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Elegancia en sus manos

  • Actualizado: 17 noviembre 2010 /

Aunque le parezca curioso, las manos son también una tarjeta de presentación y pueden expresar y denotar mucho de la personalidad de una mujer.

    Aunque le parezca curioso, las manos son también una tarjeta de presentación y pueden expresar y denotar mucho de la personalidad de una mujer.

    Pueden agregarle gracia a una conversación si no se exageran los gestos o aportar distinción si se las maneja con feminidad.

    Los expertos en protocolo afirman que la higiene y el control de todos los movimientos brindan mayor seguridad y distinguen a una persona de las demás.

    Un manejo correcto de las manos revela elegancia y por eso toda mujer debe perseguir ese objetivo.

    Además de ser, hay que parecer, y por eso tienen tanto valor los movimientos del cuerpo a la hora de transmitir mensajes.

    “No sólo comunica el lenguaje hablado, el verbal, sino el gestual. Los gestos comunican cinco veces más que las palabras. Las estadísticas indican que el 7% es verbal, 38% es vocal y 55% corporal. Por ende, el mensaje verbal debe ir acompañado por el gestual para que haya un solo mensaje. Los gestos no mienten”, dijo la asesora en imagen personal y corporativa Graciela Nieto.

    La experta indica que cada persona tiene un espacio propio dentro del cual se mueve y hace esos movimientos con las manos sin pensarlo.

    “La cultura latina tiende a ser escandalosa y acostumbramos gesticular mucho, pero hay que ser prudentes al utilizarlas, ya que acompañan al lenguaje y al gesto.

    Gesticular con las manos pausadamente y con las palmas abiertas refleja sinceridad.

    Solemos exagerar con las manos cuando realmente enfatizamos sobre un tema, estemos contentas o enojadas”, indica Nieto.

    Cuidado con la inseguridad

    Al contrario de lo que muchos pueden pensar, hacer partícipes a las manos de todo lo que se dice puede resultar una exageración. Muchas veces denotan cierta inseguridad. A veces no hace falta expresar con el cuerpo lo que la boca ya dice. Ayudarse para dar explicaciones, lejos de ser elegante, puede ser una falta de conocimiento sobre el tema del que se habla.

    Tampoco queda bien llevar las manos a la garganta en una situación incómoda, tocarse el pelo permanentemente, sin importar cuál sea el motivo real. No es parte de la elegancia querer sobresalir, si una dama tiene manejo de la situación no necesita movimientos extras para sentirse mirada.

    Existen cientos de posiciones de las manos y cada una significa algo, pero no es necesario que estén en movimiento todo el tiempo.

    El movimiento de las manos debe acompañar la comunicación verbal, sin exagerar.

    Las manos se pueden ser un medio fascinante para transmitir cualquier acción como tensión, alegría, desinterés, humildad, reflexión, origen social, observar su personalidad.

    Todo depende de cómo ubiquemos nuestras manos y en qué condiciones estén. Lo recomendable de los expertos es que las manoo siempre deben lucir por sí misma, estar impecable e hidratadas. Los gestos con las manos a veces contribuyen a esclarecer, especialmente cuando el mensaje verbal no es claro.

    En otros momentos pueden revelar emociones de manera involuntaria.

    Presentación

    Un arreglo para embellecerse las manos consume, como máximo, unos treinta minutos. Los salones de belleza ofrecen el servicio de manicura a un costo que va desde cien lempiras.

    La sesión suele incluir, además de limar y pintar las uñas, un par de minutos de masajes con crema hidratante o exfoliante.

    Quienes tienen el hábito de cuidarse las manos lo hacen para verse mejor, con sentido de la estética.

    No puede calificarse de elegante a una mujer que, aunque lleve un atuendo impecable y un peinado prolijo, dejó descuidados sus pies y sus manos. La mujer seduce con todo el cuerpo, lo que incluye el modo en que se muestra y la atención que le ha dedicado a la higiene personal. La elegancia en sus manos requiere armonía total.