25/05/2024
02:26 AM

Banco Mundial prevé reducción de inflación en 2024

El organismo multilateral señala que todos los causantes fundamentales de inflación sugieren que esta debería disminuir en los próximos meses a nivel mundial.

San Pedro Sula

En una publicación reciente acerca de las perspectivas de inflación global para 2024, economistas del Banco Mundial (BM) se mostraron optimistas, debido a que los causantes fundamentales de la inflación sugieren que esta debería disminuir en los próximos meses.

En el blog, Ayhan Kose, jefe de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo; Jongrim Ha, economista senior de dicho departamento, y Franziska Ohnsorge, economista en jefe de Asia Meridional, explican que la inflación comenzó a repuntar en 2020 por el impacto de la pandemia y la invasión rusa a Ucrania, que provocó interrupciones en los suministros, subidas en el precio de los alimentos y el petróleo.

Sin embargo, la inflación mundial ha disminuido de forma constante desde julio 2022, por lo que consideran que esta tendencia continuará en 2024.

El escrito indica que “los pronósticos profesionales, las expectativas de inflación basadas en mercados financieros, las encuestas de consumidores y las estimaciones basadas en modelos apuntan en la misma dirección: la inflación no tiene más remedio que bajar”.

Economistas del Banco Mundial destacan que la inflación mundial ha ido disminuyendo de manera constante desde julio de 2022, por lo que esperan que continúe así en 2024.

También destaca que los mercados financieros esperan que los principales bancos centrales reduzcan las tasas de interés en el primer semestre de este año.

En cuanto a las razones para ser optimistas, los expertos detallan que se espera que la demanda mundial, que representa casi el 30% de la variación de la inflación, se modere, en medio de condiciones financieras estrictas, y que a medida que la actividad mundial se desacelere, el impacto sobre la inflación sea menor.

En segundo lugar, prevén que aliviar las presiones sobre la cadena de suministro contribuirá a la caída de la inflación, considerando que las interrupciones que predominaron en pandemia han desaparecido.

En tercer lugar está el precio del petróleo, que desempeña un papel fundamental a la hora de impulsar la inflación general mundial y que tras caer 17% en 2023, se espera que siga cayendo en 2024.

Por último, subrayan que “la política monetaria continuará siendo restrictiva en las principales economías para garantizar que la inflación regrese a los objetivos de los bancos centrales, aunque la Reserva Federal de Estados Unidos señaló la posibilidad de recortes de tasas”.

Según el BM, incluso si estos comienzan a recortar las tasas de interés, las mantendrán lo suficientemente altas para reducir las presiones sobre los precios, por lo que los efectos retardados y continuos de las elevadas tasas mantendrán débil la actividad global, moderando aún más las fuerzas inflacionarias en los próximos meses.

No obstante, reconocen que lo prudente es mantener un “optimismo moderado”, debido a que aún existen razones para tener precaución, como la posibilidad de que se produzca un shock inflacionario derivado de tensiones geopolíticas.

En ese sentido, recuerdan que “las tensiones geopolíticas han sido una fuerza inflacionaria grave durante décadas y que el conflicto en Medio Oriente, inmediatamente después de las perturbaciones por la invasión rusa a Ucrania, podría ser otro factor importante de inflación al desestabilizar los mercados energéticos mundiales.

Explican que, aunque el impacto ha sido limitado hasta ahora, una escalada del conflicto “podría aumentar drásticamente los precios del petróleo”, ya que la región representa casi el 30% de la producción mundial de este producto.

Agregan que, aunque la reciente caída de la inflación es una señal positiva, aún es demasiado pronto para festejar, ya que “como la inflación tiende a estar sincronizada globalmente, un resurgimiento de la inflación en las economías avanzadas podría perjudicar también a las economías en desarrollo”.

Expertos señalan que, aunque la inflación ha disminuido a nivel mundial, las tasas de interés de las principales economías desarrolladas aún no se han reducido.