El glamour de los Oscar no se desvanece cuando la gala baja el telón. Al contrario de lo que le ocurrió a Cenicienta, el cuento de hadas de las artistas continúa más allá de las doce en las diferentes fiestas posteriores a la entrega de los premios más reconocidos de Hollywood.
Una vez superados los nervios, aunque con las emociones todavía a flor de piel, ganadores y perdedores se sientan juntos a compartir experiencias y detalles de una noche que, sin duda y un año más, quedará en su memoria.
'Muchas gracias y todo el mundo a emborracharse', gritó eufórica Penélope Cruz tras ganar su Oscar a mejor actriz secundaria.
En cuanto acabó la ceremonia, Los Ángeles se convirtió en un ir y venir de famosos que asistieron a las fiestas, algunas organizadas por revistas, por los Estudios y por la Academia.
El baile del Gobernador, donde los invitados reponen fuerzas con una cena de cinco tenedores antes de continuar la noche, dejó tiernas escenas entre los protagonistas de la laureada Slumdog Millionaire. Sean Penn, quien se alzó con el premio al mejor actor, y los nominados Taraji P. Henson, Marisa Tomei, Amy Adams y Anne Hathaway fueron algunas de las estrellas que acudieron a esta fiesta.
Más celebraciones
Unas cuadras más afuera, la revista Vanity Fair volvió a integrarse con una fiesta de clase A.
La esperada gala anual, cancelada el año pasado debido a la huelga de guionistas, regresó con estilo, y estaba tan llena que los ganadores del Oscar literalmente rozaban sus hombros en el Hotel Sunset Tower. Allí reinó el glamour con la reina de la noche, Kate Winslet que hizo su entrada al lugar, con una mano agarraba su trofeo por su actuación en 'The Reader', mientras en la otra mano sostenía un vaso de champán. Al mismo tiempo sonreía y abrazaba a todos los que se le acercaban. '¡Gran Bretaña!', dijo Anthony Hopkins, dándole un fuerte abrazo de oso a la actriz.
'¡Oh Dios mío!' gritó Winslet ante el gesto. Luego relató, que estaba 'realmente muy calmada... He recibido tantos mensajes de texto'. Esta fiesta es de las más exclusivas, y su lista de invitados sólo admite a la crema y nata de Hollywood, desde Jennifer Aniston quien abrazaba a su novio John Mayer, hasta Halle Berry quien bebía champán en un sofá.
Penélope Cruz, ganadora del Oscar como mejor actriz de reparto, estaba feliz y se le pudo ver comiendo un brownie. Luego se abrazó con Tilda Swinton. Mientras, Amy Adams reía con Uma Thurman, Jake Gyllenhaal y Reese Witherspoon. Otros invitados fueron Robert De Niro, Tina Fey y Josh Brolin, Elle McPherson, Whoopi Goldberg. Pero no todos los que desfilaron por la alfombra roja quisieron mantenerse despiertos hasta altas horas de la madrugada. Angelina Jolie y Brad Pitt, que finalmente se fueron con las manos vacías, no se dejaron ver en ninguna de las reuniones mencionadas. En la cena anual auspiciada por Elton John asistieron Paz Vega, que disimuló su embarazo, Sharon Stone, Eva Longoria y Victoria Bekcham entre otras estrellas.
Las interioridades
Separados. Los murmullos se escucharon en la sala cuando Jennifer Aniston estaba presentando con Jack Black el premio para la mejor película animada (que ganó Wall-e) y el director no tuvo mejor idea que apuntar las cámaras, dos veces, a las sonrisas de Brad Pitt y Angelina Jolie, sentados en la platea. Risas aparte y más allá de las miradas, Jen y Brad no se cruzaron nunca en la alfombra roja porque ella había entrado por la puerta del subsuelo que va directamente al escenario del Kodak Theatre.
Pareja Familiar. Anne Hathaway decidió ir a la ceremonia con su padre porque con él había estado la misma madrugada que se enteró que la habían nominado. De todas formas, Anne pidió especialmente otra entrada para la madre, porque escuchó que Reese Witherspoon lo había conseguido cuando ella ganó el Oscar, pero... 'Me la negaron', contó Anne.
Jóvenes. Para atraer la atención de los más jóvenes que no suelen interesarse en la entrega del Oscar, este año la producción se preocupó por invitar a los famosos más jovencitos como Miley Cirus (que estrena su próxima película de 'Hanna Montana' en Abril) o las estrellas de 'High School Musical', Zac Efron y Vanessa Hudgens (en un traje negro de Marchessa), que aunque llegaron juntos dijeron que ya no estabán más de novios.
Brindis. La crisis igual llegó hasta el brindis del Oscar y 'dicen' que a cambio de la exclusividad de ser la única marca de champagne en la exclusiva fiesta del Governors Ball, Moet & Chandon no cobró una sola gota del champagne que tomaron los ganadores para brindar.
Fama. Josh Brolin contó que de chico no había conocido la fama porque 'el vecino más cercano vivía a dos kilómetros de distancia'. Y recién cuando se fue de la casa experimentó la fama del padre, James Brolin (actual esposo de Barbra Streisand). Hoy, además de ser reconocido como el hijastro de Barbra Streisand y el esposo de Diane Lane, Josh Brolin finalmente impuso su propio nombre, gracias a la nominación como Mejor Actor por 'Milk' y la ignorada interpretación de George Bush en la película de Oliver Stone 'W' aunque esta vez perdió frente a Heath Ledger, por 'Dark Knight'.
El precio del Oscar. Además de los 125 millones de dólares que representa la ceremonia para Los ángeles y aunque las entradas del Kodak Theatre no están a la venta, la cadena de televisión ABC le paga a la Academia de Hollywood, nada menos que 50 millones de dólares por los derechos de transmisión (suficiente como para producir tres películas como 'Milk').
Nervios. Anne Hathaway contó que la ansiedad no la deja dormir desde que la nominaron y para tratar de olvidarse 'Empecé a tomar clases de cocina'. No habrá ganado, pero al menos ‘aprendió’ algo con la experiencia.
Promesa. La ganadora como Mejor Actriz, Kate Winslet confirmó que no volverá a aparecer desnuda en el cine, como lo hizo en 'The Reader’'porque 'No lo puedo soportar y tampoco quiero convertirme en la actriz que siempre se lo quita todo'.
Pedro Almodóvar declaró al conocer la noticia: 'El Oscar de Penélope es el triunfo del talento, la ambición, la tenacidad, y unas dotes extraordinarias para la comedia. Y del valor de una actriz que se lanza de cabeza y sin paracaídas, con papeles muy arriesgados, a veces sin contar con apoyaturas dramáticas suficientes, como es el caso de la película de Allen, que ella suple con gracia, corazón y carisma. He llorado de alegría cuando he escuchado su nombre'.