Una agenda en común entre dos de los sectores más pujantes de la economía es el primer paso hacia empresas más sostenibles y avances para la competitividad global.
La industria de la maquila y el sector azucarero firmaron recientemente un acuerdo para definir la metodología a seguir en la realización de protocolos sectoriales de sostenibilidad, a través de un proyecto que lidera la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial (Fundahrse).
“Son acuerdos voluntarios que pretenden elevar el desempeño económico, social y ambiental de todas las empresas”, indicó José Roberto Leiva, director ejecutivo de Fundahrse.
Este ambicioso esquema se replicará en la región mediante la red de Integración Centroamericana por la Responsabilidad Social Empresarial (Integrarse), que incluye a República Dominicana, Panamá y los cinco países del istmo.
En Honduras, cerca del 50% del PIB está envuelto en Fundahrse, que reúne 107 empresas de todo el país. Los protocolos sectoriales son una iniciativa entre la Organización Intereclesiástica para la Cooperación al Desarrollo (ICCO), Fundahrse, la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM) y la Asociación de Productores de Azúcar de Honduras (Apah).
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“La sostenibilidad es el elemento clave para el proceso que vamos a desarrollar en los próximos años. La tendencia de los protocolos va dentro de un marco mundial enfocado a la prevención de desastres, cambio climático, la Agenda de Desarrollo Post-2015 y la Cumbre de París, que llevaría a un primer acuerdo global contra el cambio climático”, explicó Julio Gom, director asociado de proyectos de Fundahrse.
Los resultados preliminares arrojan el potencial en energía eléctrica por medio de la biomasa para los ingenios azucareros y la fuerza femenina en las maquilas, así como la inversión nacional en innovación tecnológica.
Los reportes de comercio exterior del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que a septiembre las exportaciones de azúcar totalizaron $59 millones, lo que refleja una caída de $9.7 millones al mismo período de 2014, efecto de la baja de 7.4% en el precio y de 7.3% en el volumen, por consecuencia de la sequía en diversas áreas productoras.
Por su parte, la industria textil creció 4.3%, eso indica unos $84.2 millones más con relación a lo observado en igual lapso de 2014, totalizando $2,030.3 millones, impulsado por la recuperación de la economía estadounidense, su mayor socio comercial.