23/05/2024
12:49 AM

Uso de servicios financieros digitales se duplica en Centroamérica

  • 13 mayo 2024 /

Economistas del BID destacan que esto representa un avance en la inclusión financiera de empresas y hogares de la región centroamericana.

Tegucigalpa

El uso de servicios financieros digitales ha tenido un crecimiento exponencial en Centroamérica en los últimos años, especialmente luego de la pandemia de covid-19.

Así lo dio a conocer el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe más reciente titulado “Hacia una mayor inclusión financiera para el desarrollo”.

El informe destaca que, entre 2017 y 2021, el porcentaje de adultos propietarios de cuentas de dinero móvil se duplicó en Centroamérica, Panamá y República Dominicana, pasando de 4% al 8%.

Los expertos del BID resaltan que el incremento en el número de cuentahabientes de dinero móvil y de pagos digitales, representa un avance en la inclusión financiera de empresas y hogares en la región, así como una puerta de entrada a otros productos y servicios.

De acuerdo con el organismo multilateral, las restricciones de distanciamiento social implementadas durante la pandemia de covid-19 aceleraron la adopción de la banca digital y su amplia variedad de servicios financieros.

El escrito detalla que El Salvador lidera la región desde hace una década, ya que 10.9% de sus adultos poseen banca móvil, destacando que este proceso ha sido posible gracias a que la regulación establece que el dinero electrónico en circulación está respaldado por el Banco Central de la Reserva, generando mayor seguridad a los consumidores.

A su vez, indica que los servicios de dinero móvil se crearon con el propósito de enviar dinero a amigos y familiares, pero en la actualidad su adopción y uso se han expandido más allá del fin original.

Para el caso, en la región integrada por Centroamérica, Panamá y República Dominicana, el 32% de los cuentahabientes de dinero móvil han utilizado la cuenta para guardar dinero, 22.17% la han usado para ahorrar, 14% para enviar remesas domésticas, 13% para la recepción de transferencias de gobierno y un 12% para prestarlo.

Esto indica que el dinero móvil no solamente ha actuado como una puerta de entrada a la inclusión financiera, sino que ha posibilitado el acceso a una diversidad de servicios.

Al respecto, Tomás Bermúdez, gerente general del BID para la región de Centroamérica, México, Panamá, República Dominicana y Haití, expresó que la inclusión financiera es importante para el desarrollo, por lo que es necesario impulsar políticas que faciliten el acceso a servicios financieros.

“En nuestra región es clave promover políticas para impulsar la disponibilidad y el acceso a servicios financieros, tales como el crédito, el ahorro y pago de servicios, que permiten a las empresas crecer y a los hogares invertir en actividades económicas, educación y salud”, dijo.

Pese al avance significativo, Honduras aún enfrenta desafíos para cerrar brechas en términos de adopción de herramientas financieras digitales, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

El informe también presenta propuestas para los gobiernos, como robustecer el desarrollo de nuevas estrategias de inclusión financiera, impulsar los servicios digitales y fortalecer la educación financiera dentro de la escuela en edades tempranas.

Acerca de este último punto, Erick Andino, economista y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), dijo que está comprobado que la educación está asociada con una mayor inclusión financiera.

No obstante, el nivel de educación financiera en Honduras es bajo, debido a que no ha sido parte de su cultura y muchas personas hacen mal uso de la deuda. Expresó que ahora hay mayor acceso a crédito, pero que el problema es que las personas hacen mal uso del mismo, como irse de viaje o comprar ropa, y esas prácticas luego se vuelen normales entre la población.

Agregó que la educación financiera es clave para evitar el endeudamiento excesivo, que las personas sean conscientes del uso de sus recursos y caminar hacia una inclusión financiera que genere desarrollo.

Los principales obstáculos para no estar bancarizado en Centroamérica corresponden a la falta de dinero, costos elevados de tener una cuenta, falta de documentación, distancia y confianza.