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Boda real en Grecia

  • Actualizado: 27 agosto 2010 /

Un nuevo cuento de hadas se hizo realidad en Grecia. Sus protagonistas fueron el príncipe Nicolás de Grecia y Dinamarca y su prometida Tatiana Blatnik.

Un nuevo cuento de hadas se hizo realidad en Grecia. Sus protagonistas fueron el príncipe Nicolás de Grecia y Dinamarca y su prometida Tatiana Blatnik.

El rey Constantino y su esposa, Ana María de Grecia, celebraron por todo lo alto el enlace de su hijo con la joven suiza. Es el primero de la familia que se casa en el país desde la abolición de la monarquía en 1974.

El calor fue el principal obstáculo al que tuvieron que enfrentarse los invitados a la boda, a pesar del viento que soplaba a primera hora de la mañana.

La ceremonia, oficiada por el padre Efraim, mitropolita de Hydra y Spetses, a las siete y media de la tarde en la isla Spetses, situada en el mar Egeo. Hasta allí se desplazaron más de 350 invitados, entre ellos representantes de las casas reales europeas.

Sólo una treintena de invitados, entre ellos, la familia real española casi completa, pudieron acceder al interior de la iglesia ortodoxa de San Nicolás, construida en el siglo XIX.

Debido a las limitaciones de espacio del templo, otro medio centenar siguió la celebración desde un patio anexo, y los demás la contemplaron desde las pantallas gigantes que se instalaron en el exterior. Si bien se desplegaron enormes medidas de seguridad en la isla, apenas se percibieron los grandes preparativos para la boda y el recibimiento de los miembros de las casas reales de Europa.

El rey Constantino mostró su interés en que el evento “no molestara a los habitantes de la isla”. Horas antes de la boda, él y su esposa acudieron a la iglesia a comprobar que todo marchaba según lo previsto. “Como saben, en todas estas situaciones hasta el último momento se están preparando cosas”, dijo Constantino a los periodistas.

La novia

El estilismo de Tatiana Blatnik ha gustado y es que esta novia de 29 años supo lucir bella y glamurosa y a la vez sencilla.

Para la ocasión eligió un diseño del venezolano ángel Sánchez. En un principio se creyó que el ajuar era de Diane Von Furstemberg, firma para la que trabaja Tatiana, como relacionista pública y organizadora de eventos de la diseñadora neoyorquina para su tienda londinense, dato que fue corregido porque esta diseñadora no hace moda nupcial.

Como peinado llevaba el pelo recogido e iba enganchado el larguísimo velo bordado. Para cubrir sus hombros durante la ceremonia, eligió un chal de encaje. Para sus pies, unos zapatos de punta baja con lazos de seda en color blanco roto y como joyas, lució unos largos pendientes y una tiara de brillantes pertenecientes a las joyas de la familia real griega, procedente en su mayoría de la dote de la reina Olga, sobrina del Zar Alejandro III.

La tiara del corsario ha sido usada, especialmente, en la última década y, tan sólo, con ocasión de grandes celebraciones, por la princesa Alexia de Grecia y por su cuñada, la princesa Marie-Chantal Miller, quien la ha convertido en uno de sus complementos preferidos.

Y el ramo de novia elegido fue un pequeño buqué de pequeñas flores blancas entre las que predominó el jazmín de Madagascar, rodeado de hojas verdes con empuñadura y lazada de seda.

Posteriormente agasajaron a sus invitados con una cena servida en una finca a orillas del mar por la prestigiosa empresa de cáterin Ekali Club. La velada estuvo amenizada por la estrella británica Elton John.