08/06/2026
09:27 PM

Rio le da otro toque insólito a ceremonias inaugurales de Panamericanos

La reticencia del presidente de Brasil Luiz Inácio Lula a inaugurar los XV Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro-2007 inscribió a Brasil en el capítulo de los momentos embarazosos y sorpresivos que han abundado en estas ceremonias de estreno de las citas continentales.

La reticencia del presidente de Brasil Luiz Inácio Lula a inaugurar los XV Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro-2007 inscribió a Brasil en el capítulo de los momentos embarazosos y sorpresivos que han abundado en estas ceremonias de estreno de las citas continentales.

Sorpresivamente Lula desistió de inaugurar oficialmente los Panamericanos en el estadio Maracaná el viernes y en su lugar lo hizo Carlos Arthur Nuzman, presidente del Comité Olímpico de Brasil, COB.

Previo al inicio del evento el Comité Organizador anunció que Lula diría las usuales palabras de arranque de los Juegos, que desde La Habana-1991 se han convertido en una tradición no obligada en el protocolo inaugural.

Aconsejado por sus asesores, y dado los abucheos que recibió cada vez que se pronunció su nombre en la ceremonia, Lula declinó el honor pero colocó en una posición embarazosa al mexicano Mario Vázquez Raña, titular de la Organización Deportiva Panamericana, Odepa.

Luego de sus palabras de rigor en estos eventos, Vázquez Raña, que no fue advertido de la decisión tomada a último minuto por Lula, le invitó a dejar inaugurado los Juegos, pero el presidente brasileño se quedó sentado en las tribunas y Nuzman salvó el momento declarando abierta la fiesta cuatrienal.

Situaciones como éstas no son ajenas a Vázquez Raña, quien en las inauguraciones de las dos ediciones anteriores, Mar del Plata-1995 (Argentina) y Santo Domingo-1999 (República Dominicana) soportó estoicamente similares abucheos.

En la cita argentina la rechifla que recibió el entonces presidente Carlos Menem fue de órdago, mientras que en República Dominicana apenas se pudieron escuchar las palabras del mandatario de turno, Hipólito Mejía, debido a la gritería del público.

En La Habana-1991 el mandamás de la Odepa transitó por caminos de seda cuando el presidente cubano Fidel Castro inauguró la cita con escuetas palabras.'Declaro formalmente inaugurados los Juegos Panamericanos de La Habana', dijo un Castro vestido con su sempiterno uniforme verde olivo, y seguidamente el público en el nuevo Estadio Olímpico le respaldó con una estruendosa ovación.

En la edición de Indianápolis-1987 el momento en que el vicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle, declaraba inaugurados los Juegos, ha quedado relegado en la memoria por el impresionante desfile que montó la compañía Walt Disney. Con una parafernalia de alta tecnología, sus muñecos de fantasía y 25 minutos ininterrumpidos de fuegos artificiales, se calcula que ha sido la ceremonia más costosa (poco más de 2,5 millones de dólares) hasta la fecha.

En contraposición, las citas anteriores a Caracas-1983 se salvaron con sencillas ceremonias inaugurales, en las que se destacaba sobre todo aspectos del folklore y la historia del país sede. Nada que ver con la ceremonia de apertura de los primeros juegos, en Buenos Aires-1951, donde todo se limitó al desfile de las delegaciones, bandas militares y el juramento de los atletas.

No hubo palabras de apertura en Buenos Aires, y en general la historia recoge con más detalles el encendido del pebetero olímpico por el invitado griego Arístides Roubanis que la presencia en las tribunas del presidente argentino en ese momento, el general Juan Domingo Perón.

Empero, los organizadores argentinos de aquella cita han pasado a la historia por ser los primeros que usaron fuegos artificiales en estas ceremonias, algo que no se había hecho ni siquiera en Juegos Olímpicos.

En realidad, la costumbre de que el presidente del país sede sea quien diga las palabras de apertura, comenzó en La Habana, con el mandatario Castro. Después del incidente de Brasil, la Odepa podría cambiar de nuevo un protocolo diseñado para asemejarse a los Juegos Olímpicos, en los que sí es habitual que el jefe de estado cumpla ese papel.

Nota del día

Los Juegos Panamericanos fueron inaugurados ayer en un espectáculo sin precedentes y con Honduras como protagonista
Testigos en Río

La ceremonia de apertura de los XV Juegos Panamericanos ayer en Río de Janeiro estuvo marcada por un show desbordante de color, contagiosa percusión, fiesta en las colmadas tribunas del estadio Maracaná y hasta olas de abucheos. La delegación hondureña encabezada por el judoca Luis Morán, nuestro abanderado, fue muy aplaudida. La catracha era una de las representaciones más pequeñas, pero con muchas ilusiones.

Las justas, en las que competirán hasta el domingo 29 unos 5,500 atletas de 42 países de las tres Américas, fueron inauguradas por Arthur Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño, COB, tras un espectacular show musical y un complejo esquema de luces, mezclando aire carnavalesco con espíritu deportivo.

La antorcha

Espectáculo Los brasileños montaron una fiesta colorida con bailes folclóricos.

El trayecto final de la antorcha panamericana comenzó en manos del equipo de volibol masculino campeón de los Juegos de Barcelona-1992 y acabó en las del fondista Joaquim Cruz, oro olímpico en Los ángeles-1984, quien encendió bajo una ovación general la vistosa pira creada especialmente por una conocida artista carnavalera carioca.

Finalmente no participó directamente del acto el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien permaneció en el palco y fue blanco de sucesivos abucheos y silbidos cada vez que fue citado por los altoparlantes. Tampoco estuvo el ex astro del fútbol Pelé para encender la pira, como se rumoraba antes del show.

Colorido

La pira esférica, montada en un piletón frente a una cascada de agua iluminada, acabó tomando llamas con un cielo iluminado por estruendosos y coloridos fuegos artificiales, para dar paso a un gigantesco baile carnavalero en el campo con todos los participantes de la coreografía. Un emotivo momento fue cuando, con el Maracaná en penumbras e iluminado por algunos focos de luz amarillos y azules, llegó la interpretación del himno brasileño 'a capella' a cargo de la veterana sambista Elza Soares, quien décadas atrás fue pareja del mítico y fallecido futbolista 'Mané' Garrincha. Bailarines y voluntarios

Fiesta Los brasileños fueron los últimos en aparecer en escena con un ritmo impresionante.

ofrecieron capítulos coreográficos con originales trajes y escenografías humanas para representar la diversidad cultural y de ambientes de Brasil. Todo acabó de forma tradicional, con la popular cantora bahiana Daniela Mercury interpretando el clásico 'Acuarela de Brasil'.

Datos

Al presidente Lula le tocó llevarse sonoros abucheos cada vez que su nombre fue mencionado durante la ceremonia.

Silbido generalizado y gritos de reprobación llovieron desde las tribunas cuando salió a la pista la delegación de Estados Unidos.

En la inauguración de los Juegos estuvo presente el presidente hondureño Manuel Zelaya Rosales.

Fútbol

La Sub’17 casi quedó lista

Río de Janeiro. La Selección hondureña Sub’17 realizó un entrenamiento ayer por la mañana en la Universidad de Educación Física de Río, en la zona oeste de la ciudad. El equipo nacional, que se medirá con Brasil mañana, tuvo el inconveniente de que la cancha estaba reservada a partir de las 9.00 am, pero por estar esperando al presidente Manuel Zelaya perdieron la primera media hora de entrenamiento.

El primer protagonista del entrenamiento fue el peruano Luis Giribaldi, quien se encargó del trabajo físico de los muchachos, con un pequeño trabajo de potencia y resistencia que los hizo entrar en calor, para que luego el entrenador Miguel Escalante los parara en la cancha a fin de implementar la idea táctica que pondrá en práctica ante los brasileños. 'Quiero que estén bien parados, que den los pases rápidos y sobre todo concentración y anticipación', gritaba Escalante. Todos quieren ganarse un puesto en el once inicial y lo dejan todo sobre el terreno de juego; quieren ser parte de esta nueva historia llamada Panamericanos.