'El juego en familia fortalece los lazos de unión entre las personas que participan, es un factor integrador porque fomenta la comunicación, fortalece el afecto y genera un sentimiento de complicidad mutuo', explica el psicólogo Jaime Ponce.
La actividad lúdica puede ser aprovechada para fortalecer los lazos familiares. 'Cuando un niño tiene la oportunidad de jugar no sólo con sus hermanos, sino con sus padres e inclusive con sus abuelos, tíos y primos, se genera un entorno animado y saludable', afirma.
Ahora que las familias se ven disminuidas o desunidas por la distancia, la falta de tiempo o el descuido, padres e hijos pueden aprovechar momentos de visitas o reuniones familiares y divertirse jugando; ésta es una forma de inculcar ese sentimiento de pertenencia familiar que se está perdiendo.
Lo mejor de todo es que para jugar lo principal son las personas, los juguetes están en segundo plano; con sólo una pelota se puede hacer un gran partido, con unos legos, muñecos y carritos es posible construir una ciudad, hacer manualidades con los retazos de lana de la abuela o cocinar juntos. Para los más pequeños, los ejercicios de estimulación temprana, además de los beneficios innatos del juego, los ayudarán a apreciar la unión familiar.
Los fines de semana son adecuados para que disfruten del entorno familiar; en vez de concentrarse en la televisión y dejar a sus hijos conectados con los juegos virtuales, aprovéchelos, pues si éstos no comparten tanto con la familia pueden volverse tímidos e inseguros.
La importancia de jugar
'Los niños necesitan estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades, el juego es importante para el aprendizaje y desarrollo integral de ellos, puesto que aprenden a conocer la vida jugando', dice Ponce.
El psicólogo también manifiesta que los infantes necesitan hacer las cosas una y otra vez antes de aprenderlas, por lo que los juegos tienen carácter formativo al hacerlos enfrentar una y otra vez diversas situaciones hasta que puedan dominarlas o adaptarse a ellas. A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento eficaz para la educación. 'Los juegos de mesa son ideales para compartir en el entorno del hogar; dos, tres o más personas pueden participar', asevera. Los pequeños deben disfrutar de sus juegos y recreaciones y ser orientados hacia fines educativos para conseguir el máximo beneficio.
'Al inicio, los niños sólo se desenvuelven por la percepción inmediata de la situación, hacen lo primero que se les viene a la mente, pero este tipo de acción tiene sus límites sobre todo cuando hay problemas.
Mediante el juego el niño aprende a desenvolverse en el ambiente mental, utilizando el pensamiento para ir más allá del mundo externo concreto, logrando guiar su conducta por el significado de la situación obligándolo y motivándolo a desarrollar estrategias para la solución de sus problemas', manifiesta el experto.
Por ejemplo, cuando el infante quiera hacer que su torre de bloques sea más alta, utilizará su pensamiento para descubrir que debe colocar los bloques más grandes en la base, o hacer una base con varios bloques pequeños y conseguir hacer una torre más alta que si lo hiciera coplando un bloque tras otro.
Bien claro
A partir de los dos años de edad el niño comienza una nueva etapa de juego utilizando su experiencia anterior para conseguir nuevos aprendizajes más elaborados.
La naturaleza de sus juegos cambiará porque está desarrollando su capacidad para pensar, comienza a comunicarse fluidamente, amplía su vocabulario y cuenta con un mejor dominio de su cuerpo, haciendo que busque nuevas experiencias y compañeros de juego para desenvolver su imaginación, participando más en el mundo de los adultos.
'La etapa escolar significa otro escalón en el progreso de sus juegos, ahora juegan en el colegio y al llegar a casa siguen jugando y poniendo en práctica lo que han vivido, imitando la realidad, representando por medio del juego simbólico todo lo que han vivido o quieren vivir, permitiéndoles exteriorizar sus emociones: alegrías, sentimientos, momentos difíciles o frustraciones', puntualiza.
Lo dijeron
1. 'Las actividades que involucren a padres e hijos fortalecen la unión familiar'.
Jaime Ponce. Psicólogo.
2. 'Los bocadillos infantiles son baratos y fáciles de preparar, además, son ideales para disfrutar en reuniones'. Luis Flores. Chef de restaurante Larson’s.
El juego es un ejercicio que realiza el niño para desarrollar diferentes capacidades: físicas, afectivas, mentales, desarrollo sensorial, creatividad e imaginación.