo para plasmarlos en las envolturas del chocolate y así le dio el toque moderno que años más tarde, exactamente en el 2000, causó furor por lo original y divertido.
Un gran inicio
Maribel arrancó su pequeño emporio en North of Little Italy en Nueva York. Bautizó su tiendita como Lunettes et Chocolat. Junto a una amiga, diseñadora de lentes, compartían un espacio que a simple vista era una sola tienda, pero por dentro eran dos ambientes súper diferentes: el chocolate Mariebelle y los lentes, carteras, sombreros y accesorios de su socia inmobiliaria.
En ese justo momento arrancó el 'boom' de las revistas hacia el chocolate, lo que catapultó a Maribel a otro sitial no sólo por lo exquisito de su creación, sino por la originalidad que le había impuesto a un elemento que para muchos era sinónimo de sobriedad.
En diciembre de 2001 aprovechó esa Navidad para arrendar el local que hoy es sensación en la ciudad que nunca duerme.
Junto a sus sobrinos, comenzó el 'negocito' que hoy es toda una franquicia internacional. En entrevista con Univisión Maribel recordó ese gran inicio con una gran sonrisa. 'Era bien pequeño, pero se miraba bien bonito porque parecía como ‘Chocolat’. Estaba haciendo el chocolate con una hornilla, le puse en la ventana Lunettes et Chocolat porque no sabía que le iba a llamar MarieBelle y como en tres días limpié, pinté y puse la tienda. Recuerdo que un sábado lo abrí como a las dos de la tarde y sólo abrí la puerta de dos de la tarde a siete de la noche y vendí dos mil dólares'.
Fascinante
Esa Navidad valió la pena en la vida de esta olanchana de corazón y así continuó con la aventura hasta que llegó el Día de los enamorados. Las ventas fueron fabulosas y eso la inspiró a tomar la mejor decisión de su vida: quedarse y triunfar.
Maribel no sólo es la reina del chocolate en Nueva York, sino toda una celebridad por su estilo chic en su pasión por el chocolate gourmet.
A medida que pasaban los meses, amplió, redecoró y combinó sus creaciones con decoración retro y vanguardista. 'Es una forma de traer modernidad a lo antiguo. Creo que el hecho de los escaparates viejos le imprime nostalgia y el producto moderno trae el ‘hoy’; es la perfecta combinación', reveló en esa entrevista a Univisión.
Y es que Maribel no sólo es reconocida por publicaciones catrachas, sino por las revistas más especializadas en gastronomía, estilo de vida y, por si fuera poco, las que dictan la pauta de lo mejor del mundo.
Ser una frecuente viajera también ha enriquecido su espíritu visionario. Visita mercados porque considera que son el lugar perfecto para conocer la cultura de cada rincón que visita y eso es lo que son sus chocolates, una mezcla de culturas.
Siempre afirma: 'Cuando pruebas los sabores de mis chocolates vas a ver las diferentes culturas, vas a ver el chocolate con caedmon, que es de India, los ganache de Francia y los chocolates de maracuyá que vienen de Latinoamérica'.
Sus proyectos
Maribel inaugurará en septiembre su primera 'chocolatier boutique' en Roatán. También dos en Tokio y hace algunos meses vio concretado su sueño de abrir su segunda tienda en el Soho neoyorquino, adonde acudieron sus más asiduos clientes en un cóctel simplemente inolvidable. 'Pienso que mi firma tiene un potencial global. El próximo año tengo proyecto de abrir más tiendas en Japón, China y posiblemente Londres', indicó.
Maribel habló con Vivir en Rosa sobre aspectos importantes de su trabajo. La clave de su éxito radica en mezclar un 50 por ciento de su producto y el resto, mercadeo y relaciones públicas.
Lieberman afirma que todo es difícil especialmente en Nueva York, en donde hay tanta competencia, pero lo bueno de la ciudad es que es abierta a nuevas ideas y si es de calidad, lo reciben con los brazos abiertos. Pero ¿cómo saber si es bueno para los neoyorquinos? 'Eso es lo difícil, tienes que estudiar el mercado primero', reveló. Esta artista en un par de años más se ve en grande.
'Cada vez que un empresario cumple su meta, se va trazando otras metas más altas, y así va el camino del empresario, nunca para. Así que entre más retos me trazo y los cumplo, más me voy a seguir trazando hasta que ya no pueda, si hay potencial, ¿por qué parar?', se preguntó.
Por ello se inspira en todo. Sus recetas tienen una dosis de las culturas que ha visitado, el lugar donde vive, los dibujos y para el empaque de los chocolates se inspira en la moda. Sobre el éxito, dejó claro que es difícil para todos, pero reconoció que Nueva York es la mejor vitrina para introducir algo nuevo por lo competitiva que es.
Hoy podrá admirar la exposición de Maribel, saborear sus creaciones y hablar con ellas en Bodas La Expo a las 3.00 pm, en el Centro Social Hondureño Árabe.
Retos
'Venir a San Pedro Sula a este evento es un orgullo para mí y sumarme al fortalecimiento de su economía, que al final significa el crecimiento de mi patria Honduras. El nombre de Mariebelle surgió en el 2002. Originalmente llamaba mis chocolates con mi nombre, pero esta variación quedó linda con un toque de francés'.