En el marco del Día Internacional de la Defensa del Manglar, que se conmemora este 26 de julio, el sector financiero demuestra que la protección del patrimonio personal puede transformarse en un motor de regeneración ecológica. Davivienda ha consolidado una estrategia de sostenibilidad en Centroamérica mediante sus Seguros Verdes y Cuentas Verdes, soluciones financieras diseñadas para proteger a las personas y empresas mientras destinan un porcentaje de sus ingresos directamente a la restauración ambiental. Esta iniciativa ya hace posible la recuperación de 26 hectáreas de manglares estratégicos en Honduras, Costa Rica y El Salvador, demostrando el impacto positivo de la banca con propósito.
El éxito de este modelo radica en la integración activa de la ciudadanía y el sector empresarial, donde más de 60 mil clientes se han convertido en aliados clave de la acción climática global. La iniciativa cuenta con el respaldo técnico del Programa Biodiversidad y Negocios de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), sumado al acompañamiento de redes especializadas como FUNDEMAS en El Salvador, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) en Costa Rica y organizaciones comunitarias locales como AMBAS, ASPROTOGOLVE y Coopemprendedoras. Esta articulación garantiza que los recursos financieros se traduzcan en intervenciones técnicas rigurosas y duraderas.
En Honduras, las acciones se han focalizado desde 2022 en el sitio Ramsar 1000 del litoral sur, un enclave de vital importancia ecológica donde más de 13.900 asegurados respaldan la causa. Gracias a una inversión acumulada de 41.200 dólares, el programa ha logrado la recuperación de siete hectáreas de bosque de manglar y la siembra de más de 14.000 plántulas. Además de la restauración biológica, la iniciativa fortalece a las comunidades vecinales mediante programas de educación ambiental, el impulso al ecoturismo y la generación de 18 empleos verdes permanentes, de los cuales nueve son liderados por mujeres.
Por su parte, la intervención en Costa Rica se concentra desde 2023 en Cuajiniquil, Guanacaste, dentro del Área de Conservación Guanacaste, abarcando la restauración y el monitoreo de diez hectáreas de manglar. Con un presupuesto ejecutado de 124.087 dólares, se han mantenido 2,5 kilómetros de canales para devolver el flujo hídrico natural, plantando 300 nuevas unidades y reduciendo gradualmente la salinidad del suelo. Estos trabajos han facilitado el retorno de aves acuáticas y el registro de especies emblemáticas como el jaguar, considerado un indicador clave de la salud del ecosistema.
En El Salvador, el Seguro de Vida Verde registra una sólida trayectoria iniciada en 2010 en el sitio Ramsar Barra de Santiago, logrando la restauración directa de 9,5 hectáreas e impactando de forma indirecta en otras 19,5 hectáreas. Tan solo en el último año, se avanzó en la recuperación de 1,5 hectáreas adicionales mediante una inversión que supera los 154.000 dólares y la movilización de 500 voluntarios. Este proyecto mantiene en promedio 33 empleos verdes anuales —21 de ellos ocupados por mujeres— y se complementa con programas como la conservación de tortugas marinas financiada mediante las Cuentas Verdes.
Con estos logros consolidados, Davivienda reafirma su visión de sostenibilidad como un pilar fundamental del negocio bancario contemporáneo, demostrando que la rentabilidad social y ambiental pueden caminar de la mano. “En Davivienda entendemos que la sostenibilidad es parte esencial de nuestro negocio; la restauración de manglares demuestra que el sector financiero puede convertirse en un aliado estratégico para la regeneración de ecosistemas, la adaptación al cambio climático y el desarrollo de las comunidades”, afirma Soraya Suazo, Coordinadora de Sostenibilidad de Davivienda Honduras, proyectando un futuro regional más próspero, incluyente y verde.