22/05/2024
01:35 AM

Advierten que la deuda pública alcanzará el 50% del PIB en 2014

El Icefi proyecta que la cifra del endeudamiento llegará a unos L188,000 millones en diciembre.

Tegucigalpa, Honduras.

La luz roja no cambia en el panorama de las finanzas públicas hondureñas durante el año 2014.

Mientras el Gobierno de Juan Orlando Hernández le repite incansablamente a los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que se hacen esfuerzos por la reducción del gasto y, por ende, el déficit fiscal, los números no lo demuestran tan fácil y tampoco se prevé un cierre alentador para 2014.

Así lo confirma el informe Honduras: la peligrosa ruta del endeudamiento, presentado ayer por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), que establece el diagnóstico de las finanzas públicas 2010-2013, y perspectivas para 2014.

En 2013, el saldo de la deuda pública ascendió a $8,006 millones, lo que significó el 43% del producto interno bruto (PIB). Dicho monto fue muy superior a los $3,677 millones que se contabilizaron en 2009, según la información oficial.

El principal factor de influencia en el alza de dicha deuda es el déficit fiscal, que en el año 2013 cerró en 7.9%, un valor exorbitante que alimentó aún más la precariedad de las cifras hondureñas.

Para 2014, el Icefi prevé que el saldo alcance el 50% del PIB en 2014, lo que significa que al cierre se contabilizarán L188 mil millones; es decir $,8,952.4 millones por deuda pública.

“Están proyectando el déficit fiscal a 6.8%, lo que significa que habrá un nuevo endeudamiento este año de alrededor de L28 mil millones que se van a agregar a la deuda pública, que ya anda alrededor de los L160 mil millones”, explicó Hugo Noé Pino, economista para Honduras del Icefi, docente-investigador de Unitec y expresidente del Banco Central de Honduras (BCH). Esos L28 mil millones significan el servicio de la deuda e implica el 27.3% del gasto incurrido, convirtiéndose en el mayor gasto y duplicando el monto del presupuesto que se destina a los servicios públicos de salud

“El resultado es un círculo vicioso de mayor endeudamiento para poder cubrir el creciente servicio de la deuda, el cual pasó de L2,507.3 millones (0.9% del PIB), en 2008, a L22,214.7 millones (5.9% del PIB) en 2013. Es tal el peso de la deuda dentro de las finanzas públicas que para 2014 se tiene que dedicar más del 40% de los ingresos tributarios para pagarla”, se establece en el documento.

Los efectos negativos

Consultado por LA PRENSA sobre los principales efectos negativos del alza en la deuda pública, Pino respondió que la deuda, a corto plazo, genera grandes cantidades de intereses, lo que limita la capacidad de inversión pública.

Este punto no está alejado de la realidad. Hace un mes, aproximadamente, Marlon Tábora, coordinador del Gabinete Económico y presidente del BCH, reconoció que el nivel de inyección de recursos sería bajo en 2014.

“Al incrementar la deuda pública no se puede dedicar más recursos en salud, educacion y seguridad. Se acumula un nivel de deuda que en el mediano plazo sería insostenible. De continuar el ritmo actual en la acumulación, la deuda sería insostenible dentro de unos seis u ocho años”, amplió Hugo Noé Pino.

Al problema de la deuda se suman otras condiciones que no favorecen el panorama: un crecimiento económico de 3%, un valor apenas superior al 2.6% de 2013; la inflación podría sobrepasar el 6.5% e incluso expertos proyectan que supere el 8%; y la incertidumbre de otros bloques importantes como la Unión Europea y países emergentes como China.

Saldo duplicado

El Icefi confirmó la publicación que hizo LA PRENSA a finales del año pasado, cuando se informó que el saldo de la deuda pública se había duplicado en el término de cuatro años.

En 2013, esa cifra subió en unos $1,500 millones. De ese valor, unos $1,000 millones se obtuvieron por la colocación de dos bonos soberanos que se utilizaron por la administración de Porfirio Lobo Sosa para poder cerrar ese año.

Roldan Duarte, presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), advirtió que si la deuda se vuelve insostenible la gravedad radica en que no se podrán honrar los compromisos externos.

“Si uno deja de pagar porque decreta un default de país, entonces inmediatamente se le cierran todas las ayudas internacionales de los organismos financieros”, concluyó el economista.