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Tegucigalpa, Honduras.

El valor de los libros y la lectura es vital para la construcción de sociedades democráticas, al ser estos instrumentos que fomentan el conocimiento, la concordia, la comprensión de la diversidad y la conciencia social, Centroamérica tiene mucho por hacer.

En la Ciudad de Guatemala se realizó la XX Feria Internacional del Libro en Centroamérica (Filcen) y la XIII Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), donde se revelaron datos a considerar.

El 42.1% de los centroamericanos “nunca o casi nunca” lee un libro con fines profesionales o de estudio.

En Honduras la cifra es más alarmante con un 57.1%, según datos del Latinobarómetro 2013 y analizados por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Entre los que han leído al menos un libro en el último año, los hondureños están al final de la lista con 25.4% y un 69.5% no leyó ninguno.

Una industria editorial estratégicamente desarrollada, destaca el Icefi, puede acompañar el proceso de transformación productiva de la sociedad, al tiempo en que crea valiosas y variadas plazas de trabajo diseminadas por el territorio.

En lo individual, leer aumenta las capacidades de aprendizaje y mejora el rendimiento escolar, aumentando la motivación, la participación plena y las competencias en la vida adulta.

“Infortunadamente, la escasa información estadística que se genera sobre la lectura y la disponibilidad para la misma, revela que más de la mitad de los centroamericanos de una muestra representativa no lee ni siquiera un libro al año”.

Los datos confirman que los países con las mayores tasas de cobertura educativa y de alfabetismo, Costa Rica y Panamá, registran los mejores indicadores de lectura.

Asimismo, cerca del 75% de la producción editorial registrada bajo el número estándar internacional del libro (ISBN, por sus siglas en inglés) se concentra en Costa Rica, Guatemala y Panamá, que suman más de veintidós mil títulos registrados en los últimos cinco años.

En ese mismo período, el comercio internacional relacionado con la industria editorial suma alrededor de un millardo de dólares.

El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) confirma que el negocio de los libros se reduce en la región. El mercado se estima en unos 866.7 millones de dólares en ventas registradas entre el 2011 y 2015.

Honduras tiene el segundo menor mercado con 92 millones de dólares (menos de 10 millones por año) y solo supera a Nicaragua, que tiene 86.6 millones.

Panamá y Guatemala son los mayores importadores de libros en la región con cifras de más de 200 millones de dólares. Costa Rica, Panamá y El Salvador son los grandes exportadores de libros con cifras de 41, 38.2 y 25.8 millones de dólares, respectivamente.

Cinco pasos a seguir

Según el Icefi, mejorar la lectura y la producción editorial en Centroamérica requerirá esfuerzos públicos en cinco esferas prioritarias.

Primero, el derecho a la lectura y el acceso permanente a libros. Segundo, disposición de bibliotecas.

Los países deben concretar su sistema nacional de bibliotecas públicas que garantice una biblioteca en cada unidad territorial (municipio o equivalente) y que regule la existencia de bibliotecas en todas las instituciones educativas.

Tercero, en cuanto a la producción editorial y difusión del libro, si bien en algunos países existen incentivos fiscales a la producción y comercio de libros, no hay esfuerzos para fomentar una producción editorial incluyendo la traducción a otros idiomas nacionales.

Cuarto, se debe promover la formación profesional especializada en todas las áreas del sector editorial, intentando satisfacer las demandas a lo largo de todo el proceso: creación, edición, mediación, publicación, administración, difusión y diálogo.

Finalmente, sobre el fomento a la creación literaria, se debe apoyar la promoción de becas para autores o la creación de talleres, encuentros y congresos literarios, así como premios y certámenes que promuevan la cultura literaria.

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