10/08/2022
12:17 PM

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Palmeros destacan en producción sostenible con el ambiente

Cartagena, Colombia.

Honduras figura en la lista de los seis países latinoamericanos que han lograron obtener una certificación de Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO), que garantiza los procesos de producción sostenible con el ambiente.

Así lo aseguró Darrel Webber, secretario general de RSPO, en su exposición en la décimo octava Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite desarrollada en Colombia. “En Latinoamérica hay seis empresas que ya cumplieron su proceso de certificación. Dos son de Colombia, las otras radican en Honduras, Ecuador, Guatemala y Brasil”, manifestó Webber.

Destacó que Honduras y Guatemala ya culminaron la interpretación de RSPO, que significa adaptar los procesos de la norma internacional a la realidad de cada país.

“Contar con esta interpretación facilitará a las empresas hondureñas cumplir con los procesos de certificación bajo la RSPO. Tienen parámetros internacionales adaptados al contexto nacional, esto es muy bueno para cualquier país que busca mejorar sus prácticas de producción”, indicó el representante de RSPO. Webber dijo que esta iniciativa fue creada para ayudar y orientar a las empresas a entender cómo deben operar para prevenir o mitigar el impacto ambiental.

“Es necesario aprender a cultivar sin alterar el hábitat de nuestro alrededor. Por ejemplo, con el tema del agua, dentro de los estándares de la RSPO se habla que los productores no pueden contaminar las cuentas, por eso se exige que hagan mediciones de la calidad del agua antes y después de cada proceso productivo; la calidad del agua no puede empeorar como consecuencia de la actividad palmicultora. Otro aspecto importante es hacer un estudio de altos valores de conservación: no se puede cultivar palma donde existen especies endémicas, bosques o áreas que tengan un valor de conservación para las comunidades locales”, señaló.

Foto: La Prensa



Avances

Juan Carlos Espinoza, líder ambiental de Fedepalma en Colombia, refirió que con la RSPO se busca que el sector palmero se comprometa con los procesos de productividad y sostenibilidad.

Se debe trabajar por reducir el impacto ambiental, este es un cultivo que tiene un ciclo largo y con un buen manejo y buenas prácticas ambientales puede ser muy favorable con la flora y la fauna”.

En ese contexto, Honduras ha avanzado mucho en la implementación de prácticas sostenibles con el ambiente.

“Honduras es de los países en Latinoamérica que más está trabajando para obtener certificaciones RSPO. Hay un buen grupo de empresas que están haciendo las cosas muy bien, al igual que Colombia y Guatemala”.

“Los productores de aceite de palma de hondureños tienen mayor presión del mercado interno de adherirse a los procesos de sostenibilidad para poder colocar el producto, ya que la mayoría de su producción de aceite se exporta. En cambio Colombia consume el 80% de su producción, pero aún así estamos comprometidos por hacer las cosas bien”, añadió.

Espinoza destacó que los palmicultores de Honduras están progresando en la certificación de procesos de pequeños productores, uno de los restos más difíciles de los países Latinoamericanos.

“Muy posiblemente a finales de este año será posible tener pequeños productores hondureños certificados en prácticas de cultivo sostenible”, reveló.

Proyecto de certificación

Héctor Castro, presidente de la Federación Nacional de Palmeros de Honduras (Fenapalmah), explicó que el hecho de utilizar todos los subproductos que se obtiene de la palma reduce la contaminación al ambiente que pueden llegar a emitir las plantas.

“A nivel de plantas en el país hemos mejorado los procesos. Estamos tratando el 100% del metano que se genera en el proceso de producción, este es el segundo gas más dañino de efecto invernadero, pero tenemos los mejores procesos de tratamiento de Latinoamérica”.

Informó que a nivel nacional hay alrededor de 8 plantas en proceso de certificación internacional. Además, dijo que los palmicultores están desarrollando un proyecto con el fin de que todos los productores puedan acceder a una certificación.

“Este sello requiere de un proceso lento y de mucha inversión, y no todos cuentan con el dinero para realizarlo, aunque sigan buenas prácticas. Por eso vamos a presentar un proyecto de certificación nacional al Congreso Nacional para que se retenga un porcentaje de cada tonelada de aceite que se exporte y se coloque en un fondo común que ayude a sufragar la inversión de las certificaciones”, concluyó Castro.