La economía después del coronavirus: Cómo prepararse para lo que sigue

Analistas pintan un escenario de recesión económica tras la pandemia del Covid-19

La pandemia del coronavirus dejará secuelas en la economía que solo serán del todo evidentes tras la emergencia, pero el panorama luce desde ya poco prometedor.
La pandemia del coronavirus dejará secuelas en la economía que solo serán del todo evidentes tras la emergencia, pero el panorama luce desde ya poco prometedor. / Foto: Getty

Redacción

Parafraseando una frase que Winston Churchill pronunciara tras el triunfo Aliado en la Segunda Guerra Mundial, “los problemas de la victoria son más agradables que los problemas de la derrota, pero no son menos difíciles”.

En el escenario mundial actual, y en especial en el escenario económico, estas palabras son tanto o más acertadas hoy de lo que lo fueron hace 75 años.

La emergencia sanitaria provocada por el coronavirus eventualmente pasará y para quienes salgan de ella relativamente sanos, será una victoria. Pero la victoria no vendrá libre de problemas.

Y es que la emergencia provocada por la pandemia del Covid-19, producirá “efectos secundarios”, advierten los analistas económicos.

La actual epidemia ha obligado al mundo a entrar en pausa y dicha parálisis devendrá en situaciones que ya se pueden apreciar, pero que solo serán completamente evidentes una vez que pase la tormenta del coronavirus.

Crecimiento en retroceso

Las bolsas de valores fluctúan todos los días, pero a últimas fechas parecen montañas rusas extremas con caídas estrepitosas seguidas de grandes repuntes, lo que crea un ambiente de inestabilidad que pone nervioso a cualquier inversionista.

Los Bancos Centrales se huelen la desaceleración económica, por lo que en diversos países han tomado medidas de reajuste y estímulo, entre las que sobresale la reducción de las tasas de interés, la que busca reducir el costo del dinero e incentivar la inversión, un escenario que recuerda lo vivido hace poco más de una década con la gran crisis financiera del 2008.

Por otro lado, la emergencia sanitaria ha causado que muchos países cierren sus fronteras, por lo que una gran cantidad de personas no está viajando y eso significa pérdida para las empresas de transporte, en especial las aerolíneas, que ya anticipan que necesitarán un rescate económico como en su día lo recibieron los bancos o la industria automotriz.

China, que es un verdadero motor de la economía mundial, ha tenido que bajar su ritmo de producción mientras tiene las manos ocupadas con la epidemia. Esto hace disminuir la demanda de materias primas y con ello se viene la caída de precios, entre los que sobresale el del petróleo, cuyo nivel se encuentra en el que tenía hace dos décadas, de acuerdo con la agencia Bloomberg.

Tanto es así que la OCDE se ha visto obligada a reducir sus proyecciones de crecimiento económico para 2020, las que, por cierto, no eran muy emocionantes desde antes de la epidemia, pero todo indicaba que las cosas iban mejorando, hasta que el Covid-19 hizo su aparición.

Como suele ocurrir cuando la economía de deprime, crece la incertidumbre laboral entre los trabajadores cuando las empresas ponen sus prioridades en reducir costos y lo que resulta de eso: los despidos.

¿Qué pude hacerse para enfrentar un escenario como este?

Enfrentando la siguiente crisis

La pandemia del coronavirus pasará eventualmente, pero ¿qué sigue después?

El panorama luce poco prometedor por las razones expuestas anteriormente, pero eso no quiere decir que no podamos hacer algo para mantener nuestras finanzas a flote cuando se despeje la tormenta.

Algunos analistas como la experta financiera Sussete Sousa, proponen una serie de recomendaciones de las que también se hacen eco organismos internacionales como el FMI.

Estas son algunas de ellas:

  1. No compre lo que no necesite. Ante la amenaza de una probable recesión, no es momento de derrochar el dinero, por lo que la prudencia en el gasto será esencial.
  2. Haga un presupuesto. La estadía en casa proporciona la oportunidad de hacer algunos ahorros al reducir ciertos gastos, como los de transporte y, hasta cierto punto los de alimentación (no se sale a comer fuera), lo que libera recursos para otros asuntos, como una repentina emergencia médica. Por eso conviene atenernos a nuestras estimaciones de gasto plasmadas en un presupuesto, y así, en caso de que se presente la necesidad, habremos adquirido la disciplina para controlar lo que gastamos.
  3. Reorganice sus prioridades financieras. Puede que dentro de un tiempo, debamos abstenernos de hacer la “compras de impulso”, esas que hacemos solo por el placer de comprar, y porque disponemos del dinero. Tener claras las prioridades básicas: Alimentos, ropa, medicinas o educación, ayudará a centrarse en lo primordial si se llega a perder el ingreso fijo que provee un empleo.
  4. Que no cunda el pánico. En épocas de crisis se advierte el fenómeno de las “compras de pánico”, el deseo que sienten las personas de abastecerse con más productos de los que normalmente comprarían, por temor a que se produzca escasez. El problema es que al actuar de esa forma y al ser imitado por otros, se produce una fiebre de compras que son las que terminan provocando la escasez que se quiere evitar.
  5. Vigile el consumo de servicios públicos. En vista de la emergencia actual, algunos gobiernos han emitido medidas para suspender el cobro de servicios como el agua o la electricidad. Esto no es un permiso para poner a derrochar, pues ese consumo siempre habrá que pagarlo después.
  6. Ponga atención a sus deudas. Como en el caso anterior, también se han dictado medidas para postergar el pago de cuentas como las tarjetas de crédito, los préstamos o las cuotas de ese televisor de 50 pulgadas que acabamos de comprar. Hay que asegurarse de tener la capacidad de seguirlas honrando y aunque las autoridades digan que se suspenden los cobros, es mejor mantener los pagos si no hay necesidad de interrumpirlos. Y aún en ese caso, no está de más ponerse de acuerdo con los acreedores sobre un eventual plan de pagos que se adapte a las nuevas circunstancias.
  7. Ser flexible con los hábitos de consumo. Si estamos acostumbrados a consumir sobre todo bienes importados, tal vez sea necesario comenzar a buscar alternativas de productos locales. Esto ahorra dinero y facilita mantenerse dentro del presupuesto.
  8. Disponga un fondo de reserva. En momentos de estrechez económica, disponer de algunos ahorros permite hacer frente a las cuentas. Por otro lado, si tenemos el efectivo, es preferible comprar al contado y evitar pagar los intereses que supone el hacer compras al crédito.
  9. Diversifique sus ingresos. La incertidumbre laboral puede ser el incentivo que necesita para desarrollar al emprendedor que llevamos dentro. Este puede ser el momento de sacar provecho de habilidades que hasta ahora han sido un pasatiempo, como por ejemplo hacer pasteles, o manualidades. Tener tal iniciativa puede brindar un ingreso extra en tiempos de necesidad.
  10. No se desespere. La economía es cíclica. Así como tiene períodos de bonanza, así también los tiene de “vacas flacas”. Lo importante es tener claras las prioridades y contar con recursos de reserva que ayuden a mantenerse a flote en tanto mejora la situación.
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La Prensa