10/05/2026
08:34 AM

'Soy argentino de nacimiento y hondureño de corazón”

El exguardameta de origen gaucho, cinco veces campeón con Motagua y dos veces arquero menos goleado, tiene 15 años de residir en este país y ya tiene la ciudadanía.

Una vez decidió hacer una gira con sus amigos por Centroamérica. Su paso, por cierto, fue fugaz por esta ciudad y confiesa en entrevista a GOLAZO que nunca se imaginó que su futuro y el de su futura familia terminaría siendo Honduras.

Diego Vásquez tenía 26 años recién cumplidos cuando vino a probar suerte al Motagua como portero. “Cuando me plantearon venir acá me pareció bien porque era un equipo grande y me gustó la propuesta económica. En aquel tiempo no se pagaba como ahora, pero no me puedo quejar”.

La sorpresa de Vásquez fue que al llegar al país se dio cuenta de que no venía contratado, como él creía.

“Pensé que venía contratado, pero después me di cuenta que venía a prueba junto con dos jugadores colombianos, pues en aquel tiempo se estilaba que si los extranjeros no convencían, los cortaban al tercer partido”, recuerda Vásquez.
De 1.90 de estatura, su larga melena y ojos color café claro, le granjearon el sobrenombre de Barbie.

“Fue el periodista de Radio América, Henry Marvin Cabrera, que me puso así; después me enteré que había sido por el cumpleaños de su hija, a la que le acababa de regalar una muñeca Barbie, me miró en el estadio y decidió llamarme así”.
En su primer partido, el argentino sobrepasó las expectativas con el Ciclón, al parar dos penales al Vida de La Ceiba.

Sin embargo, su prueba de fuego se dio en un clásico contra Olimpia, donde Ramón Enrique Maradiaga, técnico motagüense, fue muy claro en advertirle que su permanencia en el club dependía del desenvolvimiento que tuviera en ese derbi, que afortunadamente terminaron ganando 1-0 con gol de Jairo Martínez.

Diego aclara que el sobrenombre de Barbie no le molesta, en lo absoluto. “Es que solo así me dicen y no tengo ningún problema con eso, a no ser que me lo digan de una manera despectiva”.

Antes de venir a Honduras, Diego Vásquez se encontraba jugando en el Independiente de Mendoza, de la tercera división, en su ciudad natal. Recuerda que fue un 14 de agosto de 1997 que pisó suelo catracho.

El suramericano casi de inmediato se ganó el respeto y la admiración de la hinchada azul, y reconoce que en Motagua tuvo su mejor época como jugador profesional al ganar cinco títulos y dos campeonatos de arquero menos goleado.
“Pero no soy Motagua solo por los logros que obtuve futbolísticamente, sino por el cariño que siempre me ha mostrado la gente”, refiere.

Estando con los azules, decidió optar por la nacionalidad hondureña, se casó con su novia Marta, de origen argentino, con la cual procrea tres hijos: Thiago Martín, de 9 años, Matías Fabián, de 5 y Candelaria Marián, de 2 años.

“Me casé en Honduras por lo civil y me fui a Argentina a casarme por la iglesia. Ahora soy hondureño, mi familia es hondureña y estoy muy agradecido de vivir desde hace 15 años en este país. Siempre digo que soy argentino de nacimiento y hondureño de corazón”.

El exgolero, que recién el año pasado se retiró del fútbol con el Deportes Savio, luego de 24 años de carrera profesional, confiesa que pudo aguardar un año más para su retiro, pero tampoco se arrepiente de ello.

Además de militar en Motagua, la Barbie vistió las camisas de los equipos Motagua, Marathón, Universidad, Valencia, Vida, Victoria, Deportes Savio y Suchitipéquez de Guatemala.

De las muchas intervenciones que tuvo en el arco, existen muchas en su retina, pero recuerda particularmente una, el gol que le sacó a Nahúm Espinoza con Olimpia, que lo quiso sorprender desde el mediocampo.

“Estaba salido del arco y tuve que regresar y pude rechazar el balón”.

Previo a un clásico, siempre contra los albos, tuvo que abandonar la concentración motagüense cuando le manifestaron que su papá había muerto.

“Eso es lo peor que me ha pasado, un día después jugábamos contra Olimpia y me avisaron de la noticia de que mi viejo había muerto y tuve que viajar a Argentina”, comenta Vásquez con voz entrecortada.

Diego Vásquez asegura que no es político, pero ya que tenía la nacionalidad catracha decidió, como todo buen hondureño, ejercer el sufragio en comicios pasados.

Bailando por un sueño

Unos cuantos meses atrás, cuando todavía no había anunciado su retiro de las canchas, el excancerbero participó en el “reality show” Bailando por un Sueño, junto a una bailarina profesional.

“Participé, pero la verdad, no aprendí a bailar, jajaja... lo hice más para ayudar a personas de muy escasos recursos, porque tenía que devolver algo de lo que el país me ha dado y creo que ayudamos bastante”, concluyó.