Gonzalo Ritacco es uno de los nuevos fichajes del Real España para el torneo Clausura 2026; argentino, nacido en el pueblo llamado "Tortuguitas", cerca de Buenos Aires.
Es un cristiano, conocedor de la palabra de Dios y viene al fútbol de Honduras, no solo ha buscar anotar goles y ganar títulos; sino también a ganar almas.
Es un trotamundos. Ha pasado por varias ligas exóticas en diversos países, principalmente de Asia como en Uzbekistán, Tayikistán, Venezuela, Colombia, Ecuador y ahora está en Honduras.
Dice que no viene de paseo a Real España y cuenta algunas anécdotas imperdibles sobre su carrera. Una de ellas cuando se despertó de madrugada y encontró al capitán de su equipo haciendo una oración en árabe y pensó que era un "terrorista".
ENTREVISTA CON GONZALO RITACCO
¿Qué tal, cómo te sientes de venir a Honduras?
Para mí es un privilegio, un placer y un regalo de Dios. Así que muy contento, muy contento de haber llegado a esta hermosa ciudad, a este hermoso país y a este hermoso equipo que, bueno, me abrió las puertas. Y sí, bien como dijiste vos, soy oriundo de Tortuguitas, de Pilar, de Buenos Aires, la capital de Argentina. Y bueno, desde muy chico arranqué en esto que tanto amo, que tanto me apasiona, que es el fútbol, desde los cuatro años. Y bueno, gracias a Dios pude quizás tener una trayectoria en distintos lugares donde me ha llevado Dios, ¿no?
¿Cómo es Tortuguitas, tu lugar de origen?
Sí, está a 40 kilómetros de la capital Buenos Aires. Y bueno, es una ciudad muy tranquila, sin tanto tráfico, pero con mucho verde, ¿no? Y con mucho fútbol, con mucho potrero, como le llamamos. Algunas calles de barro, muchas plazas en donde jugar. Ahí es donde me crié, en un barrio que se llama 24 Febrero, donde todo el día de chico jugando a la pelota, ¿no?, en la calle.
¿Cómo recuerdas tu infancia?
Con una pelota siempre. Siempre con una pelota. Era lindo después del colegio llegar a casa, que te vengan a buscar los chicos e ir a jugar a la pelota todo el día hasta que se haga de noche. Recuerdo varias veces que mi mamá me ha ido a buscar porque no volvía. Llegabas bien de noche a casa.
¿En casa de repente una familia pudiente o costó mucho salir adelante?
No, o sea, gracias a Dios nunca nos ha faltado nada. Mi papá es ingeniero y mi mamá, bueno, es ama de casa, una familia de clase media en donde obviamente no nos sobraba nada, pero tampoco mis padres hicieron que nos falte nada, ¿no? Así que gracias a Dios siempre pudimos tener ese pan en la mesa y darnos estudios y darnos siempre, trataron de darnos siempre lo mejor. Y bueno, lo más importante fueron los valores que nos han inculcado de chico.
Gonzalo, ese sueño de ser futbolista, ¿quién fue ese apoyo en tu vida para poder cumplirlo?
Y la verdad que, si te diría una persona, sería bastante injusto, pero yo vengo de una familia futbolera. Mi tío fue jugador profesional.
¿Con qué equipo jugó?
Y bueno, mi tío casualmente jugó con Hugo, que es el asistente también. Entonces jugó en Old Boys, jugó en Colegiales, jugó en equipos, digamos, de segundo orden en Argentina importantes. En donde, bueno, ya viene familia, herencia. Mi abuelo también jugó al fútbol profesionalmente en Platense, que es un equipo que ahora salió campeón.
Acá hay un equipo que se llama Platense, que lo he enfrentadoY bueno, y después mi papá, ¿no? Mi papá, más allá de su profesión, es muy futbolero. Y bueno, mi mamá era la que me acompañaba siempre a todos lados y estaba conmigo ahí, guerreándola. Pero bueno, fueron momentos a veces difíciles, ¿no? Con la separación, con un montón de cosas.
Pero bueno, gracias a Dios, todo ese esfuerzo y todo ese sacrificio de mis padres, de mi familia, que me acompañaron de chico a todas las canchas, a todos los lugares. Después yo también pude poner lo mío, ya más de adolescente. Y bueno, tener esa posibilidad de estar en un plantel profesional en primera división. Y bueno, nada más ni menos compartirlo con Ariel Ortega, que tuve esa posibilidad. Y yo encima, hincha de River en ese momento. Y bueno, con 17 años, debutar contra River encima.
¿Sos hincha de River Plate?
Sí, sí, yo soy hincha de River. Con mi abuelo, con mi mamá. Y bueno, en ese momento Ariel Ortega se estaba retirando con Defensores de Belgrano.
¿Y compartieron?
Yo subo a primera por él. O sea, yo me quedo en el plantel profesional por él prácticamente, porque yo hice un partido en contra. Yo venía con las reservas, por así decirlo, pero más chico todavía que reservas. Y bueno, anduve bien, el técnico me pasó a jugar con él. Y me daba todas las pelotas y nada, era...
¿Estuvo en tu salsa?
Claro, yo en mi salsa me lucí con él. Es como si me tocara jugar con Messi, ¿entendés? Pero él me hacía todo muy fácil. Y bueno, a partir de ahí ya me quedé en el plantel profesional.
Ritacco, en tu formación o ya lo que va de carrera futbolística, ¿te has encontrado con jugadores que tal vez hoy son élite o que tienen un renombre en el fútbol?
Bueno, recientemente mencionaba, Ariel Ortega es uno. Ariel “Burrito” Ortega, los que son un poco más grandes, los deben conocer. Hubo tres mundiales y, en su momento, que no estaba Messi, después de Maradona, era él en la selección argentina. Después, bueno, en Perú jugué con Cueva. Cueva, sí, recuerdo. Rubita, jugadorazo de selección también. Bueno, con varios. Y con muchos jugadores que han crecido, pero muchos también de gran calidad, pero por la idiosincrasia del fútbol se han quedado muchas veces en la misma división en Argentina o en el mismo lugar, porque realmente es muy difícil crecer en este ambiente.
Han pasado aproximadamente 15 años desde tu debut, ¿no?
Sí, 2011.
¿Cómo recuerdas ese momento?
No, increíble, increíble. Ahora que hago memoria, se me fue una piel gallina porque encima fue contra un equipo de River, donde yo iba a la cancha, ¿entendés? Yo iba ahí con el borracho del talón a alentar al equipo.
¿Ha traído más lágrimas o sonrisas tu carrera deportiva?
No. Para mí, demasiado. Jamás pensé que realmente hoy en día valoro mucho que desde el 2020 tengo una relación con Dios y que he valorado todo lo que fue haciendo Dios en mi vida. Entonces, ahora hago un backup y recuerdo que yo le pedí a Dios que quería que me lleve a conocer países. Mirá si no me lleva a conocer. Creo que voy jugando en 10 países. Y gracias a Dios en todos los países pude dejar una huella. Si no es con el equipo, es salir campeón, quizás con amigos, como ser humano, como profesional.
¿No fue todo color de rosa?
No, seguramente, como lo hablábamos antes, hubo momentos difíciles que he pasado en otro idioma, impagos o un montón de cuestiones lejos de la familia. Pero bueno, siempre fue Dios respaldándome con un propósito. Y yo sigo sosteniendo que el venir acá también es un propósito de Dios.
¿Sos muy creyente?
Sí, sí, sí. Como te digo, desde el 2020, cuando por ahí con mi esposa decidimos casarnos —mi esposa es de Ecuador— pusimos a Dios en primer lugar en todo. Desde ese momento valoramos mucho lo bueno y lo malo, los procesos. Todo tiene un porqué, todo tiene un propósito y a veces Dios nos prepara para algo mejor. El año pasado fue un año difícil en lo futbolístico para mí en Colombia, porque venían años muy buenos de continuidad, de salir campeón, de tener protagonismo, y el año pasado fue difícil en ese sentido. Seguramente este año vamos a cosechar todo eso.
¿Ha sido duro el camino para alcanzar el éxito?
No sé si diría “éxito” o los logros, o al menos los sueños que se han cumplido. Sí, la verdad que, como te digo, ha sido difícil, pero también creo que he superado las expectativas que tenía. Como te dije antes, yo antes le pedía a Dios que me lleve a conocer países y mira todo lo que hizo: me dio una esposa en otro país. O sea, fue todo muy cambiante, pero parte de un plan. Sí, fue difícil porque a veces la gente obviamente es normal que el aficionado exija, pero a veces no entienden que un jugador que no es del país donde está tiene que insertarse en la sociedad, en un grupo, en la manera de trabajar de un equipo, en los medios de comunicación, en cómo manejarse. No todos se adaptan rápido y de la mejor manera.
Al ser un chico de barrio, ¿se encuentra con muchas problemáticas de sociedad? ¿Nunca estuviste tentado por amigos o algo por el estilo?
Sí, como te digo, en el barrio se ve de todo, pero también se aprende. Eran otros tiempos, hoy quizás vuelvo al barrio donde vivía y está todo más explícito: hablo de drogas, de la calle misma. En su momento, nosotros éramos chicos que jugábamos a la pelota y sabíamos que los de allá eran medio peligrosos, pero los peligrosos respetaban: respetaban a tu mamá, a la señora, a la gente.
Hoy en día no se respetan en el barrio, por lo menos en Argentina. Tuve amigos que siguieron otro camino por las tentaciones. Recuerdo un amigo del barrio que se suicidó y que era un crack jugando, mucho mejor que yo en talento. Si uno no tiene a Dios, no tiene dirección en la vida ni propósito; cualquier tentación o tu entorno te puede confundir y desviar del objetivo. En su momento, gracias a Dios, con ayuda de mis padres, sobre todo mi mamá, quien me enseñó a poner límites y marcarme, jamás tomé ni sentí esas cosas.
¿Tu día a día cómo es fuera del fútbol?
Mi día a día fuera del fútbol normalmente lo inicio buscando a Dios. Todos los días que te levantás, hay que ser agradecido, porque él quiere que te levantes; hay gente que se acuesta y no se vuelve a levantar. Empezar el día con gratitud significa ser humilde frente a lo que Dios hace en tu vida, sea el proceso que estés pasando. Después voy al entrenamiento, trato de llegar temprano, me gusta compartir el camerino. Cuando termino, trato de hacer algo extra, lo que me falte: tiro libre, corriendo un poco, dependiendo de lo que necesite mejorar.
Por ahí con el tema de la religión, ¿sos también de llevar de repente la palabra, podemos decirlo así, a los camerinos a donde estás?
Es que ese es el propósito de Dios, viste, la tecla justa, y no se trata de una religión. Se trata de tener una relación con Dios. Porque a Dios no lo podemos encerrar en una religión. Entonces, acá pude conocer una iglesia ya el domingo, donde me congregué, donde siempre en los lugares donde estoy trato de congregarme.
¿Cuál es?
Se llama CSI. Es una iglesia evangélica. Y realmente es hacer eso más de buscar a Dios.
¿Quién te llevó?
No, la busqué en realidad en el hotel donde estábamos, donde nos estábamos quedando, en el Clarión, justo había los martes a las siete hacen reuniones, justo yo fui a cenar y me encontré con eso. Y bueno, estuvimos participando con mi agente, con mi representante de la reunión y nos recomendaron eso y ya me quedó.
Entonces, bueno, la fui a conocer, el pastor Mario. Y la verdad que eso es parte del propósito de mi carrera en el fútbol. O sea, Dios me ha llevado por naciones, ¿sí? He estado en Asia con musulmanes y he conocido iglesias cristianas, en un país donde la gente es perseguida y matada.
Entonces, o quizás, por ejemplo, en Deportivo Táchira, un equipo donde me fue muy bien, donde salí goleador, donde fuimos campeones, donde se dio todo a la perfección. Tenemos el histórico invicto más largo en la historia del fútbol venezolano de 30 partidos como equipo y yo sé que eso fue una excusa. O sea, eso es una excusa de Dios.
El verdadero mensaje es que, bueno, nosotros ahí con mi esposa abrimos un grupo de fe en casa toda la semana, venía gente desconocida, católica, evangélica, de lo que sea. Y yo cada vez que hago un gol muestro un mensaje de Dios y ese es el verdadero fin y propósito que yo veo en mi carrera. Y en Honduras viene el mismo propósito. Y en Honduras viene el mismo propósito, sin duda. Es así, Dios va usando a las personas según sus dones, sus talentos, con su propósito, pero en definitiva el fin es ese.
Gonzalo, consultarle también: Tayikistán, Uzbekistán, Perú, Ecuador, Grecia, Venezuela, Colombia y tu misma Argentina. ¿Sos un trotamundos, crees?
Sí, en el fútbol se denomina eso un poco, ¿no? Pero, como te digo, a mí me gusta. Seguramente, me hubiera gustado, por así decirlo, uno de mis grandes anhelos, sueños de chico era jugar en el River. Yo hice inferiores en el River, hincha y todo, y me hubiera gustado. Pero bueno, también a Dios le había pedido esto en su momento y la verdad que me gusta, me gusta esto de...
Y a veces, muchas veces, no lo provoco yo. Porque, como te digo, el Deportivo Táchira, que es un equipo donde me fue muy bien, donde, gracias a Dios, me hicieron mural en el estadio, donde la gente es impresionante, el cariño que me tiene, el respeto, y yo también a ellos. Yo me fui de ese equipo. Y yo me quería quedar. Pero a veces no son tus planes, son los planes de Dios. Y vamos a hablar de Táchira porque si te tengo ahí bien chequeado.
Ante tantos viajes de tantos países que conociste, ¿te dio la oportunidad de conocer las culturas?
Sí, sí. Sí, por eso también. O sea, ¿cómo no voy a estar agradecido, como te digo, si realmente yo de chico, quizás nunca me imaginé tener la posibilidad de subirme a un avión, de viajar? O sea, no veo en ninguna familia que tenga esas posibilidades. Entonces, que hoy en día me fijo en todos los lugares donde estuve, lo que conocí, lo que experimenté. Y no solo de vacaciones, conocer la gente. Y hoy en día veo atrás y en los grupos que nosotros hacemos, que lo hacemos presencial, pero al mismo tiempo en simultáneos online, se conecta gente y amigos en donde dejamos los países anteriores. Entonces, lo más lindo es eso. Generamos muchas amistades con mi esposa en distintos países. Y bueno, conocer su cultura, como vos mencionaste, lo más duro fue en Asia, donde son musulmanes, donde hablan el ruso, en Uzbekistán y en Tayikistán.
¿Qué fue lo más perturbador, lo podemos decir así, con lo que te has encontrado?
Es muy chocante, es muy difícil. Lo más raro, podemos decir, todas las situaciones. Sí, yo fui el primer argentino a jugar en esos países. Me hicieron una nota en el diario más importante de Argentina, se llama La Nación. Fui el primer argentino a jugar en esos países exóticos. Hoy en día Uzbekistán está clasificado en el Mundial. Ustedes verán cómo ese equipo va a ser la revelación del Mundial. Es un fútbol muy competitivo, típico del fútbol asiático, táctico, muy dinámico, físico, en donde la verdad que me sorprendió la Liga. Y como experiencia, hoy en día puedo decir que valió la pena, porque es lindo, hice amigos. Hoy en día tengo uno de mis mejores amigos en el fútbol, que es un serbio, que lo conocí ahí.
Entonces, gracias a Dios, yo estuve perfeccionándome con el inglés, aprendí inglés y de esa manera se puede desenvolver. Si no es muy difícil. Pero allá era difícil, a diferencia de Grecia, que en Grecia podés hablar en inglés, pero ahí hablan en ruso. Entonces tuve que aprender un poco de ruso, pero era muy difícil, no podía ir a currar a la farmacia, porque no te entienden.
Porque él no sabe inglés. Entendé, el nativo de ahí. Era difícil la comunicación. Pero las mujeres no van al estadio, o sea, mi esposa era la única que iba. Y nos tocó jugar finales, salimos campeones, todo, pero bueno, no es la misma pasión, no es lo mismo como se vive el fútbol acá en Sudamérica, o por ahí en Centroamérica. Pero una linda experiencia.
¿La anécdota que no olvidás de tus pasajes por el mundo? ¿Cuál es esa que siempre te tiene marcada en tu memoria?
No, realmente tengo muchas, tengo muchas.
¿Una que nos puedas compartir?
Cuando llegué al equipo en Tayikistán, realmente me tocó concentrar con el capitán y a las 3 de la mañana se levantó él a orar a su manera, porque tienen horario, ¿viste? Y de madrugada, y yo la verdad que pensé que como que iba a poner una bomba el tipo, ¿viste?, por la manera que tenía.
Son situaciones que hoy en día me río, pero en ese momento, qué sé yo, ¿viste? Es otra cultura, nosotros estamos acostumbrados acá a ver el tema de los musulmanes como que son todos kamikazes, pero realmente no son así. Entonces, no, pero tengo muchas, muchas anécdotas que, bueno, que si te las comparto hoy en día, nos quedamos hasta la noche, pero no, realmente tengo muchas y son lindas, son lindas porque es la misma experiencia, o comer en el piso con los compañeros del equipo que tienen esa costumbre ellos de sentarse en la alfombra y cenar, no sé, un montón de anécdotas, o con la comida también, una vez yo estaba comiendo una milanesa y era carne de caballo.
¿Y qué pasó? ¿Por Tachira te gustaba más el amarillo negro?
Sí, nosotros nos manejamos mucho por ahí con la palabra y, como te digo, como se den las cosas sin forzarlas. Y la verdad que ya habíamos dado la palabra acá y bueno, es como todo, ¿viste? En este ambiente a veces uno, el jugador de fútbol, tiene esa incertidumbre cuando llegan los momentos de traspaso de mercado y es difícil y a veces terminás de cortar con un presidente y con él te llama otro. Correcto. Y bueno, pero para nosotros la palabra vale más que un contrato. Y ya la habían dado.Con lo que me decís, entonces me doy cuenta que es Marathón...Vamos a ver, cuando te dicen Honduras, ¿buscaste en internet? ¿No googleaste nada? O sea, indagué un poco más la liga y desde que empezaron los primeros contactos pude ver los últimos partidos del equipo y nada, hablé con... El juego en distintos mercados te da la posibilidad de conocer gente y he tenido gente que conoce bien acá el país, por ahí el equipo, la ciudad, entonces bueno, me hablaron muy bien. Siempre obviamente uno tiene que pedir referencias y nada, realmente sé que llego a un país hermoso, una ciudad, la verdad que futbolera, con gente amable y hasta el momento no me han mentido en nada.
¿Ya conocías futbolistas que habían jugado aquí en Honduras?
Sí, he tenido compañeros que han jugado acá en Honduras, creo que acá en Real España había jugado un uruguayo que había compartido conmigo, (Delis) Vargas, y después gente que conoce todo lo que es Centroamérica y me hablaron muy bien del equipo.
¿Le pediste consejo a alguien?
No, consejo no, pero sí, te da esta posibilidad. Como la ves, tengo un entrenador que estuvo por ejemplo en Dominicana y me habló de este equipo, mirá, es uno de los equipos más grandes de Centroamérica. Es un equipo que tiene una afición importante, que siempre compite, que tiene sed de un título y nada, la verdad que me hablaron muy bien, eso ayudó más allá de lo que hablé con el cuerpo técnico.
¿Cuál fue el primer compañero con el que hablaste de Real España?
El primer compañero fue con David Sayago, por ser argentino, cuando por ahí me enteré que él venía también empezamos a hablar, le dije que me traiga yerba. Por acá viene, aquí en San Pedro creo. Sí, pero bueno, por la duda le dije que me trajo, así que nada, espero darle varias asistencias este año.
Ya desde antes iban entablando ya conversaciones, ¿y de los hondureños?
Y de los hondureños, no, con todo, realmente como te dije al principio me encontré con un camerino muy alegre, muy gente buena, gente amable, no sé, Buba, Benavídez, Devron, son chicos tranquilos que están hace mucho tiempo acá en el equipo. Y bueno, está bueno que ellos también te reciban de la mejor manera, porque ellos conocen muy bien la idiosincrasia acá del equipo, de la ciudad, y nada, realmente recién nos estamos conociendo, pero la verdad que tengo muy buena relación con todos los muchachos y con los jóvenes.
Con Jeaustin Campos, ¿Qué has hablado? ¿Cuál es su plan contigo?
Bueno, con el profe, eso también fue una de las cosas que me motivó también a venir. Siempre, como te dije, gracias a Dios tuve la oportunidad de por ahí lograr títulos en diferentes países y siempre me he fijado en quién es el capitán del barco, por así decirlo. Y bueno, del profe me han hablado muy bien, sé que es un técnico muy ganador acá en Centroamérica, que es muy competitivo.
Y yo busco eso para mi carrera, porque tuve la experiencia de experimentarlo con entrenadores que son así, de ese mismo estilo, de esa misma madera y han sacado lo mejor de mí, por ejemplo, en Táchira. Eso fue un punto muy clave también para que yo venga, porque a veces trato de ver eso, de un entrenador que le guste salir campeón, que es a lo que yo vengo.
Entonces, hablé con él, la verdad que me sentí muy cómodo y ahora conociéndonos, pidiéndome algunas tareas tácticas, tareas que seguramente quiere que yo haga, ir adaptándome, ir conociéndonos, pero la verdad que muy agradecido con él por confiar en mí.
Honestamente, ¿qué fue lo que te trajo poder para que hoy seas jugador de Real España?
Todo lo que te mencioné: un técnico ganador, un club con una afición la más grande seguramente del país, un club con historia, una ciudad apasionada y un club que también tiene esa sed de querer salir campeón. Entonces, nada, a mí me gusta dejar una huella y venir a sumarme a Granito de Arena para poder lograr ese objetivo.Yo no vengo acá de paseo, no vengo acá a ver qué tal la ciudad o a conocer, yo la verdad que acá vengo a dejar una huella como club, digamos, en el club, como persona y bueno, también lo que la gente quiere, ¿no? Levantar mi título, que hace, si no me equivoco, ocho años que no lo puedo hacer. Entonces, nada, siento que hoy en día puedo ayudar al club a de a poco, junto con mi compañero, a dejarlo en lo más alto del fútbol hondureño y en el fútbol internacional.
¿Cómo querés que te recuerde Real España?
No, como me recuerdan en los demás equipos donde estuve. Un jugador comprometido, un jugador profesional, un jugador que siempre va a tratar de dar todo dentro de la cancha, en el entrenamiento. Un jugador que, más allá del jugador, es una persona en donde voy a ser siempre positivo para el grupo. Un toque donde me toque jugar, si me toca jugar, entrar quince, jugar de titular o no estar. Siempre lo he hecho así en mi carrera y bueno, y obviamente poder tener una foto en el club. Yo quiero tener una foto con mi compañero en el club.
¿Con la copa por delante?
Exacto, si es la foto es con la copa. Así que nada, vengo por eso y bueno, humildemente, eso es fácil por ahí decirlo, pero hay que trabajarlo día a día. El título no se logra en el último partido, se logra desde ahora. En el día a día, formando una familia con tus compañeros, tirando todo para el mismo lado, no solo el equipo, sino la afición. Seguramente, por lo que veo, por lo que noto, hay un ambiente a veces hostil en ese sentido, porque lógicamente el hincha, yo soy hincha, yo voy a la cancha, yo voy al estadio y hay que valorar que el hincha gasta su plata, la plata hoy en día no alcanza para ir a ver ganar su equipo.
Y tiene razón. Entonces, hay que tratar de este año, quizás, entender que bueno, estamos armando un grupo, por así decirlo, nuevo, pero que de a poco se van llegando los resultados si todos tenemos la misma energía. Si todos tiramos para el mismo lado, hinchas, dirigentes, nosotros los jugadores, los medios, entonces todo eso hace que haya una energía que fluya y después las cosas se vayan dando sobre.
Y eso es un reto, lo tomás como reto, como presión, ¿cómo se toma cuando te das cuenta de eso?
No, presión no, presión tiene la gente que tiene cinco hijos y tiene que salir a trabajar para poder buscar, darle de comer. Nosotros tenemos, por así decirlo, una obligación de competir y llegar a la final, y pelear el título. Entonces, obviamente que es un reto y obviamente que a mí me gustan esos desafíos y la verdad que para eso vengo, hacer una gran Copa Internacional y pelear el campeonato hasta el final y, si es la voluntad de Dios, conseguir la ansiada Copa que quiere toda la hinchada realista.
¿De la mano de Ritacco se podría dar esa 13?
De la mano del equipo, esto es un grupo, obviamente que tiene que aparecer la jerarquía individual, pero de la mano del equipo, del grupo, de la familia que vamos a formar este año y que estamos formando en estos días. Así que con humildad y trabajo vamos a pelear eso.
Sí, rival en la Coca Champions, por ahí dicen que hay dos partidos y ayer les pegan para afuera, ¿Cómo lo ves tú?
Bueno, eso será el pensamiento para la gente. Se dice porque por ahí está un Gil Milson que estuvo con esa cantidad de años en los Premios, un goleador, Premio del Mundo. Pero Dios respalda a sus hijos y no hay nadie más grande que Dios y para Dios nada es imposible. Entonces, si yo creo en Dios, ¿Cómo no voy a creer en este equipo? Porque hay un equipo de Estados Unidos con mayor presupuesto, en la cancha somos 11 contra 11. No te digo que va a ser fácil, pero yo he visto que, por ejemplo, Alajuelense le ganó en el 2023.
La afición tiene muchas expectativas contigo. ¿Qué se le puede decir?Primero agradecerles, porque la verdad que me han sorprendido todos los mensajes que me han enviado en respeto y cariño y sin conocerme. Así que la verdad que eso les agradezco. Y bueno, que lo mismo que dije antes, que estemos unidos, que este año va a ser un año de propósito para hablar español.