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Ramón Díaz lo predijo: vencería a su amigo Dunga

  • Actualizado: 27 junio 2015 /

El seleccionador de Paraguay le ganó el duelo al de Brasil en la tanda de penales.

Concepción, Chile.

Jugando a la 'paraguaya', con la pelota arriba, voluntad y la suerte de los penales, Ramón Díaz le ganó el pleito a su viejo amigo Dunga este sábado en Concepción, un interesante duelo táctico que dejó a Brasil sin las semifinales de la Copa América Chile-2015.

'¿Ramón? ¡Somos buenos amigos! De vez en cuando nos tomamos un buen vino para hablar de fútbol. Es un ganador', aseguró Dunga el viernes al ser consultado por 'el Pelado'. '¿Dunga? ¡Es un amigo! En vez de criticarlo tanto deberían felicitarlo', dijo posteriormente Ramón.

Y es que Dunga y Ramón Díaz labraron esa vieja amistad en Italia desde 1988, cuando el brasileño llegó a la Fiorentina y 'el Pelado' dejaba la 'Viola' para irse al Inter de Milán. Luego, en el ocaso de la carrera del argentino estuvieron a punto de cruzarse en Japón, en 1995, aunque nuevamente el destino los puso en distintas latitudes.

Esa declaratoria de elogios y las pequeñas historias que evocaron ante la prensa terminaron cuando saltaron al césped del estadio Ester Roa, donde la verdeamarela fue superior en la posesión de balón con el 59% sobre un 41% de la albirroja, pero careció de aplomo para hacerle frente a una voluntariosa albirroja.

Ambos seleccionados se plantaron con el clásico esquema táctico de 4-4-2, y aunque Brasil sacó mayor provecho en la inicial con la buena movilidad de su circuito ofensivo, la segunda parte fue entera para Paraguay, que aplicó el manual del juego aéreo y la presión para equilibrar las acciones.

BRASIL DOMINA PERO NO NOQUEA

Como era de esperarse, Brasil abrió la cancha con Dani Alves y Filipe Luis, y comprometieron la salida de los guaraníes por las bandas. En Paraguay poco pesaron en la primera parte Derlis González y Edgar Benítez, bien controlados por Elías y Fernandinho con una marcación zonal en la que Brasil dejó pocos espacios en el medio sector.

Así fue como Roque Santa Cruz y Nelson Haedo pasaron desapercibidos, y fue más con coraje y fuerza que entraron en juego para luchar las pelotas que les caían por vía aérea o simplemente divididas.

El gol de Brasil llegaría por decantación: Robinho se asoció con Elías, el del Corinthians la cedió a Dani Alves, el del Barça ganó la línea de fondo, tiró el centro a media altura al segundo palo y allí volvió a aparecer Robinho para convertir a los 14 con un toque suave.

La reacción de la albirroja fue a la paraguaya: pelota al área grande para buscar los cabezazos de Roque y Haedo, pero el camino parecía el equivocado, porque Miranda y Thiago Silva se imponían en la batalla aérea.

A LO PARAGUAYO

La segunda mitad ofreció el mismo planteo en el campo aunque Paraguay intentó equilibrar las cargas más con voluntad que con un fútbol de asociación.

Como la pelota no llegaba con claridad arriba, el experimentado Santa Cruz se tiró unos metros atrás para acompañar a Benítez y González en la generación del juego ofensivo, mientras que Haedo se las arreglaba entre los zagueros centrales.

Brasil comenzó a sufrir fisuras en el juego aéreo, perdía en cada salto en el área grande y era Jefferson el que emergía como salvación ante el ataque guaraní.

Así fue como Paraguay consiguió el empate. Un centro al área de Bruno Valdéz tuvo como protagonistas a Thiago Silva, Dani Alves y Santa Cruz. Los tres saltaron sin lograr conectar de cabeza, pero sí apareció la mano ingenua del zaguero del París Saint-Germain, como en los octavos de final de la pasada Liga de Campeones de Europa contra el Chelsea.

Pena máxima que Derlis González transformó en gol a los 71 minutos, un resultado que no se movería para dar paso a la definición por penales, donde Paraguay fue más efectivo al convertir cuatro cobros contra tres de Brasil.