San Pedro Sula, Honduras.
La constancia en la disciplina fiscal en 2017, que será año de elecciones, es vital para mantener un margen sostenible de deuda, plantean economistas consultados por LA PRENSA.
Con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal en mayo de 2016, quedó definido el límite del déficit fiscal para la administración central y el sector público financiero.
El documento expresa cuánto es lo más que puede crecer el gasto corriente al plantear una fórmula que versa con el crecimiento del PIB de los últimos 10 años más la inflación prevista para el próximo año.
“Un presupuesto no puede ir arriba de estos estándares. Esta ley es un marco que moldea los proyectos de presupuesto que van al Congreso Nacional”, explica Wilfredo Cerrato, titular de Finanzas.
El funcionario refiere que la relación de la deuda con el PIB es de 45% al tercer trimestre de 2016. En el presupuesto de 2015 quedó establecido un límite de 48%. “Quiere decir que si el Gobierno se quiere endeudar arriba de ese margen debemos pedir una aprobación al CN”, indica Cerrato, al tiempo que descarta que este indicador suba.
Para que la deuda sea considerada insostenible debe estar arriba del 55% del producto interno bruto (PIB).
“Todavía hay cierto margen que puede mejorar con el crecimiento del PIB y un verdadero control del gasto”, dice el economista Raúl Reina, quien plantea que una deuda insostenible impediría la obtención de préstamos externos o internos, especialmente de la recaudación tributaria.
Guillermo Matamoros, expresidente del Colegio de Economistas, analiza que el presupuesto de 2017 debe ser asegurado para que no se excedan los límites considerando que el próximo año será de elecciones. “El tema es que en el periodo político no se rompan los límites presupuestarios que están de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, afirma Matamoros, enfatizando la importancia de la disciplina fiscal.
La constancia en la disciplina fiscal en 2017, que será año de elecciones, es vital para mantener un margen sostenible de deuda, plantean economistas consultados por LA PRENSA.
Con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal en mayo de 2016, quedó definido el límite del déficit fiscal para la administración central y el sector público financiero.
El documento expresa cuánto es lo más que puede crecer el gasto corriente al plantear una fórmula que versa con el crecimiento del PIB de los últimos 10 años más la inflación prevista para el próximo año.
“Un presupuesto no puede ir arriba de estos estándares. Esta ley es un marco que moldea los proyectos de presupuesto que van al Congreso Nacional”, explica Wilfredo Cerrato, titular de Finanzas.
El funcionario refiere que la relación de la deuda con el PIB es de 45% al tercer trimestre de 2016. En el presupuesto de 2015 quedó establecido un límite de 48%. “Quiere decir que si el Gobierno se quiere endeudar arriba de ese margen debemos pedir una aprobación al CN”, indica Cerrato, al tiempo que descarta que este indicador suba.
Para que la deuda sea considerada insostenible debe estar arriba del 55% del producto interno bruto (PIB).
“Todavía hay cierto margen que puede mejorar con el crecimiento del PIB y un verdadero control del gasto”, dice el economista Raúl Reina, quien plantea que una deuda insostenible impediría la obtención de préstamos externos o internos, especialmente de la recaudación tributaria.
Guillermo Matamoros, expresidente del Colegio de Economistas, analiza que el presupuesto de 2017 debe ser asegurado para que no se excedan los límites considerando que el próximo año será de elecciones. “El tema es que en el periodo político no se rompan los límites presupuestarios que están de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, afirma Matamoros, enfatizando la importancia de la disciplina fiscal.