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Captan a "Lady Frijoles" comiendo en restaurante de Dallas

La hondureña degustó varios platillos junto a su familia en Texas.

Mirian Celaya, la migrante hondureña que renegó de los frijoles mexicanos y luego pidió disculpas.

Redacción.

"La verdad es que la comida que están dando aquí, pues, fatal. Mire lo que están dando, mire, puros frijoles molidos como que si le estuvieran dando de comer a los chanchos", fueron las desafortunadas palabras de la hondureña Mirian Celaya que desataron la ira de los mexicanos.

Celaya brindó las declaraciones a un noticiero alemán y sus reclamos enfurecieron a los mexicanos ya que consideraron como una ofensa el rechazo de la hondureña a las atenciones que ellos cordialmente les dan a los migrantes.

"Lady frijoles" fue el sobrenombre que le pusieron a la hondureña en las redes sociales donde también inició una campaña de odio contra ella.

Después del incidente, la mujer salió del albergue migrante de Tijuana con rumbo desconocido debido al acoso y desprecio de mexicanos y centroamericanos. Nadie la volvió a ver. Organizaciones de Derechos Humanos pensaron que Celaya había sido víctima de violencia, pero no fue así.

Gracias unos videos que la hermana de Celaya publicó en Instagram, se comprobó que a la migrante hondureña le habían concedido asilo en Dallas, Texas.

“Pero decían que iba deportada pa’ Honduras, que mañana llegaba, no sé a qué hora y mírenla dónde está, en Dallas, Texas”, celebra la hermana de la migrante hondureña.

“Aquí en Dallas”, confirma Mirian Celaya, mientras agrega: “Esta fue la promesa que Dios me dio, esta, lo que haiga (sic) sufrido, haya botado lágrimas, estoy con Dios, porque él cada lágrima me la secaba y aquí estoy con mi hermana”.

Recientemente la hondureña fue vista disfrutando de su nueva vida junto a su hermana en un restaurante de Dallas.

Unos 2.000 migrantes se encuentran en un nuevo albergue instalado para recibirlos tras más de dos semanas bajo la intemperie y condiciones de hacinamiento en otro centro que las autoridades de Tijuana habían improvisado en un barrio marginal, a unos metros del muro fronterizo.

Alrededor de 500 centroamericanos se rehúsan a abandonar el primer albergue ahora clausurado, y el resto de los integrantes de la caravana se han esfumado, según autoridades.