Tegucigalpa. La crisis económica y financiera mundial ha profundizado la incertidumbre en todos los países, y Honduras no es la excepción por su alta dependencia de la producción internacional de bienes y servicios.

Diversos sectores del país han advertido que en 2022 se deteriorarán los principales indicadores económicos y sociales, tal como ocurrió en 2020 por la pandemia del coronavirus.

LA PRENSA conversó con el prestigioso profesor estadounidense Forrest Colburn sobre la situación de Honduras en materia económica y política, así como los retos para enfrentar la crisis mundial.

Durante su visita al país, Colburn, uno de los mayores estudiosos de la interacción entre la economía y la política, se reunió con líderes empresariales de varias ciudades.

El mundo está próximo a una crisis económica y financiera, ¿cómo debe enfrentar Honduras esta situación?

La crisis tiene raíces en la pandemia del coronavirus, también hay una inflación global, hay problemas en China, que es un socio comercial importante de varios países, la guerra Rusia-Ucrania ha empeorado la inflación, los problemas con el petróleo, los agroquímicos y los alimentos.

Es importante para los sectores público y privado de Honduras estar preparados porque viene una crisis económica y financiera. Ningún hondureño, ni del sector privado ni del sector público, tiene la culpa, Honduras es un país que sufre mucho por lo que pasa en otras partes del mundo.

¿Cómo se refleja la crisis económica mundial en las finanzas hondureñas?

En Estados Unidos, para control de la inflación, el Tesoro comenzará a subir las tasas de interés, y países como Honduras —que tiene una deuda en el exterior— tendrían que pagar más. Honduras tendría que sacar préstamos en dólares y el costo subirá.

Uno de los temas de mayor preocupación en el país es la seguridad alimentaria por la dependencia de los productos importados y no de su producción interna, ¿cuál será el impacto en Honduras?

Una lección de la pandemia y de esta crisis es que los países no deberían depender de las importaciones, sobre todo de comida. En Honduras ya no hay tanto ganado, no hay huertos familiares, se han perdido esas costumbres. Honduras, al igual que otros países, produce para la exportación, pero ha faltado interés para producir para el consumo nacional.

Entre los grandes desafíos de Honduras está atraer más inversión extranjera, ¿qué se tiene que hacer para alcanzar ese objetivo?

Honduras necesita trabajar en su imagen internacional; hay otros temas como la delincuencia, las pandillas, el narcotráfico y la corrupción que son obstáculos para atraer la inversión externa. La mala imagen no solo es problema para la inversión extranjera, también para el turismo.

¿Cuáles son sus recomendaciones para el Gobierno en el tema de inversión externa?

Para mí son temas sencillos, como son la paz y la tranquilidad en la sociedad, que no haya tomas de carreteras, que no haya huelgas, que no haya conflictos entre el sector público y el privado, que haya muestra de que el país va hacia adelante. Hoy en día, muchos empresarios están nerviosos, no saben en qué dirección va el Gobierno, hay gente en el Gobierno que dice cosas un poco radicales que les dan un susto. Se tiene que trabajar juntos y no un Gobierno como el de Nicaragua, en donde hay conflictos y nadie quiere invertir.

¿Qué opina de la relación de Honduras con Estados Unidos?

Con la extradición de Juan Orlando Hernández, Estados Unidos ha sentido el momento de una nueva apertura con Honduras, pero no hay que olvidar que EE UU también tiene problemas, hay inflación alta, están subiendo las tasas de interés, y Estados Unidos estará siendo golpeado por la crisis económica y financiera mundial, así como ocurrirá en Honduras. EE UU tiene interés en ayudar en Honduras, hay voluntad de hacerlo.

¿Cómo lograr armonía entre la política y la economía en Honduras?

Lo primero es evitar conflictos, problemas graves; si hay estabilidad se puede lograr mucho. Con el nuevo Gobierno hay muchas esperanzas, hay mucha esperanza tanto en el país como en el exterior. Este es un país con muchas posibilidades de crecimiento. Si hay paz, hay estabilidad, hay cooperación entre el sector público y privado. Hay que dar las condiciones a los empresarios nacionales y extranjeros para que inviertan sus capitales y así promover la economía.

¿Cuál es su recomendación para los sectores público y privado de Honduras?

Deben trabajar juntos como socios. En China, los sectores público y privado trabajan unidos. Ya hubo muchos problemas con el expresidente Juan Orlando Hernández, hubo mucho rencor entre el sector privado y el sector público, y con eso hay menos desarrollo económico, menos posibilidades de resolver los problemas nacionales, y quien sufre al final es el pueblo. Deseo mucha suerte a la administración de la presidenta Xiomara Castro, hay mucha esperanza con este Gobierno. Se debe crear un ambiente de paz y confianza para el sector privado, y aunque la economía está golpeada va a salir adelante.

¿Qué opina de los empresarios nacionales?

En comparación con los países vecinos, Honduras no está mal, Honduras es el mayor productor de café en América Central, tiene el sector industrial más fuerte, y un ejemplo son los empresarios de la zona norte, que no se rinden ante la competencia de China.

¿Cuáles son las propuestas o iniciativas que haría al Gobierno hondureño?

Hay necesidad de articular y crear programas de alimentación para los más pobres, eso se requiere de emergencia para atender la crisis por alimentos.

Nuevos mercados es uno de los temas en la agenda del sector privado de Honduras.

No es el momento de pensar en nuevos mercados, 2022 es un año de sobrevivencia, de aguantar la crisis que viene, este es tiempo de sobrevivir, la crisis está golpeando a Honduras. La esperanza que tengo, y seguro la tienen todos los hondureños, es que el Gobierno tendrá la capacidad de manejar el Estado, que es un tema complicado acá.

¿Cuáles son sus expectativas de Honduras en el corto, mediano y largo plazo?

Honduras es un país con oportunidades y con un potencial de crecimiento. Los hondureños tienen la responsabilidad de poner en orden su casa. Honduras va mejor que otros países en América Central, y países como Costa Rica, que en su momento eran modelos, ahora tienen serios problemas políticos y de déficit fiscal. También hay riesgos en la relación entre el sector privado y el sector público.

Hay sectores en el país que proponen reformas políticas en Honduras, ¿qué opina?

No es el momento para hacer reformas políticas, quizá sean necesarias; pero no es el momento, no hay ambiente, es mejorar esperar uno o dos años. Con las reformas siempre hay incertidumbre, interrupciones en la producción, conflictos, falta de confianza, y eso puede agravar la crisis económica y financiera. Creo que con la crisis que viene no es el momento de hacer reformas políticas profundas. Con todo respeto al Gobierno, no debería subestimar el peligro de esta crisis.

También hay sectores que hablan de una nueva Constitución de la República.

Honduras ha tenido 16 constituciones, no es urgente una nueva Constitución de la República, es más importante sobrevivir la crisis. Después de la crisis económica y financiera se puede estudiar el tema de una nueva Constitución. La República Dominicana, en donde he trabajado, ha tenido 37 Constituciones, cada Constitución es una ayuda, pero hay cosas que son más importantes, como promover desarrollo económico del país.

¿Qué papel tiene que jugar la oposición política en el país?

La oposición es sana en una democracia, pero es necesario tener una oposición responsable, que no culpe a los que gobiernan por las alzas del petróleo, por los aumentos a los alimentos. Hay que reconocer que hay problemas que vienen del exterior.