17/01/2026
05:01 PM

Excesos y drogas terminan con Pete

En una entrevista que publicó la revista española “Rock de Lux” a comienzos de 2002, Geoff Travis, dueño del sello discográfico Rough Trade, dijo que “la nueva gran cosa” en el rock inglés era The Libertines.

En una entrevista que publicó la revista española “Rock de Lux” a comienzos de 2002, Geoff Travis, dueño del sello discográfico Rough Trade, dijo que “la nueva gran cosa” en el rock inglés era The Libertines.

Y, como suele ocurrir con Travis, que a principios de los 80 fichó en su compañía a The Smiths, hasta entonces unos ilustres desconocidos, el hombre no se equivocó.

Lo que quizás no tuvo en cuenta fue que la prensa no sólo hablaría de The Libertines en cuanto a lo musical.

Ahí es donde entra a jugar la figura de Peter “Pete” Doherty: talentoso músico, guapo, adicto de peso a toda clase de estupefacientes y, desde hace unos días, pareja de Kate Moss.

En pocas palabras: la nueva estrella rockera del firmamento.

La saga de música y escándalos de Doherty se inició el 3 de junio de 2002, con la aparición del primer single de The Libertines, “What a waster”.

Pese a que el tema debutó en el Top 40 inglés, la Radio One de la BBC no dudó en censurarlo debido a los constantes “fuck” de su letra.

Ese mismo día, coincidiendo con el 50 aniversario de la coronación de Isabel II, realizaron un improvisado show frente al Palacio de Buckingham.

Y para cerrar una jornada histórica, la banda apareció en un Virgin Megastore y robó algunas copias del single en cuestión, quedando registrados por las cámaras de seguridad del local.

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La top model Kate Moss forma parte de los desenfrenos de Pete. Kate fue severamente criticada por los defensores de los animales.

El 3 de agosto del mismo año, The Libertines cancelaron su presentación en el Festival de Scarborough, porque al bueno de Pete se le ocurrió faltar al evento por una discusión con Carl Barat, guitarrista del grupo.

Todo eso no opacó el lanzamiento de su LP debut, Up in the Bracket. Producido por Mick Jones de The Clash, el grupo sonaba como una mezcla de The Smiths, The Kinks, The Small Faces y The Strokes, canciones como “Horrorshow”, sobre una ex novia de Doherty, “Time for Heroes” o “Boys in the band” se transformaron en clásicos instantáneos.

El 5 de junio de 2003 la adicción a la heroína, el hash y el crack comenzó a hacer mella en Pete, que canceló su gira europea, dejó de hablarse por un mes con Barat, y entró por sólo cinco días a una clínica de rehabilitación.

Y el 25 de julio siguiente Doherty fue protagonista de su propio robo del siglo: entró a la casa de Barat y se llevó una laptop, instrumentos y electrodomésticos varios para venderlos y así poder sostener los costos de sus vicios.

En agosto se declaró culpable de todo, menos de la desaparición de 200 libras y una estatuilla de los premios del New Musical Express, y fue condenado a seis meses de cárcel.

Tras pasar un mes en prisión, las apelaciones hicieron que Pete quedara en libertad bajo fianza, Doherty y Barat se amigaron y compusieron juntos el segundo disco del grupo, The Libertines.

El primer single de la placa, “Can’t stand me now”, hizo referencia a las peleas del grupo e intentaste culpar a la heroína.

La vida de desorden del músico continuó y la semana pasada Pete forma parte de un trifulca con un actor de segunda categoría que murió al caer de un segundo piso.

Dato

Otra que no tiene paz es Kate Moss. Ahora, a la modelo británica la acusan de políticamente incorrecta por su participación en campañas de líneas de ropa que usan pieles de animales.