La falta de seriedad en el Tribunal de Sentencia al celebrar los juicios provoca que muchos testigos se nieguen a asistir a rendir una declaración, por las constantes suspensiones de los debates.
La sala C había programado el inicio del debate contra el inspector de la Policía Preventiva, Óscar Armando Gámez, y el subinspector Róger Javier Matute, pero debido a la ausencia del juez Ricardo Pérez por problemas de salud se tuvo que reprogramar para el lunes.
El comienzo del juicio estaba previsto para el pasado lunes 24 de julio, pero tras una serie de deliberaciones evacuadas en toda la mañana, los jueces determinaron que el juicio debía iniciar un día después; sin embargo, a última hora se suspendió. En otras ocasiones, cuando suceden estos casos, se nombra otro juez para conformar la terna.
La suspensión de los juicios no sólo causa malestar a los testigos que hacen a un lado sus actividades diarias: también el Estado es afectado económicamente.
Con la reprogramación del debate, a la defensa de los imputados se le abren las puertas para conocer con mayor tranquilidad las pruebas aportadas por la Fiscalía de Protección a los Derechos Humanos y contar con el tiempo necesario para buscar a los testigos que tenían en agenda, a fin de que se presenten al tribunal a declarar a favor de los oficiales de la Policía Preventiva.