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Un viaje histórico por los castillos medievales

  • Actualizado: 17 septiembre 2015 /

Acercarse a sus fosos y murallas es un encuentro con la historia.

España.

Al recorrer los caminos de España aparecen en el horizonte monumentales castillos y recintos amurallados que nos remiten a la Edad Media. Acercarse a sus fosos y murallas es un encuentro con la historia.

De herencia musulmana

Los castillos y recintos amurallados se ubicaron en lugares estratégicos de la Península Ibérica para el control y defensa de los territorios.

El patrimonio español incluye las antiguas alcazabas árabes que constituían fortificaciones y refugios para la guarnición y la población en casos de guerra.

En la alcazaba residía el gobernante y en ella se depositaba el tesoro de la ciudad, que llegó a incluir bibliotecas, farmacias y perfumerías, todas muy apreciadas; sin embargo, su carácter era fundamentalmente militar, como en el caso de la alcazaba de Granada, la parte más antigua de la famosa Alhambra que data del siglo 9.

Con el paso del tiempo, las alcazabas se transformaron en verdaderas ciudadelas; fue así planeada la reconstrucción de la Alhambra iniciada por Al-Ahmar en 1238 y que la llevó a su esplendor en el siglo 14.

Con antecedentes romanos

Foto: La Prensa

Cuando se viaja por Castilla y León con destino a la ciudad de Ávila, por más que se hayan leído y visto fotografías de la zona, resulta sorprendente el encontrarse con su portentosa muralla.

Ávila es el recinto amurallado medieval mejor conservado de España, sus antecedentes son romanos y se toma el año de 1090 como el inicio de su construcción, en el que participaron 2 mil hombres durante nueve años.

Su perímetro, de 2 mil 536 metros, es casi rectangular y cuenta con nueve puertas, 88 torreones, 2 mil 500 almenas y una altura media de 12 metros.

La muralla de Ávila es considerada el mejor ejemplo de arquitectura militar defensiva de la Edad Media en España e ícono de una ciudad que fue cuna de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Esta ciudad se encuentra a 115 kilómetros de Madrid.

Un típico castillo ibérico

Foto: La Prensa

Los castillos españoles nacieron para la defensa, para rechazar ataques, por eso fueron ubicados en sitios elevados, contando con fosos, puentes levadizos, altos muros, almenas, patio de armas, aljibes y la llamada torre del homenaje, destinada para habitaciones.

El castillo de La Mota, localizado en la villa de Medina del Campo, en Castilla y León, reúne todas las características de un castillo del medievo. Se levantó en el siglo 14 sobre una colina que domina esa parte de la meseta castellana.

Con su torre del homenaje de 40 metros de altura y cinco pisos es un ejemplo de la arquitectura militar mudéjar, ahí vivieron los Reyes Católicos, quienes contaron con uno de los parques de artillería más importantes de Europa.

También cuenta con cuatro torres, patio, bodegas, mazmorras, galerías subterráneas y pasadizos y un gran puente levadizo.

El más sublime

Foto: La Prensa

Los aspectos estéticos de los castillos no eran prioridad, pero algunos fueron agregando con el tiempo elementos de gran belleza, como el Alcázar de Segovia que pareciera arrancado de un libro de cuentos.

El Alcázar de Segovia fue levantado en una cima entre los ríos Eresma y Clamores, siendo una gran fortaleza con foso y puente levadizo. Su carácter de alcázar y residencia real lo tiene desde el siglo 13, y su fisonomía gótica se la debe a Felipe II.