Dos mundiales, ninguna final y mucho resentimiento.
Cuatro años después de ver desde la banca cómo Alemania perdía 2-0 ante Brasil por estar suspendido de la final, Michael Ballack vio esfumarse su segunda oportunidad de jugar por el título cuando Italia derrotó el martes a los germanos en semifinales, con un par de goles en el suspiro del alargue.
Al filo de los 30 años, es incierto si Ballack tendrá otra oportunidad de jugar una final en el 2010 en Sudáfrica.
“Parece que no está para mí”, dijo el capitán de la selección, conteniendo las lágrimas cuando se le preguntó si el revés del martes fue peor que perderse la final del 2002.
Fabio Grosso embocó una brillante zurda con efecto al poste opuesto en un pase de Andrea Pirlo para abrir el marcador a los 119 minutos y Alessandro Del Piero martilló el último clavo al ataúd con un gol en los descuentos.
Ballack, el eje de la selección, se ha caracterizado por marcar goles deciivos en los últimos minutos.
El mediocampista tiene 31 goles en 69 partidos con la selección y es el máximo anotador del plantel actual.
Aunque siempre ha sido un mediocampista de contención, en la selección alemana tiene la encomienda de anotar goles.
Sin embargo, el técnico Jürgen Klinsmann decidió que en el Mundial su misión sería tapar las fallas en la defensa antes de ir al frente.
Ante Italia Ballack se concentró en defensa y el mediocampo, pero le faltó enfoque en el ataque.
Poco después del gol de Grosso, Ballack remató desde el borde del área, pero su disparo salió alto y desviado.
“No es que Italia no se mereciera ganar, pero es muy amargo salir eliminados así, permitir dos goles al final, a un minuto del silbato”, dijo el volante, que pasó del Bayern Múnich al Chelsea.
“Es amargo, pero no necesariamente inmerecido”, señaló.
Un gol de Ballack contra Corea del Sur puso a Alemania en la final del 2002, pero se perdió el choque con Brasil porque, varios minutos después de remecer la red, recibió su segunda tarjeta amarilla en la fase de eliminación directa.
También marcó el único gol germano en el triunfo de cuartos de final sobre Estados Unidos.
En este Mundial no marcó goles, pero su aportación fue invaluable para un joven equipo que enseñó los dientes, pero se hundió por sus propias fallas atrás.
“No es consolación que hayamos jugado un buen torneo, pero talvez en una semana las cosas se verán menos mal”, sostuvo.
Opinión
“Con mi nuevo club Chelsea he firmado un contrato que me permite no preocuparme si brillo o no y pensar sólo en el éxito del equipo”.
Michael Ballack
Volante alemán