09/06/2026
07:05 PM

4x4 el club de los más fuertes

San Pedro Sula, Honduras. Al igual que el fútbol, muchos sampedranos dejan por unos instantes su trabajo para dedicarse con pasión al automovilismo 4x4.

En esta acción extrema corren sobre una pista que presenta obstáculos difíciles para la prueba, como fosas y zanjas llenas de lodo, rocas y troncos. Todo esto conlleva dejar toda la adrenalina en las riesgosas pistas preparadas para esta disciplina.

En San Pedro Sula, estas competencias son organizadas por Club Merendón con el apoyo de instituciones y el patrocinio de distintas empresas. La pista extrema está ubicada en la salida hacia Puerto Cortés, dos kilómetros adelante del peaje.

Para la actividad forman parte de modificados jeep y camionetas todo terreno que arrancan con toda potencia y con una carga de cientos de caballos de fuerza.

Estos eventos deportivos a motor reúnen competidores del departamento de Cortés, quienes debutan en la pista de destreza 4x4, según la categoría que les corresponde.

Los espectadores aprecian en vivo las hazañas de los pilotos, quienes realizan con sus todo terreno saltos con insuperables metros de altura, y su destreza para hacer del recorrido un verdadero espectáculo deportivo.

Las competencias duran dos días y participan unos 40 vehículos. En cada evento gastan hasta tres galones de combustible por carro.

Los competidores tardan de siete a ocho minutos en traspasar la pista que les permite a los participantes sumar puntos para luchar por coronarse como los mejores de esta serie.

La principal finalidad de este deporte extremo es el entretenimiento de los participantes y expectadores y los fondos recaudados son destinados para el asilo de ancianos Perpetuo Socorro, fundación Ruth Paz, Cruz Roja de Chamelecón y Cuerpo de Bomberos.

Los aficionados disfrutan en familia para presenciar del fabuloso espectáculo que se realiza esporádicamente al año. Las instalaciones son amplias y de fácil acceso para el público, donde osados pilotos protagonizan el arduo recorrido de obstáculos.

Julio Paz, integrante del club organizador, explicó que los carros son modificados en talleres, cuyo valor comprende arriba de los 10 mil dólares. Paz tiene un carro prototipo Toyota Land Cruiser II, 1987, el cual bautizó la “Lágrima”.

Por cada carrera en que participa invierte unos mil dólares en mantenimiento.

Su todo terreno modificado es de un motor 2.2 que corresponde a un Ford Runner de seis cilindros y 190 caballos de fuerza.

Al igual que este aficionado, el club aglutina a más de cien miembros. Estos aguerridos fanáticos de este deporte cuentan con toda la indumentaria y equipo para protección.

Hasta los momentos no reportan vuelcos ni afectación física de ningún participante. “Son momentos emocionantes. Nos gusta la aventura, es adrenalina pura”, agregó.