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Walter Meléndez, médico hondureño que trabaja en el Real Madrid Baloncesto

  • 08 agosto 2023 /

El Real Madrid de Baloncesto cuenta en su plantilla con un galeno catracho.

Madrid, España.

Es usual que un aficionado pueda derramar lágrimas en el Real Madrid, pasa en las derrotas, cuando se gana un partido e inclusive, en una noche mágica, alzan la Champions League o la Liga de España y es que el club más grande del mundo provoca esas cosas. El médico hondureño que destaca en la casa blanca, Walter Meléndez Russell, rompió en llanto al contar la bendición que representa ser parte de esta organización, el camino lleno de espinas que recorrió y como un ángel terrenal le advirtió de su llegada al 14 veces campeón de Europa.

“Mi historia es como la de cualquier inmigrante hondureño; en cualquier parte del mundo, me críe en un barrio pobre de Tegucigalpa, aunque mi familia es originaria de Tela, en la capital fue donde crecí y realicé mis estudios primarios, secundarios y universitarios. Luego viajé a España hace 14 años”, indicó el galeno.

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De la tierra que le vio nacer añora cosas sencillas, tales como: La familia y su unidad, el cariño mutuo que existe a pesar de las múltiples diferencias, el amor que pudo disfrutar en la presencia de Dios, además de ello extraña a los amigos del deporte, los de la universidad, lo que crecieron con él. Personas con las que se ha mantenido en contacto y de quienes conserva recuerdos importantes que son parte de su vida durante todo el tiempo.

¿Qué tan difícil era la vida para usted y sus padres durante su niñez en el barrio Reparto?

La vida es una aventura, las necesidades y carencias que podríamos tener eran suplidas con otras cosas donde faltaba el dinero se suplía con atención, amor, respeto y compañía. Gracias a Dios nunca nos faltó la comida, las otras necesidades las cubríamos con algo que ahora no tenemos y extrañamos; el tiempo y reunirse en familia. Hay muchas cosas más importantes que el dinero y nosotros nos pasamos la vida entera detrás de él.

El baloncesto siempre fue parte fundamental en la vida del Doctor Meléndez, con su 1.96 metros de estatura, lo definió como el instrumento que Dios utilizó para bendecirlo, deporte que le permitió realizar sus estudios de medicina y en las horas más bajas, durante la muerte de su padre con la incertidumbre de saber cómo pagaría sus estudios, la pelota naranja se convirtió en un elemento que le permitió salir de la crisis emocional y económica.

¿En qué equipos de baloncesto jugó en Honduras?

Empecé a jugar baloncesto en un equipo llamado Motagua, un tiempo después Nacional de Ingenieros arrancó un proyecto llamado Operación Jirafa, donde reclutaban chicos de arriba de 1.90 metros, para becarles y ayudarles económicamente. También formé del equipo Policía Nacional y terminé jugando en un equipo conformado por amigos llamado Blazers.

Con el camino cuesta arriba, ya sin la presencia de su padre, en su andar conoció personas como Henry Andino (QDDG), un entrenador de baloncesto que le despertó el deseo de competir, de su mejor amigo Erzo Ramos (QDDG), recibió el espaldarazo, que le permitió culminar su carrera y le abrió las puertas de su casa durante tres años. Le proveyó con los libros, copias, alimentos, además de ellos su familia siempre estuvo firme empujando la carreta.

El sueño de convertirse en medico se cumplió en el 2007, a partir de aquel instante comenzó a saldar su deuda social con el país, prestando sus servicios profesionales de forma gratuita, para asistir a personas menos afortunadas. Realizando un voluntariado para ACOES Honduras conoció a Sonia Ibáñez, una profesional de la medicina de origen español, que le robó el corazón y con el tiempo la convirtió en su esposa con ella emigró a España en busca de un futuro mejor.

“Llegamos a España con dos maletas y empezó otra lucha, tenía que homologar mi título para trabajar y mientras esperaba me dediqué a estudiar para sacar una especialidad. Una vez que homologué mi título, me brindé de lleno a trabajar en los hospitales, salas de urgencias, jornadas en el sistema sanitario de intervención domiciliario, en residencias de ancianos, hasta que pude arrancar con mi especialidad de medicina deportiva con una maestría en traumatología deportiva, lo cual era mi sueño”, agregó Russell.

Walter tiene estudios superiores en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).

LLEGADA AL REAL MADRID

Su extrema pasión por los deportes y la medicina se conjuntaron, empezó a conocer a fondo lo que conlleva ser un atleta de alto nivel y como tratarles, ya desde otra trinchera.

Pese a ello, sin importarle la ruta que tomara el objetivo siempre fue cumplir su sueño de estar ligado al baloncesto y fue así como cierta tarde surgió la oportunidad que le abriría la puerta a la realización de un objetivo que tenía entre ceja y ceja en aquel instante nunca imaginó la magnitud de lo que se vendría.

“Un día recibí la visita de una jugadora de baloncesto profesional que se había lesionado. En otro hospital le habían enyesado la pierna por un esguince, inmediatamente tomé unas tijeras y le he quitado el yeso con mucha sorpresa me preguntó ¿qué haces? a lo que respondí: “Te quito el yeso porque una atleta no puede estar tanto tiempo enyesada, podemos tener problemas con la atrofia muscular y si no tienes nada roto, no es necesario”, comentó el galeno.

Aquella acción no pasó desapercibida, la baloncestista sugirió a los dueños de su quinteto la contratación del médico hondureño de forma inmediata la propietaria del Club Deportivo CREF, un pequeño equipo de Madrid, con una gran tradición en la ciudad que no contaba con el presupuesto necesario para adquirir sus servicios le entrevista, la reunión con los dirigentes representaba una oportunidad de mojarse los pies, en algo que le apasionaba, el dinero no sería un inconveniente.

“Al entrevistarme con ella le dije: ‘Dime lo que me puedes pagar y yo acepto’, lo que me podían dar era muy poco dinero; casi nada y acepté, me empecé a dedicar a las chicas, eso a ella le conmovió mucho y a mí me dio la oportunidad de trabajar con el club. En ese momento estábamos en la tercera división y con un presupuesto limitado, deseaban competir por cosas grandes. Comencé creando protocolos para las lesiones, comunicándome con la fisioterapeuta, haciendo los reconocimientos médicos dignos de las atletas, después de dos años ascendimos a primera división”, recordó Meléndez.

Durante un paseo en auto por el famoso barrio Chamartín en Madrid, la mujer que tanto amó y que le dio su amada hija y después falleciera, vio en él, la grandeza del equipo que jugaba en el Santiago Bernabéu, sin tapujos le advirtió que algún día estaría trabajando para el Real Madrid, palabras que con el tiempo se convirtieron en una profecía divina. Para él, era algo irreal, un sueño de esos que nunca se vuelven realidad. En los ojos y palabras de su primera esposa había la certeza de que su dedicación, inteligencia y valores morales le llevarían a la casa blanca.

Durante un año se desempeñó como médico del Fuenlabrada, un club de media tabla de la liga profesional masculina de España o ACB, su labor no tardó en llegar a los oídos del Real Madrid, club que cuenta con los mejores equipos médicos del mundo. El doctor de origen croata Niko Mihic, jefe del departamento médico, fue el encargado de aquella entrevista de trabajo y de hacerle un ofrecimiento laboral que cambiaría su vida para siempre.

Cuando el Real Madrid te llama uno simplemente va, en aquella reunión con el que se convirtió en su jefe, conversaron sobre baloncesto y medicina, entre otras cosas, Mihic no ocupó más referencias, tenía claro que había encontrado al hombre que ocuparía la plaza vacante en su cuerpo médico, desde aquel día han pasado 4 años.

A partir de este momento en la entrevista, las lágrimas y el sentimiento acompañaron cada palabra del médico madridista, quien se quebrantó totalmente, cada respuesta se vistió de susurros, su pesada voz se volvía suave, se entrecortaban las palabras y entre sollozos continuó contando su maravillosa historia.

Walter Russell con uno de los trofeos logrados por el Real Madrid Baloncesto.

¿Cómo tomó el que se diera la posibilidad de ser parte del Real Madrid?

A lo largo de mi vida ha sido una de las 4-5 cosas que más me han marcado, dentro de ellas están y es la primera: Aceptar a Dios en mi vida como mi Señor y salvador, la segunda es el amor de mis padres, la tercera, el nacimiento de mi hija y la cuarta, sin demeritarla es el llamado del Real Madrid. Para mí es uno de los honores más grandes de mi vida.

“Empecé así, sin creerlo, ese día llegué a la oficina del doctor, miró mi curriculum, me hizo preguntas ¿de dónde venia?, ¿por qué hacia lo que hacía? ¿por qué me gustaba tanto el baloncesto? y cuando le terminé de explicar cada una de esas cosas cogió el teléfono y llamó al señor “Chema” García, que es el encargado de Recursos Humanos y le dijo que ya había encontrado al médico que andaba buscando. No puedo dejar de contarlo sin emocionarme”, explicó el doctor, imposibilitado por las lágrimas.

El lamento continuaba su ruta, le daban una dimensión totalmente diferente a una buena conversación, un testimonio de que los sueños se cumplen. La confirmación de que todo es posible para los que trabajan sin descanso.

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Ahora en el Real Madrid de baloncesto ¿cómo vive el sueño que en este momento le tiene llorando al solo recordar ese arranque?

El estar, siempre te genera mucha sensación de responsabilidad porque precisamente estás en el mejor equipo del mundo, con los mejores jugadores de esta zona del planeta; así de sencillo, estás con jugadores con mucha historia, con muchas ganas de seguir haciéndola año tras año y eso te genera, algunos llamarán presión, carga, estrés a mí me genera mucha responsabilidad. El pensar que cada día lo tengo que hacer mejor, tengo que buscar algo distinto, la oportunidad de hacer cosas diferentes, que tengo la bendición de poder impactar no solo a mis jugadores con la ayuda que les puedo brindar sino también a las familias que les rodean, eso te hace tener un sentimiento de alerta constante, de mejorar cada día.

Le he visto en eventos del equipo, conversando con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, con los reyes de España ¿cómo se siente el hondureño que salió del barrio Reparto, una de las comunidades más humildes de Tegucigalpa, al estar en esta posición?

Te puedo decir que ni en mis mejores sueños... Tú puedes soñar, decir he soñado esto, lo otro, pero Dios sabe que nunca soñé que esto se pudiera hacer realidad, lo pensé, se me cruzó por la mente, como a cualquier aficionado cuando ve un regate de un futbolista, de Vinicius, te imaginás en algún momento, lo bonito que sería ser él, eso pasa por tu mente, pero tenemos una realidad y sabemos que eso es imposible, no tengo esa destreza, velocidad, fuerza, eso me ha pasado a mí.

Con todos estos sueños cumplidos seguro existe un pez más grande para cazar ¿añora a largo plazo ser el médico del equipo de fútbol del Real Madrid?

Como cualquier sueño está allí, no es una obsesión, sin embargo, es otro sueño, pero no persigo eso, a mí el baloncesto me llena en todos los sentidos de mi vida, este deporte para mí es lo máximo que hay en este mundo. Estar en el mejor equipo no genera que mires a ningún lado, ni para arriba, ni para abajo, menos para los lados, sólo veo hacia mi baloncesto, esa era la meta que podría perseguir en algún momento. Luego de haber tenido una experiencia con el equipo juvenil de fútbol cumplí con ello un pequeño sueño, si se da, intentaría cumplir lo mejor que pueda, pero estoy lleno, satisfecho con el baloncesto.

El médico hondureño goza del cariño de la plantilla del Real Madrid Baloncesto.

¿Ha tenido la oportunidad de tratar a algún futbolista del primer equipo?

Tratarles no, ellos tienen un equipo fantástico de médicos, sin embargo, si he tenido la oportunidad de estar y dar nuestra opinión en reuniones de médicos del Real Madrid sobre alguna lesión, aportar acerca de algún tipo de tratamiento, opinar sobre el abordaje que debe dar el jugador, hemos tenido esa oportunidad de estar en contacto con algunos jugadores, algo increíble.

Hemos crecido siendo fans de la NBA ¿sería posible verlo algún día con los Knicks de Nueva York, Boston Celtics, Los Ángeles Lakers, Golden State Warriors o alguno de estos equipos?

Eso es como cuando mi esposa dijo, que algún día trabajaría con el Real Madrid, es algo que si se diera la oportunidad me lo tendría que plantear, ese tipo de organizaciones son muy grandes, con jugadores magníficos, pero actualmente tengo entre mis manos a un grupo de jugadores, entrenadores, directiva completamente fantásticos, donde me han acogido como a uno más del grupo, sería muy difícil abandonar esto, para perseguir un sueño menos real que el que tengo.

A toda aquella persona que tiene un sueño y que en algún momento ha dicho “eso es imposible y no va a pasar”, como en su caso ¿qué consejo les daría?

El consejo es muy sencillo, el sueño es una meta y la verdad es que lo que hay que vigilar es disfrutar el camino, disfrutar la distancia a esa meta, porque cuando llegas al sueño muchas veces te puedes sentir decepcionado al poner todas tus perspectivas dentro de ese sueño. Yo estoy en el Real Madrid porque he disfrutado el camino para llegar allí, trabajar para niños pequeños, para el CREF, el dar mi tiempo para ayudar, eso me ha significado estar en una institución inmensa con los mejores atletas del mundo, ese es mi legado, mi enseñanza y ejemplo, en los primeros detalles se encuentra mi obra.