La situación económica en toda Europa, y en particular en España, ha obligado a miles de jóvenes de ese país a buscar oportunidades en el exterior.
Conforme ha ido desmejorando la situación, dicho flujo ha ido en aumento. Uno de los destinos para quienes buscan oportunidades es Latinoamérica, y ahora, parte de ese flujo ha llegado a Honduras.
“Yo siempre he tenido claro que las oportunidades pueden estar en cualquier lugar del mundo, y desde que llegué a Honduras no me he cerrado a poder buscar aquí posibilidades. En eso ando, y si saliera una posibilidad interesante de poder quedarme en Honduras, me quedaría”, dice Gorka Aizpuru Fernández (23), un joven español originario de Vitoria, capital de la provincia de Álava, en el País Vasco.
Aunque dicha región no se ha visto afectada tan directamente por la crisis económica como el resto de España, tampoco ha sido inmune a ella.
Datos oficiales apuntan a que la tasa de desempleo en España supera el 26%, mientras que entre la población joven (menores de 25 años) la situación es todavía más crítica, pues la tasa de desocupación alcanza el 55%, lo que equivale a 930,200 personas.
La situación afecta a personas de todos los estratos, independientemente de su nivel educativo. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas de aquel país indican que el 39.2% de estos jóvenes, solo han estudiado hasta segundo de educación secundaria y cuenta con la formación y la inserción laboral correspondiente. Otro 28.3% tiene hasta cuarto de educación secundaria; un 17.2% solo tiene educación primaria, un 15.1% ha realizado estudios superiores (excepto doctorado) y un 0.2% está considerado como analfabeto.
“España tiene un sistema educativo de mucha calidad y el número de gente preparada es muy alto, hasta el punto de que la oferta de gente titulada supera la demanda de los mismos, y es por eso que está complicado para gente joven, con título universitario, buscar trabajo en España”, explica el becario, quien posee un título en Administración y Dirección de Empresas otorgado por la Universidad de Mondragón.
Fernández tuvo la fortuna de obtener una beca de parte del gobierno de la comunidad vasca. Fue así como llegó a Honduras, donde pasó a formar parte del equipo de la Cámara Oficial de Comercio Española en Honduras por un período de seis meses, de los cuales ya lleva casi cuatro.
Fernández reconoce que la perspectiva de venir a Honduras no parecía muy atrayente de primera mano, tomando en cuenta que la imagen del país en el exterior no es la más favorable. “Yo decidí venirme porque soy de los que piensa que no te puedes dejar llevar por lo que lees ni por lo que te cuentan, sino que hay que ir y verlo”, comentó.
Luego de estar en el país, este joven se ha hecho su propia imagen de lo que se vive en Honduras. “No es una situación tan drástica como había leído, el país me ha gustado a pesar de las noticias que nos llevan a España, creo que en Honduras se puede crear una vida. Este es un país en donde todavía hay mucho por hacer, y en eso creo que uno puede ayudar y colaborar y también desarrollarse profesionalmente”, comentó.
Como él, Fernández relató que varios de sus amigos y colegas becarios, todos ellos jóvenes con formación universitaria, buscan oportunidades profesionales en este lado del Atlántico en países como México, Chile o Estados Unidos.
Un destino natural
Desde la explosión de la crisis financiera, en 2008, miles de españoles salen al mundo en busca de oportunidades, siendo América Latina un destino casi natural por las raíces comunes que unen al país con esta región.
Así, incluso empresas han buscado en el subcontinente un refugio para establecerse o fortalecer sus inversiones ante la solidez de la economía latinoamericana. En el caso de Honduras, Reyes Sallent Sánchez, agregada comercial de la embajada de España, comentó que existe interés por parte de empresas españolas en desarrollar proyectos de infraestructura, turismo y energía.
Fernández refiere que, en su caso, ha tenido propuestas que podrían resultar en futuras oportunidades de trabajo, sin que hasta el momento haya algo en firme. Sin embargo, este joven es de mentalidad abierta, cree que tiene mucho que ofrecer y de alguna manera siente que ha dejado su corazón en Honduras.
“Si sale una oportunidad interesante que mereciera la pena, no me lo pensaría dos veces para quedarme”, concluyó Fernández.