Es una costumbre prehispánica y dos barrios de Gracias, Lempira, hacen posible que se mantenga el acuerdo de paz entre estos dos señoríos. Nos referimos al Guancasco.
El intercambio de imágenes religiosas entre las comunidades de Mexicapa y el barrio San Sebastián es un acto de agradecimiento a Dios por los frutos de la agricultura.
Esta fiesta es esperada por todo un pueblo que desde tempranas horas se reúne en la iglesia Mexicapa, rumbo al templo de San Sebastián.
Historia
Mexicapa es un barrio de Gracias que tiene sus orígenes en el denominado pueblo de indios de Mexicapa; está conformado por indios mexicanos que acompañaban a los españoles en la conquista. El 1 de enero se realiza el encierro, donde los villanos invitan a los Mexicapas y es allí donde las cofradías intercambian ofrendas.
La celebración comienza el 20 de enero, cuando las imágenes de Santa Lucía y los Mexicapas se trasladan a la iglesia de San Sebastián, donde permanecerán hasta hoy 24. La Malincha, la emisaria entre San Sebastián y Santa Lucía, es protegida por dos imágenes religiosas.
Se representa como una niña que simboliza la inocencia, vestida con un traje de novia donado por fieles.
De los ojos de Santa Lucía cuelgan representaciones y cintas multicolores que representan los rayos del sol, la diversidad de las razas humanas y de elementos de la naturaleza que representan la alianza del hombre con Dios. Cada bailarín lleva un ayaste, o instrumento musical con el que anuncia el paso de la palabra de uno a otro. Otros personajes son los negros, que van haciendo ruido a su paso, se roban objetos a los que observan la ceremonia y se golpean entre sí.
La finalidad es divertir al público e impedir que la gente que no forma parte de la cofradía entienda el diálogo de los bailantes, de esta forma guardan el secreto de la tradición.