A pocos días de que se cumplan dos años con un tipo de cambio flexible, los analistas prevén una devaluación que podría ser más pronunciada para el próximo año.
La precaria situación de las finanzas del país, así como la caída en los ingresos procedentes de los principales productos de exportación como el café, han hecho desaparecer las razones por las que se tomó la decisión de flexibilizar el tipo de cambio a través de la reactivación del sistema de la banda cambiaria, sin embargo, los expertos consideran que la medida se mantendrá y el deslizamiento será más acelerada.
Una de las recomendaciones en las que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha insistido se relaciona con una mayor flexibilización del tipo de cambio, en otras palabras, una devaluación más acelerada.
“Es factible que se acelere la devaluación, porque el FMI podría poner esa condición”, observa Roldán Duarte, actual presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE).
Esta opinión es compartida por el economista sampedrano Jorge Interiano, quien expone que “el próximo gobierno se verá obligado a continuar con el deslizamiento de la moneda, que puede ser incluso más fuerte si sucumben ante el FMI en la negociación del próximo año”.
Ambos expertos dan por sentado que el nuevo gobierno tendrá que negociar una nueva carta de intenciones con el organismo internacional a fin de mantener la sanidad de las finanzas estatales.
A fin de contrarrestar esta posibilidad, el analista Carlos Urbizo recomienda preparar con mucho cuidado la negociación en cuestión. “El éxito en la negociación con el FMI dependerá de la capacidad y el conocimiento que puedan tener nuestros negociadores”, dice el anlista.
Pero incluso si se logran resistir las presiones del organismo internacional, todavía intervienen otros factores que obligarían a un mayor delizamiento del lempira.
“El escenario para los próximos años es que el ritmo de exportación disminuye y no tendremos los dólares suficientes para pagar las importaciones, porque se vuelven muy caras”, explica el economista Julio Gom, quien señala a la caída de los precios del café, en cobinación con las pérdidas ocasionadas por la roya, como un ejemplo de las razones por las que el país tendrá menores ingresos por sus exportaciones, lo que hace prever que el próximo gobierno “tendrá que hacer un ajuste muy fuerte de la moneda el próximo año”.
Algunos analistas abogan por por la liberalización del tipo de cambio como instrumento de autorregulación. “Se debería hablar de cómo liberalizar el cambio y que no sea el Gobierno, sino el mercado, el que decida el valor de la moneda”, sostiene Urbizo.
Defienden banda cambiaria
Al hacer un balance, los analistas señalan que la reactivación de la banda cambiaria ha producido algunos beneficios.
“La medida contribuyó a proteger las reservas internacionales y evitó una devaluación violenta”, apunta Guillermo Matamoros, expresidente del CHE.
Y a pesar que han existido efectos adversos, la vuelta al tipo de cambio fijo es poco probable. “Para volver al cambio fijo hay que analizar la competitividad de nuestros productos, y no sería en las condiciones de antes, sino adecuarlo a la realidad actual, y debería ser revisable cada cierto tiempo”, recomienda Interiano, mientras que Matamoros se inclina por los cambios flexibles, pero admite que “hasta ahora ha funcionado el tipo de cambio controlado”.
En cualquier caso, la posición de Honduras de cara a una nueva negociación con el FMI se ve debilitada por los múltiples compromisos de pago, para los que no tiene recursos, y a estos organismos les interesa que el Estado tenga ingresos suficientes para honrar los préstamos que reciba, por lo que el nuevo gobierno quizá no tenga más opción que aceptar las recomendaciones.