El argentino Lionel Messi celebró el triunfo logrado en los cuartos de final del Mundial 2026 contra Suiza, en un duelo en el que tocó "sufrir", y avanzó que el partido de semifinales frente a Inglaterra, a la que nunca se ha enfrentado, será "especial" por la histórica rivalidad que une a ambos países.
Argentina ganó 3-1 a Suiza en los cuartos de final, en un partido que se resolvió en la prórroga con dos goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez.
"Para ser honesto, fue un partido difícil. Nos presionaron y no nos dieron ningún espacio. No pudimos jugar como queríamos y el partido fue muy intenso. Después de que marcamos el gol, nos replegamos un poco y defendimos más profundo de lo necesario. También tuvimos problemas para sacar el balón desde atrás y terminamos recurriendo a balones largos, ya sea del portero o de mis centrales", dijo Messi, en la zona mixta del estadio Arrowhead de Kansas.
"Fue un partido extremadamente difícil pero lo más importante es que terminó bien y que dimos otro paso adelante. Otra vez tocó sufrir pero este equipo nunca deja de creer. Volvemos a estar entre los cuatro mejores del mundo", señaló.
En semifinales el rival será Inglaterra, que ganó a Noruega en su partido de cuartos de final. En el recuerdo el partido de cuartos de final del Mundial de México'86 en el que Argentina derrotó a Inglaterra con dos goles de Diego Maradona, uno de ellos tras coger el balón en el centro del campo y marcharse de medio equipo antes de anotar.
Ese partido se jugó cuatro años después de la guerra de las Malvinas entre Argentina y Reino Unido y forma parte de una rivalidad que comenzó veinte años antes en el Mundial de 1966 de Inglaterra.
"Siempre es especial jugar contra selecciones grandes. No me pasó nunca con Inglaterra y será especial. Es una semifinal pero ahora toca descansar y prepararnos. Venimos con mucho desgaste y eso se nota", concluyó.