Con la visita esta semana de la misión técnica del FMI (Fondo Monetario Internacional) para la revisión del Artículo IV, Honduras da un paso muy importante y necesario para la firma de un nuevo acuerdo con el organismo multilateral. Sin embargo, todavía se encuentra lejos de esa meta, principalmente por el incumplimiento de exigencias como la reducción del gasto corriente, la baja recaudación tributaria y el elevado déficit fiscal.
Esta última es la principal razón que señala el economista Rafael Delgado, presidente del capítulo sampedrano del CHE (Colegio Hondureño de Economistas), quien apunta que “otros países tienen déficits (fiscales) altos, pero saben combatir el déficit cuando el crecimiento económico despunta y vuelven a crear déficit cuando hay crisis económicas. El problema en Honduras es que vivimos en un déficit fiscal permanente”.
Los analistas económicos reconocen que se han hecho algunos esfuerzos para controlarlo, sin embargo, como indica Mauricio Díaz Burdett, coordinador del Fosdeh (Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras), se trata de “intentos de control superficiales”, y agrega que “no hay planificacion y sí mucha improvisación”.
Delgado refuerza esta tesis al referir que “los esfuerzos del Gobierno por controlar el gasto y el déficit son limitados por dos razones: primero, por la falta de posibilidades de reducir el gasto público, tanto en planillas como compras y contrataciones, que al igual que los salarios, no están siendo controlados. Son procesos largos que no son transparentes, son ineficientes, engorrosos y hacen la compra más cara que en el sector privado, y así no se puede controlar el gasto”.
Baja recaudación tributaria
El economista Rafael Benítez, directivo del CHE en San Pedro Sula, calcula que el excesivo gasto del Estado, en combinación con el incuplimiento de metas de recaudación tributaria, originan un déficit que ronda los 20 mil millones de lempiras, que con un PIB (producto interno bruto) estimado en 350 mil millones de lempiras, equivale a entre 5.5 y 5.7% del mismo. “Es un déficit alto y preocupante, porque indica la incapacidad del Estado para cumplir sus obligaciones”, observa Benítez.
La DEI (Dirección Ejecutiva de Ingresos) reporta un nivel de recaudación tributaria de unos 48 mil millones de lempiras hasta octubre de este año, por lo que el ente fiscal tendría que recaudar unos 7 mil millones de lempiras adicionales en los últimos meses del año para llegar a la meta de L55 mil millones planteada para este período fiscal.
La tarea, difícil de por sí, se enfrenta con la complicación adicional de tener que lograrla en momentos en los que la situación económica del país, influenciada por la crisis mundial, no es precisamente de bonanza.
Excesivo gasto corriente
En contraste con la situación tributaria, el nivel del gasto corriente ha excedido con creces las proyecciones. Como muestra, el apartado de los sueldos y salarios ocupa una tajada cada vez mayor en el Presupuesto de la República. De L31,907.9 millones presupuestados en el 2010 se ha pasado a L34,974 millones en el presupuesto actual y de ahí a 36,651.1 millones para el 2013, es decir que en la administración Lobo Sosa ha incrementado en 4,743.2 millones.
“Hay una insistencia en hacer contrataciones directas”, dice Díaz Burdett. El analista señala además que “no hay año que no contraten más personal del necesario”. A manera de ejemplo, el coordinador del Fosdeh apunta a lo que sucede en casos como el sector educativo público, donde la necesidad de personal se estima en unas 400 contrataciones al año, pero el análisis de la institución indica que el número real de contrataciones bien podría estar entre 600 y 1,000.
Como resultado de estas prácticas, las secretarías de Estado caen en un ciclo de ampliaciones presupuestarias que las recaudaciones tributarias nunca podrían igualar. “El alto crecimiento del gasto público se refleja en las ampliaciones presupuestarias, lo que infla el presupuesto entre 8 a 10% más de lo aprobado por el Congreso; la recaudacion fiscal, ya optimista de por sí, no podrá ser cumplida, pero si además sumamos que el presupuesto creció y no se cumplirá la meta tributaria, el déficit va a ser más alto”, por lo que las finanzas públicas caen en un círculo vicioso que no ha podido romper, explicó Díaz Burdett.
Endeudamiento no para
Otro componente que suscita preocupación entre la mayoría de los analistas es el elevado nivel de endeudamiento, principalmente interno, al que el Gobierno ha recurrido para tratar de financiarse. “La deuda interna está creciendo mucho, a septiembre ya había alcanzado los 55 mil millones y durante el 2013, esa deuda va a seguir aumentando, posiblemente hasta los 70 mil millones”, comenta Roldán Duarte, actual presidente del CHE.
Díaz Burdett hace notar que “el compromiso (de deuda) es tan elevado que el FMI puede concluir que la relación de deuda con el PIB supera el 30%, que es una referencia internacional”.
Algunas proyecciones menos optimistas ubican la relación PIB-deuda entre el 47 y el 57%, que en cualquier caso “es muy elevado”, dice el coordinador del Fosdeh.
De acuerdo con las fuentes consultadas, las más recientes emisiones de bonos ya dan señales de tener problemas para colocarse en el sistema bancario nacional. “Con una economía deprimida, el Gobierno absorbe recursos con bonos y limita a los bancos el colocar sus recursos entre el público, por lo que ya dudan en adquirir estos bonos”, comenta Benítez.
Ante esa realidad, las autoridades han tenido que elaborar un plan B. El diputado José Azcona, miembro de la Comisión de Presupuesto del Congreso, reconoció que “el Gobierno, con esa enorme deuda, está ahogando el mercado de crédito interno”. Ante esto, Azcona menciona la posibilidad de que el Estado salga al exterior a recoger recursos frescos mediante la emisión de bonos soberanos.
Sin embargo, el economista Julio Gom advierte que para hacer atractiva la compra de bonos soberanos “las tasas que habría que ofrecer serían relativamente altas y es ahí donde preocupa el valor de mercado”.
Sobreestimaciones
En un intento de explicar la presente situación de las finanzas públicas, María Elena Mondragón, presidenta del BCH (Banco Central de Honduras) y representante del país ante el FMI, dijo que el Gobierno efectuó gastos recurrentes con ingresos que no lo son.
Sobre el gasto salarial, Mondragón dijo que “cada vez requiere más recursos y limita el espacio para inversión pública”. La funcionaria agrega que la recaudación ha sido menor a la programada. “Quizá hubo una sobreestimación de ingresos, hubo decretos que fueron derogados y ese rendimiento estaba considerado en la estimación de ingresos; ha habido evasión fiscal y un debilitamiento institucional de la DEI”, justificó Mondragón.
La funcionaria se refirió a las instrucciones giradas por la Presidencia en el sentido de que se revise el Presupuesto del 2013 en un intento por reducir el déficit fiscal y luchar por alcanzar las metas con el FMI.
Al sopesar todos los factores involucrados, resulta evidente que la situación financiera del Estado requiere del alivio que proporciona el tener un acuerdo con el FMI, sin embargo, para obtenerlo, necesita dar muestras de que podrá lograr el control y la disciplina fiscal que necesita para reducir su abultado déficit, algo difícil de lograr con ingresos tributarios insuficientes y enormes niveles de endeudamiento interno, lo que presiona aún más el déficit. Queda por verse si el Gobierno será capaz de romper ese círculo vicioso.
Gobierno agotó sus fuentes de ingresos
Tegucigalpa. El gobierno del presidente Porfirio Lobo Sosa perdió el rumbo de la política fiscal que puso en práctica durante sus dos primeros años de gestión y hoy atraviesa una profunda situación de insolvencia que no le permite cubrir el excesivo gasto público.
A poco más de un mes para el cierre de 2012, la administración central no cuenta con fuentes de financiamiento y la única opción que tiene es un préstamo por 2,000 millones de lempiras en el Banco Central de Honduras para cancelar los salarios ordinarios y extraordinarios de diciembre, así como pagar otros compromisos.
Algunos analistas coinciden que el gobierno se descarriló de los principios básicos del manejo del presupuesto, principalmente de su instrumento de programación financiera, ya que el Gabinete Económico sabía que en el corto y mediano plazo habría problemas para obtener financiamiento interno y externo.
“El gobierno sabía que estaba a las puertas de una crisis fiscal, las autoridades competentes no tomaron los ajustes respectivos y ahora no hay capacidad para sostener el gasto público”, indicó uno de los entrevistados.
Agregó que la administración Lobo Sosa atraviesa una situación compleja para arreglar los problemas fiscales de corto plazo por la escasez de recursos con que cuenta para cubrir compromisos salariales, transferencias a las municipalidades, proveedores de bienes y servicios en general.
El presupuesto aprobado al gobierno para el ejercicio fiscal 2012 es de 79,558.7 millones de lempiras, siendo ampliado a 88,231.4 millones, equivalente a un aumento de 8,672.7 millones.
La política fiscal de la administración Lobo Sosa será evaluada por la misión técnica del Fondo Monetario Internacional que se encuentra en el país realizando la Consulta del Artículo IV.
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