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Valencia, una ciudad famosa por su belleza y tranquilidad

  • Actualizado: 10 abril 2015 /

Los valencianos están orgullosos del poco tráfico vehicular que tienen en comparación con otras urbes españolas.

España.

Desde la época de los árabes, los exteriores de Valencia gozan de una bien ganada fama de belleza y tranquilidad. Esta población mediterránea se explora como una gran huerta de naranjos, jardines de flores brillantes y arrozales que se extienden en las cercanías de la laguna Albufera, situada a las afueras de la ciudad.

Ya desde la época en que Valencia fue territorio árabe, a finales del siglo 8 y hasta principios del siglo 12, la capital de la Comunidad Valenciana goza de fama por sus espacios de recreo al aire libre.

Justo atravesando la ciudad, los Jardines del Turia se extienden en línea recta a lo largo de 9 kilómetros y 105 metros de ancho, desde el Parque de Cabecera y un poco más allá de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC), el famoso complejo de divulgación cultural proyectado por Santiago Calatrava y Félix Candela, que diera un nuevo símbolo de identidad al destino a partir de la apertura del L'Oceanografic -el mayor acuario de Europa- en 2003.

Foto: La Prensa

Ruta céntrica
Los valencianos están orgullosos del poco tráfico vehicular que tienen -en comparación con otras urbes españolas como Madrid o Barcelona-, la tranquilidad con la que viven y lo sencillo que les resulta ir de un lado a otro en poco tiempo.

Sin necesidad de un auto, el centro de Valencia y sus principales puntos de interés se recorren a bien paso a bordo de bicicletas que los turistas pueden rentar. En el barrio del El Carmen hay varios locales para alquilar este medio de transporte ecoamigable, que ofrecen guías y mapas para moverse como un habitante más.

Foto: La Prensa

Estos son algunos sitios que se pueden visitar:

Torres de Serranos
Puerta principal de la antigua muralla árabe, construida por Pere Balaguer entre 1392 y 1398. Tiene un mirador abierto al público. Es un popular punto de partida para recorrer la ciudad.

Basílica de la Virgen de los Desamparados
Dedicado a la patrona de Valencia, el templo fue inaugurado en 1667. Se encuentra en la Plaza de la Virgen, donde se llevan a cabo las tradiciones más populares de la ciudad y donde siempre hay movimiento en las terrazas y junto a la Fuente del Turia.

Palau de la Generalitat
Sede oficial del gobierno de la Comunidad Valenciana, este edificio gótico fue construido entre 1418 y 1952. La parte más antigua da hacia la Plaza de la Virgen. En la torre más moderna están las oficinas del Presidente de la Generalitat.

Catedral de Valencia
Dentro de su Aula Capitular se conserva el Santo Cáliz de la última cena. El templo gótico fue construido entre el siglo 13 y el siglo 18. En la llamada puerta de los Apóstoles, cada jueves se lleva a cabo el Tribunal de las Aguas, tradición Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por medio de la cual se resuelven asuntos relacionados con el reparto de agua para riego. El campanario gótico del Miguelete, una torre de casi 60 metros, es uno de los símbolos de la ciudad.

Plaza de la Reina
Área semipeatonal adyacente a la Catedral. Alrededor hay bares con terrazas y horchaterías clásicas como la Santa Catalina, que toma el nombre de la iglesia de Santa Catalina que se distingue por su torre barroca. Desde aquí salen los autobuses turísticos que van por toda la ciudad.

Lonja de la Seda
Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1966, es una de las representaciones más bellas del gótico civil mediterráneo. Fue construido por Pere Compte a partir de 1483, con las características de una catedral, pero de uso laico. Fue sede del primer banco comercial. No hay que perder de vista sus gárgolas.

Foto: La Prensa

Mercado Central de Valencia
De estilo modernista, el edificio del mercado fue construido entre 1910 y 1928. Es el lugar para sumergirse en los sabores y olores de la gastronomía valenciana, donde se encuentran ingredientes frescos.

Foto: La Prensa

Fallas: celebración monumental
La llegada de la primavera se celebra cada año en Valencia con la quema de lo viejo durante las Fallas, una fiesta callejera que al paso de los años ha adquirido dimensiones colosales. Tradicionalmente se realiza del 1 al 19 de marzo.

A quien quiera estar presente, se le recomienda preparar el viaje con tres o cuatro meses de antelación, ya que los hoteles se llenan. Las Fallas convocan a cerca de un millón de personas, entre ellas unos 200 mil visitantes foráneos.

Para disfrutar de la fiesta, el paso de los falleros y las falleras ataviados en sus trajes, los concursos de paellas, las verbenas, los fuegos artificiales, la quema del monumento fallero y todos los actos que se organizan, lo mejor es estar en el centro de la ciudad.

El platillo obligado es la paella, que se puede comer en varios restaurantes de la ciudad como La Pepica, situado frente al mar. Cerca de la Albufera, en el poblado El Palmar, un restaurante recomendable es Mateu, donde se come un deliciosa paella negra.

Otra opción a las afueras es la Barraca Toni Montoliu, quien además de hacer partícipes a los viajeros en la preparación del platillo, los lleva a cortar naranjas a un huerto cercano y vivir la experiencia de la Valencia rural.

Otro clásico es la horchata de chufa, una bebida preparada a base de este tubérculo. Se sirve fría y lo mejor para acompañar son los fartons (unos panecillos glaseados) que deben ir chopeaditos. Por la ciudad busca los puestos de Món Orxata, que la preparan artesanalmente.

Cómo moverse
Una alternativa cómoda es el servicio Valencia Bus Turistic que tiene recorridos guiados en español por dos rutas de 90 minutos de duración cada una: Valencia histórica y Valencia marítima. Ambas tienen paradas estratégicas para bajar y subir cuantas veces se quiera mientras el boleto tenga validez.