TEGUCIGALPA.

La fase uno de la reactivación económica de Honduras, retomada hace dos semanas, ha marchado con un mayor movimiento del sector informal, mientras que otros, como el transporte aéreo y terrestre, ha ido más lento, al parecer por el temor de la gente a contagiarse del covid-19.

Entre los empresarios, como dueños de hoteles por ejemplo, el temor que tienen es que, después de cinco meses de confinamiento, abran sus negocios y que pronto tengan que cerrar de nuevo por falta de clientes, perdiendo lo que han invertido en protocolos de seguridad.

Turismo

En Tegucigalpa, mucha gente prefiere seguir confinada en casa acatando, aunque con desagrado, el toque de queda decretado por el Gobierno desde el 12 de marzo.

“Mis hijos y mi esposa queremos salir, esperamos que esta pandemia se acabe pronto. Deseo ir a abrazar a mis padres y hermanos, pero no podemos arriesgarnos”, dijo a EFE el economista Martín Soriano al salir de un supermercado de comprar alimentos.

En el turístico Santa Lucía una mujer cocina elotes a las brasas.
Una treintena de municipios, de los 298 que tiene el país, se mantienen en la fase cero, sin poder reactivar su economía por la alta incidencia de contagios que tienen, lo que ha agravado la situación de sus habitantes.

En Trujillo, sus autoridades y empresarios claman por asistencia sanitaria y que se les autorice pronto pasar a la fase uno, ya que la situación que atraviesan cada vez es más grave, con el riesgo de que algunos negocios cierren definitivamente. Situación similar atraviesa el sector hotelero de La Ceiba, adonde aseguran que el turismo agoniza.

En el país son varios hoteles, entre ellos de los mejores de ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula y Tela, los que han cerrado operaciones a causa del covid.

Artesanos

En Valle de Ángeles, un pequeño pueblo turístico y de artesanos esperan “una ayuda que prometió el Gobierno, que no ha llegado”, dijo Rubén González, quien desde marzo cerró su reconocido Taller Arte Piel, de confección de piezas de cuero.

500,000 desempleados
Según estimaciones del sector empresarial, medio millón de personas están sin empleo a causa del covid.
“Hacemos piezas para damas y caballeros, como carteras, bolsos, cinturones, maletines ejecutivos, billeteras, entre otras cosas; pero los 37 empleados se tuvieron que ir a su casa desde que comenzó el toque de queda. González, quien habló también a nombre de los demás artesanos del pueblo, no abrió con la producción de sus tradicionales piezas, sino con novedosas mascarillas de cuero, con variados modelos.

La reactivación económica, en cuya fase uno las empresas autorizadas están trabajando con un máximo del 60% de su personal, pasará a la fase dos dependiendo de la expansión de la pandemia, cuyo pico sigue en alza.


Un arco de desinfección en la entrada a Valle de Ángeles.