Aunque le llamen la 'princesa del reciclaje' por sus repetidos trajes, Letizia de Asturias da a conocer en cada acto al que asiste su buen gusto por las joyas y lo bien asesorada que está en esa área.
Algunos medios que cubren las casas reales apuntan que aunque encargue menos trajes para los actos, no para de estrenar pendientes de diamantes y que se le está contagiando esa afición por las joyas que siempre han tenido los royals, desde Cleopatra hasta la emperatriz Eugenia, pasando por Catalina la Grande, María Antonieta, Farouk, Sissi o el maharajá de Dhranghadra, por ejemplo.
La nueva Letizia de España alhajada gusta mucho en Francia, por ejemplo, sobre todo cuando lleva una diadema diseñada por históricos orfebres de la rue de la Paix, Mellerio dits Meller, encargada por Isabel II en 1868 como regalo de boda para su hija, la infanta Isabel y que luce durante actos de relevancia real.
Los últimos accesorios
En la última ocasión en que se dejó ver la princesa Letizia lucía unos aretes de diamantes rodeados de oro blanco, un dije en forma de cruz colgante de brillantes en talla bagette pendiendo de una cadena en oro blanco, un reloj modelo deportivo de diseño actual con correa en acero, los aros de matrimonio y uno de rubí y una pulsera con seis aros colgantes adornadas con brillantes en el borde con las letras del nombre de su hija Leonor.
Posible herencia
Doña Letizia podría heredar algunas joyas familiares, como la diadema de brillantes con flores de lis, el emblema heráldico de la dinastía de los Borbones que ha pasado de reina en reina; un collar de Chatones formado por grandes diamantes tallados en forma redonda que fueron la envidia de la realeza, y 'La Peregrina', famosa perla en forma de pera.
La auténtica actualmente es propiedad de Liz Taylor.