La obesidad y la diabetes se han convertido en la nueva epidemia que daña a la población mundial y su nombre es diabesidad. Las dos juntas son una bomba de tiempo, pero cada una por su lado causa sus propios estragos en el organismo.
El orden en que aparece no importa, pero es claro que una persona que padece de obesidad está propensa a sufrir diabetes en algún momento si no toma el control.
El término diabesidad es la relación entre la diabetes y la obesidad. Una enfermedad causa la otra, ya que la obesidad es causa segura de diabetes de tipo 2. Se ha de incidir en la salud desde la infancia, controlar el peso y evitar la obesidad, ya que esta prevención será el éxito del mañana.
El doctor Marlon Castillo, especialista en diabetes y pie diabético, explica que la diabetes y la obesidad son epidemias gemelas estrechamente relacionadas que amenazan con afectar a los sistemas de atención sanitaria en las dos próximas décadas.
La prevalencia de ambas dolencias crece a un ritmo alarmante y es probable que, si no se toman medidas, muchas personas en el mundo sufran diabetes, fundamentalmente de tipo 2, en los próximos 15 a 20 años.
Las cifras de obesidad resultan aún más preocupantes, pues la prevalencia infantil experimenta incrementos gigantescos.
Sólo la Organización Mundial de la Salud calcula que en estos momentos hay 1,600 millones de adultos con sobrepeso y al menos 400 millones de adultos con obesidad clínica.
Se dice que en 2015 habrá más de 700 millones de obesos y 380 millones de ciudadanos padecerán diabetes en 2025.
El problema es que estas dos enfermedades en tiempos pasados atacaban sólo a los adultos. Hoy las cifras indican que gran porcentaje de niños y adolescentes están padeciendo de obesidad. “La obesidad ya debería ser considerada en nuestro país uno de los mayores problemas de salud pública, ya que es la causa de una gran mayoría de las enfermedades. Por increíble que parezca, la obesidad infantil en Honduras va alarmantemente en aumento; podemos encontrar niños y adolescentes gorditos en escuelas y jardines de niños en la población de todos los estratos sociales.
Esto claramente indica que estamos alimentando muy mal a nuestros niños”, dice la nutricionista Danori Carbajal.
Una persona obesa se hace, si bien hay agregación familiar por medio de la genética, pero también del comportamiento, ya sea hábitos de vida, forma de comer y práctica de ejercicio.
En Honduras no hay estadísticas fijas, pero se maneja que el 30 por ciento de la población sufre de diabetes y por ende forman parte de las cifras de la obesidad.
Aunque se espera que los casos de pacientes con esta enfermedad sean más, ya que muchos ni cuenta se dan de que tienen la enfermedad.
Riesgo de muerte
El riesgo de muerte prematura en pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 es bastante elevado, ya que conllevan un riesgo cardiovascular de tener un infarto o una embolia, sin que ello implique una regla establecida de que a mayor pes.
El objetivo para aquellos pacientes con obesidad es reducir poco a poco su peso. Sin embargo, eso no debe ser una carrera, sino que al perder esos porcentajes bajos, el paciente fomentará ciertos valores médicos, mejorará su autoestima y lo animará a seguir con un tratamiento lento pero progresivo para ir reduciendo el peso, agrega Carbajal.
Cambio en hábitos de vida
Muchos estudios avalan que todas las dietas pueden ser buenas, pero que la realidad para corregir el sobrepeso y prevenirlo es comer despacio, saborear la comida, atender las señales sobre la saciedad e incluso, mirar y entender lo que se come.
Es primordial recuperar la importancia en la mesa de las frutas y verduras en los tres tiempos de comida, además del consumo de agua y propiciar una mejor calidad de vida que incluya ejercicios y menos estrés.
La enfermedad debe tratarse mediante medicamentos, sobre todo para diabéticos.
La voluntad del paciente es fundamental. Debe saber el origen de su enfermedad, ser exigente en la dieta, modificar conductas alimentarias y practicar cierto ejercicio físico siempre.
Cómo llevar una vida saludable
1 Consumir frutas a diario tiene que ser la regla de la casa, ya sea en jugos o postres. Las frutas contienen vitaminas y minerales elementales para el buen funcionamiento del organismo. Si ya es diabético, seleccione las que menos azúcar tienen.
2 Las verduras y los vegetales son los mejores aliados de las personas con problemas de sobrepeso. Contienen calorías, proteínas y carbohidratos. Seleccione con su médico las que más le convienen para mejorar su salud.
3 El consumo de carnes blancas es una de las recomendaciones de los especialistas a quienes padecen obesidad y sobrepeso. Su aporte energético es bajo y su cantidad de grasas es baja.
4 Hacer mucho ejercicio es elemental para mantener el peso. Salir a caminar una hora diaria los siete días de la semana es la recomendación de los cardiólogos para evitar enfermedades cardiovasculares.
5 El agua es vital para la salud. Consuma toda el agua que pueda al día. Aunque la recomendación es de tres a cinco litros. También puede tomar muchos jugos naturales en las meriendas para desintoxicar el cuerpo.
6 Relajarse y vivir la vida al máximo es parte de un estilo de vida saludable. El estrés provoca tensiones y algunas personas retienen líquidos y aumentan de peso. Sonría, hable con amigos, comparta lo bueno y aleje el alcohol y el tabaco.
Las consecuencias
Según la Organización Mundial de la Salud, los daños que ocasiona la enfermedad son muchos y de graves consecuencias si no se controla adecuadamente.
Gran parte de los efectos negativos a largo plazo de este padecimiento son de tipo vascular, ya que acelera la formación de la placa arterioesclerosa en los vasos sanguíneos y por lo tanto el riesgo de enfermedades del corazón. Se sabe que cerca del 80 por ciento de los pacientes con diabetes fallecen de infarto del miocardio y enfermedad vascular cerebral.
La diabetes es la primera causa de ceguera porque daña una de las partes más importantes del ojo, la retina, insuficiencia renal en etapa terminal y dolor y/o pérdida de sensibilidad y amputaciones de extremidades inferiores.
Además, la vida del paciente está llena de medicamentos y tiende a deprimirse seguido pues le cuesta aceptar la enfermedad.