Amiga
Redacción. Estar geográficamente ubicados en zonas lejanas al mar no impide conseguir este producto en buenas condiciones.
El libro Comida del Mar, de la editorial Cocina Selecta, indica que el pescado y los mariscos frescos no deben despedir olor fuerte, más bien tener un agradable olor 'a mar'.
La carne debe ser firme, con piel suave y lubricada, que nunca deberá tener un color amarillo pálido. Si se trata de pescado entero, sus ojos lucirán brillantes.
Entero o en filete, siempre descongela el pescado en el refrigerador o en el micro, o cocínalo directamente, nunca a temperatura ambiente. Lo mismo aplica para la variedad de mariscos.
En cuanto a los camarones, lo ideal es que éstos tengan el caparazón o cáscara firme y bien adherido a la carne, porque de lo contrario sería indicio de que ha sido descongelado previamente o ya tiene tiempo expuesto a la temperatura ambiente.
Los crustáceos (mariscos con caparazón) y los moluscos (mariscos con concha) también deben tener un agradable olor a mar y de preferencia estar cerrados, es decir, vivos.
La FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos recomienda no comprar mariscos congelados si el empaque está abierto y evitar los que tengan escarcha encima porque puede significar que el producto fue almacenado por mucho tiempo o que fue descongelado y puesto a congelar de nuevo.
Consume los pescados y mariscos lo más pronto posible, y si no vas a usarlos al día siguiente, colócalos sobre hielo.
No vuelvas a congelar estos productos una vez que han sido descongelados.
El libro Comida del Mar, de la editorial Cocina Selecta, indica que el pescado y los mariscos frescos no deben despedir olor fuerte, más bien tener un agradable olor 'a mar'.
La carne debe ser firme, con piel suave y lubricada, que nunca deberá tener un color amarillo pálido. Si se trata de pescado entero, sus ojos lucirán brillantes.
Entero o en filete, siempre descongela el pescado en el refrigerador o en el micro, o cocínalo directamente, nunca a temperatura ambiente. Lo mismo aplica para la variedad de mariscos.
En cuanto a los camarones, lo ideal es que éstos tengan el caparazón o cáscara firme y bien adherido a la carne, porque de lo contrario sería indicio de que ha sido descongelado previamente o ya tiene tiempo expuesto a la temperatura ambiente.
Los crustáceos (mariscos con caparazón) y los moluscos (mariscos con concha) también deben tener un agradable olor a mar y de preferencia estar cerrados, es decir, vivos.
La FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos recomienda no comprar mariscos congelados si el empaque está abierto y evitar los que tengan escarcha encima porque puede significar que el producto fue almacenado por mucho tiempo o que fue descongelado y puesto a congelar de nuevo.
Consume los pescados y mariscos lo más pronto posible, y si no vas a usarlos al día siguiente, colócalos sobre hielo.
No vuelvas a congelar estos productos una vez que han sido descongelados.