En el territorio fronterizo con El Salvador, Nahuaterique, se podría estar produciendo el mejor café de Honduras. En la aldea de Los Patios, municipio de Santa Elena, nació la ganadora de la Taza de Excelencia del Café 2014, Lucinda Vásquez.

A sus 70 años, Doña Lucinda se convirtió en la productora de café con mayor edad en lograr el prestigioso premio de calidad de café con una nota de 92.15%.

Su finca “Mi Esperanza”, la cual maneja desde hace 13 años, es reconocida por los compradores nacionales de café e incluso recibe un precio mayor al de sus competidores.

Productora por excelencia

Desde su tierra natal habló de su trabajo y destacó que la diversificación de la producción es clave para que los cafetales se desarrollen en buenas condiciones.

Doña Lucinda dice que las plantas que le produjeron el café ganador son de la variedad villa sarchí, pache y catuaí. Su hija Dunia Vásquez recibió el premio en su representación, pues a doña Lucinda no le gusta alejarse de la comodidad de su hogar y menos de su finca.

De cabellos blancos y semblante tierno, se levanta todos los días a las 5:00 am. Se viste de tela, se coloca un sombrero y un suéter para ir a trabajar.

Con gran destreza aparta las hojas de los palos de café y sube las pendientes; allí están sus trabajadores abonando las plantas, se detiene en cada línea para supervisar y dar las instrucciones.

“Producir café de calidad lleva mucho trabajo. Nosotros tomamos medidas estrictas en el manejo del grano y gracias a Dios logramos el primer lugar en la Taza de Excelencia”, dice.

Una sonrisa picaresca se le escapa al recordar que hace 12 años, cuando se hizo cargo de la finca, muchos productores de la zona le dijeron que ese trabajo no era para mujeres.

“Me decían que los cultivos se irían a pique porque no iba a poder manejarlos. No voy a negar que al principio fue difícil, pero poco a poco logré ganarme un lugar entre los productores y el respeto de ellos. No podía fallarle a mi esposo, que pasó más de 48 años trabajando en los cafetales”, dice doña Lucinda, muy convencida.

Sus ojos se humedecen al contar que su amado siempre soñó con exportar café, algo que ella sí ha logrado.

“Él siempre me decía que el café era oro. Procuró que mis hijos se graduaran y les instó a trabajar en el campo. Me siento orgullosa porque nuestro grano se exporta a otros países como Australia y Estados Unidos”.

Ejemplo de perseverancia

Ganar el primer lugar no fue fácil. Doña Lucinda ya había participado en la competencia en el año 2007, pero solo calificó a la etapa nacional con una nota de 78.25%. No obstante, su anhelo de ganar pudo más y decidió volver a competir. Ahora obtuvo el primer lugar y puso a Santa Elena en el centro de los cafés de calidad de Honduras.

Competencia de calidad

El café de Santa Elena, La Paz, un municipio con más de 12 mil habitantes ubicado a 37 kilómetros de Marcala, y ocho de El Salvador, ha logrado ocupar los primeros lugares de producción de café de excelencia.

“Los bodegueros de Marcala apartan el grano que se produce en Santa Elena, porque se conoce que es de calidad”, dice Víctor Sánchez, exalcalde de Santa Elena e hijo de Lucinda Vásquez.

El clima fresco de este municipio incide en la textura, olor y sabor del grano que allí se produce.

“Aquí se cultiva el mejor café del país, hemos trabajado fuerte para mejorar”, afirma Sánchez. Según el cafetalero, las capacitaciones les sirven para mejorar los procesos.

Sanchez Vásquez, destaca el trabajo de su madre que tomó las riendas de las fincas después de la muerte de su padre.

“Con la muerte de mi padre ella tuvo que hacerse cargo, y desde ese momento ha dedicado su trabajo a la producción de café”, señaló.

El también es caficultor e incluso compitió a nivel centroamericano por la denominación de origen y obtuvo un segundo lugar. “Es que acá tenemos un café de gran calidad y hemos trabajado duro para conseguir un grano que se vende en Australia y Estados Unidos”, apuntó.

Aunque la finca familiar no tiene una marca propia, Sánchez Vásquez estima que a mediano plazo podría seguir ese camino. “Actualmente le vendemos a COMSA (Café Orgánico de Marcala Sociedad Anónima), ellos nos dan un mayor precio, y se encargan del proceso de exportación”, apuntó.